Mauthausen, otro de los horrores de la Segunda Guerra

Fotografía: Editorial RBA / Agencia EFE. / 20minutos.com

 
Uno de los más grandes horrores de la Segunda Guerra Mundial se vivió en el campo de concentración de Mauthausen (Austria), donde miles de prisioneros judios y de los países tomados por la Alemania Nazi de Adolfo Hitler, fueron recluidos, torturados y ejecutados u obligados a trabajar hasta morir. No había salida. Eran tratados, ni siguiera como esclavos, sino como animales no deseados.
El pasado cinco de mayo de 2015 al conmemorarse el 70 aniversario de la liberación de la cruel estación de Mauthausen, La Otra Cara les trae a sus lectores colombianos este informe del portal de noticias español 20minutos.com  (con el respaldo de la importante agencia de noticias ibérica EFE) por considerarlo de interés general para el conocimiento de nuestros ciudadanos y como un homenaje a los miles de los seres humanos que perecieron a manos del nazismo. Este especial también se apoya en el United States Holocaust Memorial Museum, con sede en Washington, DC., la entidad que más conoce sobre el holocausto judio en el planeta.
¡Que esta vergüenza para la humanidad no se repita!

 

El 5 de mayo de 1945 el ejército estadounidense liberó el campo de concentración de Mauthausen y otros campos dependientes de él, como el de Gusen, por los que pasaron unas 200.000 personas, de las cuales la mitad fallecieron, entre ellos 4.761 de los  7.200 republicanos españoles que estuvieron allí internados.

Según 20minutos.com, “el barcelonés Francisco Boix llegó como prisionero a Mauthausen en 1941 y pasó a trabajar en el servicio fotográfico del campo. Ayudado por otros presos, logró robar miles de fotografías a las SS alemana durante su liberación. Parte de estas fotografías han sido recopiladas por el historiador Benito Bermejo en el libro El fotógrafo del horror (RBA), que narra el infierno de los prisioneros de aquel campo monstruoso”.

Estas son algunas fotos de Bermejo:

PRISIONEROS DE MAUTHAUSEN Fotografía facilitada por la editorial RBA que pertenecía al Servicio de Identificación de Mauthausen, en el que trabajó el español Francisco Boix. Se estima que en el campo de Mathausen- Gusen fallecieron más de 100.000 personas de diferentes nacionalidades. (EFE) 20minutos.es

 

PRISIONERO MUERTO EN MAUTHAUSEN  Un reo de Mauthausen, muerto junto a una de las alambradas electrificadas del campo nazi. Mauthausen fue liberado por el ejército estadounidense el 5 de mayo de 1945. En él murieron 4.761 de los 7.200 republicanos españoles que estuvieron confinados allí. (Francisco Boix / EFE)

 

TRABAJO EN LAS CANTERAS DE MAUTHAUSENUn grupo de presos españoles arrastran una vagoneta de tierra en el campo de Mauthausen. Trabajar en las canteras de granito significaba encaminarse a una muerte casi segura. Accidentes, maltratos, muerte por extenuación… los prisioneros también eran arrojados desde lo alto de las canteras. (Francisco Boix / EFE)

 

‘LA ESCALERA DE LA MUERTE’ Fotografía facilitada por la editorial RBA realizada por Francisco Boix, de la escalera de la cantera de Mauthausen, de 186 peldaños, era conocida como ‘la escalara de la muerte’. Allí perdieron la vida cientos de prisioneros. Según Boix, la historia del campo calcula un hombre muerto por losa de peldaño. (Francisco Boix / EFE)

 

PRISIONEROS EN MAUTHAUSEN Fotografía facilitada por la editorial RBA que forma parte del libro El fotógrafo del horror, del historiador Benito Bermejo. Por Mauthausen pasaron unos 200.000 prisioneros de diferentes nacionalidades, de los cuales murieron la mitad, entre ellos 4.761 de los 7.200 republicanos españoles que estuvieron confinados allí. (EFE)

 

VÍCTIMAS MORTALES EN MAUTHAUSEN Fotografía realizada por Francisco Boix el día de la liberación de Mauthausen, que muestra a cientos de muertos. Algún prisionero del campo contabilizó hasta 35 formas distintas de morir en aquella fortaleza nazi. (Francisco Boix / EFE)

 

A LA ESPERA DE LA DESINFECCIÓN Centenares de prisioneros desnudos esperan una desinfección general en el campo nazi de Mauthausen. Setenta años después de la liberación del campo nazi de Mauthausen, en Austria, resultan estremecedoras las fotografías robadas a los SS por Francisco Boix con ayuda de otros prisioneros españoles, como recrea el historiador Benito Bermejo en su libro El fotógrafo del horror. (Francisco Boix / EFE)

 

PRESOS DE MATHAUSENFotografía tomada por Francisco Boix que muestra a centenares de prisioneros desnudos a la espera de una desinfección general en el campo nazi de Mauthausen. El historiador Benito Bermejo, ayudado por las fotografías de Boix y por los testimonios de supervivientes del campo, ha recreado en El fotógrafo del horror, las atrocidades que vivieron los presos del campo. (Francisco Boix / EFE)

 

EL DÍA DE LA LIBERACIÓNFotografía facilitada por la editorial RBA, realizada por Francisco Boix, en la que un grupo de prisioneros derriba el símbolo nazi instalado en la entrada del campo de Mauthausen, el mismo día de la liberación. (Francisco Boix / EFE)

 

DÍA DE LA LIBERACIÓNFotografía tomada por Francisco Boix, en la que un grupo de prisioneros derriba el símbolo nazi instalado en la entrada del campo de Mauthausen, el mismo día de la liberación. (Francisco Boix / EFE)

 

La Historia de Mauthausen

De acuerdo con el United States Holocaust Memorial Museum, “el campo de concentración de Mauthausen fue establecido poco después de que Alemania se anexionara Austria en marzo de 1938. Se construyó cerca de una cantera abandonada, junto al río Danubio, a unos 5 km (aprox. tres millas) de la ciudad de Mauthausen, situada en el norte de Austria, 20 km (12,5 millas) al sureste de Linz.

Prisioneros de guerra soviéticos en el campo de concentración de Mauthausen, enero de 1942./ Foto: Centro de Documentación de la Resistencia Austríaca.

 

La construcción comenzó en julio de 1938 con un grupo de 300 prisioneros transferidos desde el campo de concentración de Dachau. A principios de octubre, Mauthausen tenía unos 565 prisioneros, en su mayoría políticos y criminales comunes. En diciembre de 1939, este número había aumentado a 2.772, principalmente criminales, “asociales”, opositores políticos y objetores religiosos, incluyendo los Testigos de Jehová. Posteriormente, también comenzaron a ingresar en Mauthausen opositores antinazis de los países ocupados, así como militares británicos y americanos. Hasta mediados de 1944 hubo relativamente pocos judíos en Mauthausen, pero entonces comenzaron a llegar en gran número desde Hungría y Auschwitz, así como transferidos desde otros campos.

Mauthausen llegó a constar de tres secciones principales: Campo I, el campo regular. Campo II, el área de talleres del campo, donde los prisioneros realizaban trabajos forzados para empresas y proyectos de la SS (en la primavera de 1944, estas barracas fueron habilitadas para albergar prisioneros). Campo III, un campo de cuarentena construido a principios de 1944 para mantener a los prisioneros recién llegados aislados de los demás prisioneros”.

Cámara de Gas y Crematorio

El United States Holocaust Memorial Museum comenta que “a lo largo del muro exterior, frente a la explanada destinada a pasar lista, había varios edificios de piedra destinados a servicios del campo (cocina, duchas y lavandería). La prisión del campamento y la cámara de gas (esta última construida probablemente a mediados de 1941) también se encontraban en estos edificios. El crematorio se encontraba muy cerca. En un área cercana al crematorio, los alemanes fusilaban a los prisioneros que habían sido enviados a Mauthausen para ser ejecutados.

Al sur del campo principal, junto a la vía de entrada al campo, se encontraba el campo del hospital. Llamado el “campo de los rusos”, fue construido originalmente para prisioneros de guerra soviéticos. A partir de la primavera de 1943, los prisioneros enfermos o débiles se mantenían en esta llamada “enfermería”, donde recibían poco o ningún tratamiento y se enfrentaban a una muerte prácticamente segura. En el lado opuesto se encontraba el campo de carpas, compuesto por 16 grandes tiendas de campaña, erigidas en otoño de 1944 para albergar a los numerosos grupos de judíos húngaros que iban ingresando. Los diferentes campos estaban rodeados por muros o por alambradas electrificadas, o incluso por ambos. Torres de vigilancia y guardianes de la SS rodeaban todo el complejo. El área de administración y los cuarteles de la SS se encontraban en el área occidental del campo.

Pilas de cadáveres, poco después de la liberación del campo de Mauthausen. Austria, el 5 de mayo de 1945 /  Foto: US Holocaust Memorial Museum

 

A principios de 1941, los nazis calificaron a Mauthausen como el único campo de categoría III, la categoría reservada a los campos con el régimen más duro. Según el decreto oficial, Mauthausen estaba reservado a los prisioneros “culpables de acusaciones realmente graves, incorregibles, asociales y convictos por causas criminales, es decir, gente en custodia preventiva, con pocas probabilidades de poder ser reeducada”. Los internos así denominados eran sometidos a condiciones inhumanas, consistiendo la más infame en forzarles a subir pesados bloques de piedra por los 186 escalones de la mina del campo. Estos escalones eran conocidos como “escalera de la muerte”.

Conejillos para experimentos médicos

“Periódicamente, los prisioneros integrados en el sistema del campo de Mauthausen eran sometidos a una selección. Aquellos prisioneros a quienes los nazis juzgaban demasiado débiles o enfermos para trabajar eran separados de los demás y asesinados en la cámara de gas propia de Mauthausen, en estaciones de gaseado móviles o en el cercano centro de ejecución por “eutanasia” de Hartheim. Los médicos del campo que actuaban en la enfermería utilizaban inyecciones de fenol para matar a los pacientes demasiado débiles para moverse. Los médicos nazis también sometían a los prisioneros de Mauthausen a experimentos médicos pseudocientíficos relacionados con la testosterona, infestaciones de piojos, tuberculosis y procedimientos quirúrgicos.

 

Aunque la mayoría de los prisioneros morían por fusilamiento, horca, golpes y palizas, hambre y enfermedades, Mauthausen disponía de una cámara de gas capaz de matar a unas 120 personas simultáneamente. La cámara de gas se utilizaba generalmente cuando llegaban los transportes de prisioneros. Se organizaban asesinatos en masa especiales para demostrar la eficacia del sistema a altos dignatarios nazis que visitaban el campo, como Heinrich Himmler, Ernst Kaltenbrunner y Baldur von Schirach, quienes podían observar las matanzas a través de un pequeño visor incorporado en la puerta de entrada”, explica el United States Holocaust Memorial Museum.

Esto video, tomado después de ser liberado el campo por las tropas norteamericanas, se pueden apreciar los estragos del genocido:

 

Mauthausen: Trabajos Forzados y Subcampos 

“Los prisioneros de Mauthausen fueron utilizados intensivamente para trabajos forzados. Al principio, los prisioneros tuvieron que participar en la construcción del campo y trabajaron en la cantera cercana. Durante la guerra, los trabajos forzados realizados por prisioneros de los campos de concentración fueron adquiriendo cada vez más importancia para la producción armamentística alemana. Durante el verano y el otoño de 1944 se fueron estableciendo otros subcampos, que se administraban desde Mauthausen y se construían cerca de fábricas de armamento por todo el norte de Austria. Había más de 60 subcampos, entre ellos Gusen, Gunskirchen, Melk, Ebensee y Amstetten. En ellos, miles de prisioneros tuvieron que trabajar hasta la muerte”, relata el United States Holocaust Memorial Museum.

Trabajos forzados en la cantera del campo de concentración de Mauthausen / Foto: Administración Nacional de Archivos y Registros, College Park , Maryland.

 

Liberado por las tropas norteamericanas y sus aliados

“Según conseguían las fuerzas aliadas avanzar hacia el interior de Alemania, los nazis iban evacuando los campos de concentración más cercanos al frente, impidiendo la liberación de un gran número de prisioneros. A principios de 1945 comenzaron a llegar a Mauthausen transportes procedentes de los campos evacuados, especialmente de Auschwitz, Sachsenhausen y Gross-Rosen. El campo estaba cada vez más atestado, lo cual deterioró aún más las ya terribles condiciones de vida. Muchos prisioneros murieron de hambre o enfermedad. Las epidemias de tifus redujeron aún más la población del campo.

Se estima en 200.000 el número de prisioneros que pasaron por Mauthausen entre 1938 y mayo de 1945. De ellos, se cree que unos 119.000 murieron en Mauthausen y sus subcampos. Un tercio de ellos eran judíos. Las fuerzas americanas liberaron Mauthausen el 5 de mayo de 1945”, concluye el United States Holocaust Memorial Museum.

La liberación del campo de Mauthausen/ Foto: US Holocaust Memorial Museum
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