Mujeres revelan las cicatrices de los reclutamientos y abortos en las Farc


 

Varios informes han sido entregados a la JEP (Jurisdicción Especial para la Paz) y a la Comisión de la Verdad sobre  el impacto de la guerra en las niñas.

 

Fueron diez informes presentados ante la Justicia Especial para la Paz (JEP) que sirvieron como soporte en medio de las comparecencias de ex-guerrilleros de las Farc sobre el reclutamiento de menores de edad, además, de los documentos rectores de la entonces guerrilla.

Entre los documentos, se encuentran sentencias condenatorias por el delito de reclutamiento ilícito y bases de datos institucionales. Según lo compartido por el Tribunal, hubo 60 menores fusilados en consejos de guerra, y ocho casos de suicidio.

De otro lado, a la Comisión de la Verdad también fueron entregados sustentos y testimonios, documentos de investigación y material que permite conocer de manera más amplia el fenómeno del reclutamiento y prácticas como el aborto, tanto en la guerrilla, como en otros grupos armados.

Women’s Link Worldwide, la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, y el Centro de Derechos Reproductivos, presentaron evidencias de cómo los derechos reproductivos han sido vulnerados en el marco del conflicto.

El caso de Helena, recogido por Women’s Link Worldwide

Una mujer relata que cuando tenía 14 años, fue reclutada por las Farc y obligada a abortar. “Un atardecer como a las seis, llegaron dos señores, eran de la guerrilla. Estaba sola con mis hermanos y fue cuando me reclutaron, me llevaron prácticamente a la fuerza, porque si uno ponía resistencia, uno sabía lo que podía pasar con ellos”, relata.

Helena sabía que la única alternativa que tenía era irse, aun siendo menor de edad. “Ellos decían “¿es que ustedes cómo van a tener hijos? Acá no vienen a criar niños ni nada. Ustedes vienen es a contribuirse al pueblo”.

“A las mujeres siempre las hacían planificar con una inyección, pero había momentos cuando el Ejército entraba o no se facilitaban las cosas, cuando uno estaba en peligro, algunas veces no había forma de cuidar a la mujer”, agregó el testimonio.

Asimismo, habló sobre su proceso cuando quedó embarazada, dice que permanecía enferma, tal vez, por la cantidad de medicamentos que le aplicaban por el embarazo. “El comandante con el que andaba dijo: “¿No era que usted estaba embarazada? Hágase una prueba. Me la hice y salió positiva, se me vino todo a la cabeza, a mí me van a hacer abortar, porque era de ahí, a la que salía embarazada, de una la mandaban a abortar”, contó.

El informe “El aborto y la anticoncepción forzada a mujeres combatientes en el marco del conflicto armado”, recoge 50 relatos de fuentes secundarias, un análisis de las situaciones a partir del marco jurídico, “La Mesa encontró información pública sobre las prácticas de anticoncepción y aborto en las filas de grupos guerrilleros desde el año 2000, particularmente menciones a violencia contra niñas y adolescentes reclutadas antes de los 18 años, en las que se observa el rol fundamental de la sociedad civil, nacional e internacional en la denuncia de dichas prácticas, y en la caracterización de las mismas como violencia contra las mujeres”.

Entre algunos de los relatos que expone el de una menor de edad que habla de cómo, incluso, fue esclava de los tipos de violencia que se registraban al interior de las filas de la guerrilla. “Natalia, quien fue reclutada a los 15 años, ocupó el rol de miliciana en las Farc. Al quedar embarazada, fue obligada a abortar por el comandante que la reclutó y la sometió, durante su paso por el grupo a cohabitación y esclavitud forzada. Quedó embarazada de esta relación y el guerrillero la obligó a abortar”, cita el Centro Nacional de Memoria.

El Centro de Derechos Reproductivos, expone en uno de los apartes, la anticoncepción y esterilización forzada, maternidades coaccionadas, y entre otras, el impacto de esa violencia.

“En la salud física, puede causar secuelas como cicatrices, riesgos de infecciones o sepsis por procedimientos en condiciones insalubres, hasta impactos temporales o permanentes en su capacidad reproductiva y/o en su integridad física. A las niñas y adolescentes pueden afectarles en su desarrollo. Frente a la salud mental y emocional, pueden provocares aislamiento, negación, silencio, vergüenza y culpa como consecuencia del estigma sobre ellas”, dice el informe.

Tomado de: Bluradio

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