¿Nadie se llama género vallenato?

Por Jorge Nain Ruiz.

En esta columna hemos hablado de la desidia por parte de muchas autoridades nacionales y locales, que tienen que ver con la cultura, respecto de lo que la Unesco y el Plan Especial de Salvaguardia para la Música Vallenata Tradicional del Caribe colombiano – PES han reconocido, gracias a la lucha titánica de algunos gestores culturales y amantes de este subgénero musical popular.

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¿Será que la responsabilidad de esa salvaguarda sólo la tienen los músicos, los gestores culturales y las autoridades gubernamentales? O es la sociedad en general, y en ella la empresa privada y personas naturales y jurídicas, que directa o indirectamente usufructúan esta área del arte.

En esta época decembrina, que muchos hacemos coincidir con vacaciones, nos sentamos frente a la pantalla chica y difícilmente en canales nacionales podemos ver, como en otras épocas, una agrupación vallenata. ¿Qué pasó con la fiebre de telenovelas sobre los artistas, las costumbres y la música del Caribe?

El programa musical que todos los días en horario estelar nos pone a ver el Canal Caracol, en el que se supone debe existir una representación de la historia musical reciente de nuestro País, brilla por su ausencia el vallenato, y no me digan ahora que la razón consiste en que los participantes que se inscribieron no dieron la talla.

‘Yo me llamo’ es un programa concurso para imitadores de cantantes o agrupaciones musicales, y en nuestra música vallenata es tal vez donde más encontramos lo que algunos llaman dobles o imitadores de los grandes cantantes de vallenato, que ya no solo se encuentran en la costa Caribe, sino en todo el territorio nacional.

Luego, entonces, el motivo para que el vallenato haya sido excluido y discriminado totalmente por el Canal Caracol, y especialmente por el programa ‘Yo me llamo’, no puede ser otro que las políticas de la empresa, de los productores y hasta programadores del concurso.

Ahora que el actual gobierno ha volcado sus políticas públicas en favor de los pudientes y conglomerados económicos, es hora que los colombianos nos pellizquemos, y de alguna manera, el trato de quinta que recibimos de algunos grandes medios se lo cobremos así sea con el látigo de la indiferencia, apagando la pantallita por medio de la cual nos embuten todo lo que quieren meternos por los ojos.

El abogado cartagenero Eduardo Matzon, hombre inquieto y preocupado por la vida jurídica y cultural del País, me llamó en estos días no solo para desearme Feliz Navidad y Venturoso 2019, sino para pedirme que me uniera a su protesta silenciosa de no ver el tal ‘Yo me llamo’. 

COLOFÓN: Creo que ustedes y yo nos merecemos unas vacaciones, así que a finales de enero de 2019 volveremos a conversar, Dios mediante, por este mismo medio y con el augurio de que la paz, la prosperidad y la salud nos atropellen en lo poquito que queda del 2018 y durante todo el año venidero.

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