Notre Dame. El incendio de la catedral remendada

Víctor Hugo puso a Quasimodo en una de sus criticadas reconstrucciones.

Por Mario Javier Pacheco García.

Contenido

1. El incendio de la catedral en remodelación.                                  

2. La Iglesia de Notre Dame. 

3. Víctor Hugo y la Iglesia de Notre Dame.

Bibliografía. 

1. El incendio de la catedral en remodelación

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El presidente Emmanuel Macron suspendió el discurso previsto para las 8:00 p.m. sobre la crisis de los chalecos amarillos: ¡“Nuestra Señora de París presa de las llamas”! Su voz paralizó al mundo, porque la Catedral de Notre Dame no solo es el corazón de los franceses, todos la consideramos propia y un ícono del saber, de la alquimia, de la medicina, de la literatura, del amor, de la arquitectura y de la fe.

Paris sin Notre Dame sería incompleta.

El culto a la Virgen hizo que las piedras fueran ingrávidas como en tiempos de Micerino, para hacer catedrales que trasmontaran siglos, llevando el sentimiento mariano concebido por el constructor-creador en cada ladrillo, cada estructura y cada vacío, de allí que cada reforma es una herida, justificada solo por la vanidad de curas y arquitectos en la excusa del deterioro del tiempo, pero que deforma su esencia y genera rechazo. Víctor Hugo lo expresó en su novela “Nuestra Señora de París”

Entre 1140 y 1500 los arquitectos europeos implementaron el estilo gótico, derribando muros con murales del estilo románico e inventando la luz y los espacios a través del arte de las vidrieras y los vitrales, que se derritieron, muchos de ellos, en el infierno del 14 y 15 de abril de 2019, punto de escándalo de otra orgía reformista impulsada por el arzobispo de París, de aquellas que criticó el novelista casi dos siglos antes.

Víctor Hugo inició su novela relatando su impacto al encontrar en un rincón de la catedral la palabra grabada a mano, presumiblemente en la edad media, “AAΓKH” (fatalidad) y que más tarde desapareció porque “los muros fueron encalados o raspados… Los párrocos los blanquean, los arquitectos pican sus piedras y luego viene el populacho y los destruye. Hoy no queda ningún rastro de aquella palabra misteriosa grabada en la catedral de Nuestra Señora. El hombre que grabó aquella palabra en aquella pared hace siglos, se ha desvanecido, así como la palabra ha sido borrada del muro de la iglesia y como quizás la iglesia misma desaparezca pronto de la faz de la tierra.” (Víctor Hugo, p.3)

Fulcanelli (2009, p. 3) también se pronunció al respecto:

“Siguiendo a Gobineau de Montluisant y Cambriel vamos a hablar con las piedras. ¡Lástima que sea tan tarde! El vandalismo de Soufflot destruyó lo que en el siglo XVI podía admirar el alquimista. La basílica ha sido odiosamente profanada por la Escuela, la Ciencia no recobrará jamás lo que perdió.” 

2. La Iglesia de Notre Dame

La Catedral se construyó entre 1163 y 1345 (Hugo, 2010, p. 67) en la Isla de la Cité, rodeada por el río Sena, en el sitio en que dos mil años antes, los celtas celebraron ritos religiosos en una iglesia merovingia y más tarde en una construcción latina los romanos adoraron a Júpiter.

Allí estuvo la primera iglesia cristiana de Paris, la Basílica de Saint-Etienne, demolida por el obispo Maurice De Sully, para construir la catedral de estilo gótico, que sobrecoge a los fieles con sus espacios y silencios.

Contó De Sully con dinero de donaciones y herencias que compraban la salvación del alma en aquellas calendas de quema de herejes e inquisición. ¿Quién mejor que la madre de Dios para intermediar el perdón ante la triada divina?

El óbolo de los parisinos levantó la catedral con su planta en forma de cruz, su fachada de 69 metros de alta, 40 metros de ancha y 130 metros de larga; sus 5 naves, 37 capillas, 3 rosetones con 13,5 metros de diámetro cada uno y un total de 113 vidrieras que se convirtieron en símbolo de la ciudad.

En adelanto ningún ceremonial importante lo era, sino ocurría en Notre Dame, donde en 1431 fue coronado Enrique VI de Inglaterra y en 1804 se coronó, así mismo, en lugar de hacerlo Pio VII, Napoleón Bonaparte quien acto seguido coronó a Josefina como emperatriz de Francia.

La arquitectura, que fue y es lo más admirado de Notre Dame, fue igualmente y es su mayor maldición, porque todos han querido meterle mano, los renacentistas modificaron su estilo gótico, (que adora a Dios desde la percepción divina) y la hicieron renacentista (que adora a Dios desde la percepción humana) incluso el románico se entreveró con el gótico en visiones distintas cuyo punto de contacto es la demolición que destruye la historia de la piedra.

3. Víctor Hugo y la Iglesia de Notre Dame
Víctor Hugo amó París y era orgulloso de la Iglesia, por eso recreó en “Nuestra Señora de París” la diégesis temporal de Esmeralda y Quasimodo para “indignarse ante las degradaciones y mutilaciones de todo tipo que los hombres y el paso de los años han infligido a este venerable monumento, sin el menor respeto hacia Carlomagno que colocó su primera piedra, ni hacia Felipe Augusto que colocó la última. (Hugo, 2010, p. 66)

“Si dispusiéramos, una a una, las huellas destructoras impresas en la vieja iglesia, las producidas por el tiempo resultarían muy inferiores a las provocadas por los hombres, especialmente por los hombres dedicados al arte. (Hugo, 2010, p. 67)

¿Quién echó abajo las dos hileras de estatuas? ¿Quién vació los nichos? ¿Quién talló en medio del pórtico central esa ojiva nueva y bastarda?” Los hombres, los arquitectos, los artistas de nuestros días” (Hugo, 2010, p. 68)

“Y dentro del edificio, ¿quién derribó la colosal estatua de San Cristóbal? ¿Y los miles de estatuas que existían entre las columnas de la nave central del coro? ¿Quién las barrió brutalmente? Seguro que no ha sido el tiempo. (Hugo, 2010, p. 67)

¿Y qué diría un sochantre al ver ese embadurnamiento amarillo con el que nuestros vandálicos arzobispos han enjabelgado su catedral? (Hugo, 2010, p. 67)

¿Qué ha sido de aquel pequeño y encantador campanario que descansaba en la intersección del crucero? Un arquitecto de buen gusto (1787) lo cercenó y creyó que bastaría cubrir la llaga con ese enorme emplaste de plomo que parece la tapa de una cacerola.  (Hugo, 2010, p. 68)

“Las modas han causado mayores males que las revoluciones, pues han atacado al esqueleto mismo del arte, han cortado, segado, desorganizado, anulado el edificio, tanto en la forma como en su simbolismo y además han reconstruido, pretensión esta que, al menos, no habían tenido ni el tiempo, ni las revoluciones. (Hugo, 2010, p. 69)

“En aras del buen gusto organizaron descaradamente, en las heridas de la arquitectura gótica, sus miserables adornos de un día, sus cintas de mármol, sus pompones de metal; una verdadera lepra ornamental, de volutas, de vueltas, de encajes, de guirnaldas, de franjas, de llamas, de piedra, de nubes de bronce, de amorcillos regordetes, de querubines mofletudos” (Hugo, 2010, p. 69)

“Tres clases de estragos desfiguran hoy la arquitectura gótica: arrugas y verrugas en la epidermis constituyen la obra del tiempo; brutalidades, contusiones y fracturas son los efectos de las revoluciones, desde Lutero hasta Mirabeau; pero las mutilaciones, amputaciones, dislocaciones del armazón, restauraciones, todo esto lo ha causado el trabajo griego, romano, y bárbaro de los profesores, según Vitrubio y Vignole.” (Hugo, 2010, p. 69)

“Todo este arte magníficamente creado por los vándalos ha sido asesinado por los académicos” (Hugo, 2010, p. 69)

No imaginó Víctor Hugo que sus protestas serían premonitorias, y que la última intervención arquitectónica, para modernizar el estilo y henchir la vanidad de arquitectos y curas, devorara en un infierno la estructura que es orgullo del orbe.

Literatura y Notre Dame; los poetas y los arquitectos siempre son amortajados por traductores y reformistas, porque cuando un poema se traduce, el traductor mata al poema traducido y crea uno nuevo en la otra lengua; el arquitecto restaurador, por su parte, asesina rectas y curvas, sombras y penumbras, luces y efectos concebidos por el arquitecto creador con la exactitud de la vigilia y la filigrana del verso.

Bibliografía

CÁRDENAS, Tribín (2011). Santísima Virgen María. Ayer, Hoy y Mañana.
FULCANELLI, El misterio de las catedrales, 2009, disponible en https://bloodgothic.blogspot.com/2009/10/el-misterio-de-las-catedrales.html
GOOGLE Fachadas de iglesias góticas. Consultado el 18 de abril de 2019, Disponible en:  https://www.google.com.co/search?
HUGO, V Nuestra Señora de París, disponible en
http://aristobulo.psuv.org.ve/wp-content/uploads/2008/10/victor-hugo-nuetra-senora-de-paris1.pdf
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