Pearl Harbor, un ataque que cambió el destino de la humanidad

Pearl Harbor

 

Hace 74 años, el 7 de diciembre de 1941, la Armada Imperial japonesa bombardeó la Base Naval norteamericana de Pearl Harbor, en Hawaii. De este modo, un total de 350 naves orientales concretaron uno de los momentos decisivos y más sorprendentes de la Historia, el cual cambió el curso de la Segunda Guerra Mundial y de la humanidad, así lo publica el portal lainformacion.com

En un ataque sin previo aviso, más de 2.400 marines estadounidenses y otros tantos civiles murieron. Tras el bombardeo, ya nada fue igual: el entonces presidente estadounidense Franklin Roosevelt declaró que aquella jornada representaba un día que viviría “para siempre en la infamia”. Por este motivo, declaró la guerra a los asiáticos un día después y entró de lleno en la contienda bélica, que ya desangraba a Europa y a partir de entonces metía de lleno al Pacífico.

El objetivo del ataque japonés fue intentar neutralizar el poderíó naval de los Estados Unidos ante un posible involucramiento de Roosevelt en la Segunda Guerra. La misión fue calificada como un “éxito” por el almirante de la Flota Combinada Isoroku Yamamoto.

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El ataque a Pear Harbor le significó a Estados Unidos ingresar formalmente en otra contienda de alcance mundial, algo que los países europeos habían deseado desde el inicio del conflicto bélico. Cuatro días después de su declaración de guerra, el 11 de diciembre de 1941, Alemania e Italia se solidarizarían formalmente con Japón.

 

Desde el punto de vista estratégico, se produjeron dos oleadas de ataques, similares entre ellas, la primera de las cuales resultó fatal para la flota inactiva en Hawaii. Ésta contó con tres grupos diferentes que tuvieron como blanco los acorazados y portaaviones, la isla Ford y los aeródromos Wheeler, Hickam, Barber’s Point y Kaneohe. La segunda de las oledas ofensivas de Japón contaron otros objetivos: portaaviones, cruceros, aviones, hangares y las bases en todos los aeródromos.

A la administración de Roosevelt no le quedó otra opción que involucrarse por completo en el conflicto bélico, hecho que inclinó la balanza en favor de los Aliados en una guerra que dejó mucha sangre y lágrimas derramadas.

La inclusión de los norteamericanos en esta lucha armada orbital produjo después del varios años de batalla, el final del imperio de Adolf Hitler  en Alemania y la rendición absoluta de Japón por los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Luego el perdón de los estadounidenses por la barbarie de sus bombas atómicas y la posterior reconstrucción del Japón hasta convertirse en una de las potencias industriales más importantes del planeta. Todo por el bombardeo de Pearl Harbor. Si no se hubiese producido ese ataque, a lo mejor Japón sería el rey de los mares y la aviación en el Pacífico y triunfador en la Segunda Guerra Mundial.

Elaborado con datos del portal lainformacion.com

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