Por dignidad, el que debería renunciar es el Defensor Otálora

Jorge Armando Otálora

 
Como hará la Defensoría a futuro para pedir que no se maltrate o violente a las mujeres, para pedir toleancia o  para pedir la paz y la reconciliación, si su jefe es está lleno de odio, maltratos y abusos hacia sus compañeros.

Luego del escándalo por el destape de las calidades humanas oscuras y que dejan mucho que desear del Defensor del Pueblo de Colombia, Jorge Armando Otálora, se conoció la renuncia de su Secretaria Privada, Astrid Helena Cristancho, quien no aguantó más el régimen de temor, el maltrato y las groserías a que la tenía sometida este funcionario que recibe su paga con dineros del erario público, hay que decir, que quien debe irse de la entidad, por dignidad, es el propio jefe del ente promotor de los Derechos Humanos.

Otálora no fue puesto en el cargo para maltratar a sus dirigidos, sino para defender los Derechos Humanos que el mismo viola con estas actuaciones, pero que muchos callaban por físico miedo.

El caso se conoció por una denuncia en primicia del periodista Daniel Coronell en la revista Semana, la cual reprodujo La Otra Cara  porque funcionarios de la Defensoría coincidencialmente también hablaron con nuestro portal. Ver El Defensor del Pueblo salió maltratador.

Después de la publicación de Coronell, la secretaria Cristancho, se armó de valor y dejó a un lado años de pánico e hizo público en Semana su martirio, y luego renunció. Tal vez, de sólo imaginarse que le hubiese pasado si se quedaba en el cargo luego de denunciar a su furioso jefe.

“Me encontré desde el principio con una inclemente violencia verbal y psicológica, gritos, zapateos, manoteos, amenazas, pataletas, malos tratos en general. Este comportamiento es denigrante no solo para mí sino para muchos de mis compañeros… No puedo permitirme más tiempo en un lugar hostil, agresivo e irrespetuoso como el que usted ha creado. No me cabe más miedo en el cuerpo ni en el corazón”, sostiene la abogada Cristancho.

Parte de la carta de Cristancho

 

Pero la secretaria del Defensor no fue la única en poner la queja, es decir no es un caso aislado o el capricho de una dama. Un grupo de trabajadores también denunció maltratos por parte de Otálora.

“El ambiente laboral se ha llenado de temor, la coacción hacia los trabajadores es enorme y por ello no se atreven a denunciar situaciones contra el nominador, porque se pone en riesgo la seguridad de su vinculación laboral”, dicen en un documento.

Carta de los trabajadores de la Defensoría.  Publicada por Coronell.

También el funcionario llamado Hernando Toro, quien renunció hace poco a la institución defensora de los Derechos Humanos, publicó  un diciente artículo en el mismo sentido, sobre los maltratos de Otálora. “Tengo gratitud y lealtad con el Defensor del Pueblo, pero ello no me impide reconocer con objetividad un complejo problema de maltrato al interior de la entidad y por ello debo ejercer mi ‘Deber de ingratitud”.

Artículo del ex funcionario Hernando Toro, también sobre el maltrato de Otálora. Publicada por Coronell

 

Quedó claro que la mayoría de los maltratados por Otálora guardan silencio para no ser sacados de sus puestos, porque necesitan el empleo para mantener a sus familia, lo cual, al parecer, es aprovechado por el Defensor para abusar de los más débiles con su posición dominante. Lo que resulta paradójico ante las funciones que establece su cargo, que son defender a los más necesitados.

Un funcionario, cuyo nombre nuestra revista se reserva para evitarle contratiempos, aseguró:  “ese señor, como Defensor del Pueblo, no tiene ni el nombre”. 

Como hará la Defensoría a futuro para pedir que no se maltrate o violente a las mujeres, cómo hará la Defensoría para pedir toleancia entre los colombianos, o cómo hará la Defensoría para pedir la paz y la reconciliación, si en el corazón de su propio jefe lo que hay es odio, fiereza y maltrato para sus compañeros, que lo han hecho reconocer en todo el país con su destacado trabajo.

Que alguien de sus extrañas, a lo mejor un periodista de algún medio reconocido, porque a esos si los respeta por conveniencia, le diga  a Otálora que renuncie por dignidad.  Sin embargo, lo más probable es que nada suceda, porque su gran ego no lo deja dar un paso atrás.

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