Carta abierta sobre los precios de los combustibles en Colombia


 
La constancia…

Cuando alguien intenta algo complejo, las primeras que aparecen son las aves de mal agüero, que invitan a desistir cualquier empresa de personas bienintencionadas. Para nadie es un secreto que en Colombia hablar de búsqueda de disminución de los precios de los combustibles está amarrado a un apellido: Velasco.

Para algunos, especialmente esas aves de mal agüero fatalistas  que le apuestan a que a los demás no les funcionen las cosas, vaya usted a saber por qué, no les cabe en la cabeza que exista alguien tan tozudo, persistente y con una cabezota más dura  que no se canse después de 6 años de luchar contra molinos de viento poderosos que no han podido comprender que los precios de los combustibles y en general los costos de la energía son la razón fundamental de la falta de competencia de nuestros productos y de nuestra economía.

Creen que utilizando los recursos de estos sobrecostos que pagamos todos los colombianos y que  recibe el gobierno por esta fuente se hace más que lo que harían los ciudadanos y en especial los emprendedores que encontrarían en esa ventaja competitiva un factor de crecimiento que permitiría generar empleo, incrementar el consumo y mejorar nuestra economía gracias al sencillo hecho de ser competitivos.

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Colombia tiene uno de los precios de la gasolina más altos del mundo

 

Las cifras actuales confirman los supuestos.  La caída en las cifras de nuestras exportaciones por apostarle a matar la gallina petrolera de los huevos de oro, matando de paso las posibilidades de los demás sectores productivos por tenerlos atados a factores de incompetencia como el de los costos de los combustibles, hacen necesaria una inmediata revisión del actuar gubernamental al respecto. O si no, que nos cuenten cómo ha funcionado el incremento del dólar en las posibilidades de las empresas que deberían tener vocación exportadora pero que estaban y siguen estando atadas al subdesarrollo vía falta de competitividad por sus costos de producción.

Es por eso que, como ciudadano del común, le agradezco al senador Luis Fernando Velasco haber tumbado el mico en el plan de desarrollo que impedía que el Gobierno fuera consecuente con la realidad mundial de los precios del petróleo y de la necesidad urgente de apoyar otros sectores productivos de nuestra economía. Ya se murió la gallina de los huevos de oro del petróleo, anhelamos que no sea tarde para el resto de la economía, que por una mala política está en cuidados intensivos.

Señor Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, apoye en serio y no con alabios y alabaos a la industria manufacturera, al comercio y al turismo, generadores de empleo y crecimiento. Disminuya ya los precios de los combustibles. Es por una buena causa, y si no cree pregúntele a Velasco, él más que nadie le dará las razones por todos conocidas

Y las aves de mal agüero que busquen a otro para rondar, aquí no habrá carroña…

Por Edwin Casallas

Ciudadano colombiano y chófer de profesión

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