Según los Mamertos, el Anticomunismo Nació en Colombia

Símbolo del Anticomunismo

 
Ariel Peña

Es  increíble que apoyándose en una supuesta contribución a la Comisión de la Verdad, miembros del Partido Comunista digan que el anticomunismo es una política de Estado desde hace 120 o 140  años y se refieran por ejemplo a la “ley de los caballos” del presidente Carlos Holguín en 1888, porque de acuerdo a eso, para la mamerteria el anticomunismo nació en Colombia y se ignora que su origen se da con los obreros en la Primera internacional de los trabajadores en Europa (1864-1872) en donde las tesis absolutistas y burocráticas de Karl Marx fueron repudiadas, pues planteaba que el Estado era como una especie de yugo bienhechor, látigo sagrado o purgatorio, en esa Internacional los obreros que desenmascararon a Marx estaban orientados por los libertarios.

El anticomunismo como doctrina es la antítesis del marxismo y, así como los libertarios son anticomunistas, a ello se unen las grandes religiones tradicionales y transcendentales de la humanidad, como son: el Islam, el Cristianismo, el Hinduismo y el Budismo que merecen mucho respeto, ya que el 90% de los seres humano son creyentes, además dentro del anticomunismo habría que ubicar a la Democracia Liberal, pero producto del eclecticismo de varios sectores que la componen no  asume una posición enhiesta  frente al totalitarismo comunista.

Indudablemente  que así como el anticomunismo tiene sus componentes ideológicos y filosóficos, también  ha  tenido  en algunas ocasiones expresiones militarista, tal fue el caso de la triple A en Argentina  en la década de los 70 del siglo pasado, que tuvo una orientación peronista con el ministro José López Rega, y para el caso colombiano, producto de la degradación del conflicto que generó hace 60 años el marxismo leninismo con sus bandas armadas para la toma del poder, aparecieron grupos paramilitares a los cuales no se les podría calificar completamente como una expresión anticomunista, ya que el mercenarismo y el narcotráfico  hacían parte de su hechura, amén de un gamonalismo regional politiquero al cual no lo movían ideales sino apetitos.

Los militantes comunistas le han dado al marxismo una especie de intocabilidad o de carácter sacrosanto, desconociendo de adrede que por sus enseñanzas han ocurrido 140 millones de asesinatos en el último siglo, lo que lo ubica como la organización que más ha cometido crímenes en la historia,  constituyéndose en  enemigo de la humanidad, de ahí que el anticomunismo desde el punto de vista de la razón tiene toda lógica, al ser  el comunismo causante de tantas desgracias y sufrimientos en diferentes partes de la tierra incluyendo  a Colombia.

No hay que pasar por alto que  con ocasión de las negociaciones de La Habana, las FARC y el PCC, buscaban con los acuerdos proscribir al anticomunismo, básicamente para borrar un rival ideológico, pues   bien sabemos que el marxismo no tiene ni vigencia ni defensa y ha logrado sobrevivir fundamentado en la violencia y la mentira, ya que su naturaleza totalitario lo ubica junto al fascismo y al nazismo como otra fuerza despótica, por lo que racionalmente, así como existe el antinazismo y el antifascismo por apotegma debe existir  el anticomunismo.

El anticomunismo es un pensamiento universal, que desde luego no es exclusivo de Colombia, como también pretenden hacerlo creer los mamertos, sino que  ha tenido sus manifestaciones en plena guerra fría y  actualmente tiene mayor vigor en los países de la Antigua Cortina de Hierro en Europa, que estuvieron bajo las dictaduras genocidas del marxismo leninismo durante largos años, por lo que la lucha ideológica en contra de ese  adefesio comunista totalitario es necesaria, en cualquier parte de la tierra.

Como enemigo de la humanidad, no debemos olvidar que el marxismo es intrínsecamente terrorista, por lo que al pretender victimizarse como en el caso colombiano, sus élites están torciendo  la verdad, porque el comunismo durante su existencia en el país no solo ha promocionado la fuerza bruta, sino que en varios momentos ha sido mimado por  gobiernos, tal es  el caso del presidente Alfonso López  Pumarejo quien definía al Partido Comunista, como el Parido Liberal  chiquito. Recordando que así como  Hitler planteaba la persecución en Alemania en contra del antinazismo y Mussolini en Italia proclamaba extirpar el antifascismo, en Colombia el PCC  sigue buscando por diferentes medios perseguir al  anticomunismo.

Dentro del movimiento de los trabajadores han existido expresiones  de anticomunismo, porque hay que resaltar el caso de  los Mártires de Chicago, por los cuales se originó el primero de mayo como día internacional de los trabajadores, quienes seguían las orientaciones anarquistas o libertarias que rechazaban al comunismo totalitario; y  no se puede pasar por alto que hace 30 años dos exsindicalistas  fueron los sepultureros del comunismo en Europa, tal es el caso de Lech Walesa en Polonia quien fue presidente del sindicato Solidaridad  y Ronald Reagan en USA presidente de los actores de Hollywood en la década de los 40 y 50 del siglo XX; los dos también fueron presidentes de sus respectivas naciones.

Insinuar que el anticomunismo  se originó en Colombia es un exabrupto, de  ahí que la Comisión de la Verdad, independientemente de quien la dirija, debe de tener sindéresis frente a especulaciones que en nada benefician el rigor histórico,  necesario ante el conflicto armado de los últimos 60 años en Colombia.

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