Todo un Show Progresista

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Por Lucas Durán Hernández.

El jueves 11 de Febrero del año 2021, diferentes sectores del radicalismo socialista del cual el Uribismo había identificado como un riesgo para Colombia se consolidaron en un “pacto histórico” por Colombia, firmaron un acuerdo político para llegar a las elecciones del 2022 con un candidato único, con un candidato que personifique su repudio al capitalismo, a las libertades económicas, y a la cooperación y la integración de la fuerza pública con la ciudadanía a quien protege. Sin embargo, aunque ellos -y sus fieles seguidores- han celebrado esto, tildándolo de “revolucionario” y “prometedor”, esto no es más que un desesperado acto político para ganar impulso, algo de credibilidad, y mostrar una falsa sensación de seguridad y confianza electoral.

El drama empezó con Margarita Rosa de Francisco. Esta narcisista señora se equipara con algunas de las personas que más trabajo han hecho por generar bienestar, riqueza, y desarrollo en Colombia, como el expresidente Álvaro Uribe Vélez, que en 8 años redujo la pobreza en un 17%, o el empresario Luis Carlos Sarmiento Angulo, que se ha empeñado en construir centros educativos, de salud, y de vivienda con su riqueza, un hombre que, además de esos proyectos, donó 80,000 millones de pesos en Marzo del año anterior para ayudar a miles de familias Colombianas con mercados y equipo educativo y médico. ¿Qué hizo Margarita? Simple, escribir columnas de opinión para el periódico de ese magnate que tanto critica, ¿nadie le enseño a estar agradecida con quienes le dan oportunidades y plataformas?.

De igual manera, salió con sus (finas) gafas y su colección de libros a leer el guion que le enviaron sus mentores, hablando con sus usuales exageraciones y recurriendo a las emociones de los Colombianos, pues saben que su proyecto, y sus iniciativas, nunca han tenido, y jamás tendrán, éxitos para mostrarle al mundo.

Con la misma demagogia de siempre, instigaron el odio de clases, describían a ciertos sectores políticos como “tenebrosos”, les echan la culpa de los asesinatos, de las masacres, y de el crimen, como si no fueran sus gemelos ideológicos en el ELN y las Farc los que estuvieran acampados en Venezuela enviando a sus guerrilleros contra las poblaciones civiles de Antioquia, Chocó, Valle, y Santander, entre otras regiones. A absolutamente nadie le agrada ver en las noticias cómo asesinan jóvenes en distintas partes del país, pero la solución no es regalar curules a diestra y siniestra a toda banda criminal que le declare la guerra al estado, aunque a muchos no les guste oír esto, la solución es devolverles lo que quieren, guerra, y en el proceso, proteger a la población civil, le guste o no a los brazos políticos de esos grupos terroristas.

De hecho, esas “inmensas mayorías” que de las que supuestamente tienen el apoyo son las mismas que han votado una y otra vez por la Seguridad Democrática, por un ejército activo, que proteja a las poblaciones civiles cueste lo que cueste, un ejército capacitado en DDHH, y una Fuerza Pública integrada con los Colombianos.

La pobreza no se erradica, como proponen ellos, subiendo la carga tributaria de la clase media y la clase alta, no se erradica con ejércitos de funcionarios públicos a sectores sub-desarrollados a repartir cajas con suministros todos los meses, se erradica permitiendo el emprendimiento, reduciendo los impuestos, estimulando la creación de empleos, y promoviendo la legalidad y la libertad económica. Si el gasto estatal fuera una solución para sacar a las familias más necesitadas adelante, entonces los Estados Unidos, que desde 1964 ha gastado más de 34 trillones de dólares en programas de bienestar social, sería un país sin pobreza relativa, sin personas haciendo fila en las oficinas del papá estado para recibir servicios de baja calidad, pero que en un principio son mucho más cómodos que trabajar, trabajar, y trabajar.

Tampoco se puede pasar por alto que la hipocresía al parecer no les importa, el camarada Gustavo Bolívar tiene una mansión de 3,600 millones de pesos en Miami, con un yate privado, y una asombrosa flota de carros lujosos, una persona de la “élite” no debería estar liderando el movimiento anti-establecimiento, ¿que pasó con su puja por reducir los viáticos de congresistas? ¿Qué cambió para que en Enero de este año saliera a decir que “tampoco es que ganemos mucho” refiriéndose al salario de los congresistas?.

La reunión, llena de millonarios activistas y políticos, buscó unificar a siete movimientos políticos de Colombia, estos siendo; el Polo Democrático Alternativo, la Colombia Humana (que demostró su crueldad y xenofobia con la regularización de inmigrantes Venezolanos), el MAIS, la Unión Patriótica, el Partido Comunista, el Partido de Trabajo, de Unidad Democrática, y “Todos Somos Colombia”.

Sin embargo, este proyecto no será suficiente para llevar a cabo su revolución democrática (como la de Chavez…), en el 2018, Gustavo Petro contó con el apoyo de estos sectores, y los más reformistas del partido Alianza Verde, y el Partido Liberal, y aún así, el país le mostró que los buenos somos más, los que queremos construir empresas, riqueza, y empleo, somos la mayoría, y los que queremos seguridad siempre seremos más cercanos al pueblo, independientemente de su clase social, su raza, su género, o su orientación sexual, porque nosotros no los vemos como miembros de un grupo preestablecido, un colectivo con un solo cerebro y una sola forma de pensar, los vemos como seres humanos, como individuos con aspiraciones, con sueños, con deseos, y con un potencial ilimitado, sin embargo, esto no significa que la derecha y la centro-derecha se debe confiar, deben seguir actuando con grandeza y dedicación por el bien de su comunidad, de sus empleados, y de sus familias.

Nota: El hecho de que Roy Barreras se haya unido a su movimiento demuestra el narcisismo de estas figuras, el Partido de la Unidad Nacional es leal a los ideales del partido, no a Barreras o a Benedetti.

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