A merced de las hienas

Por Coronel ®Oscar Ricardo Colorado Barriga.

Lo ocurrido en el Catatumbo, donde resultó muerto Didier Torres, miembro de las FARC en proceso de desmovilización, bajo hechos confusos, sin duda alguna debe ser investigado, pero a la luz de la legalidad en un estado social de Derecho como se pregona en la Constitución Política, siguiendo los procedimientos establecidos a través de las autoridades encargadas y respetando la presunción de inocencia que acompaña a todo colombiano, máxime cuando está comprometida la Fuerza Pública.

Debió haber sido la Justicia Penal Militar, quien avocara inmediatamente la investigación, como juez natural de los implicados (miembros activos del Ejército), evento que no ocurrió, gracias a la pérdida del Fuero Militar, HONOR MILITAR, sentido de pertenencia y lealtad; principios y valores que sustentan la vida castrense y que gracias al sátrapa de Santos, su ministro Pinzón y los excomandantes Rodríguez y Mejía, todos ellos alineados con el pacto habanero, artífices de La Doctrina Damasco y el Ejército Multimisión, lograron difuminar y desvirtuar la verdadera misión constitucional del Ejército Nacional, secuelas que aún perduran en la institución, pese al trabajo de los nuevos Comandantes y su decidido deseo de acertar, herencia que sigue generando fracasos y caos interno.

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Acaecidos los hechos, los medios de comunicación afines a la izquierda, iniciaron todo tipo de especulaciones, hablaron de mutilación, tortura, contaminación del lugar de los hechos, preparación de fosas, genitales en el pecho, venganza, contexto, concierto para delinquir, cumpliendo muy bien su función, confundir, deslegitimar el actuar del Ejército Nacional y condenar sin investigación previa y sin derecho a la defensa a un miembro de la Fuerza Pública, legitimando la “comisión” más vergonzante que podía hacer presencia.

Resulta ilegal, indignante y terriblemente peligroso, ver como personajes públicamente declarados de izquierda y defensores a ultranza de grupos guerrilleros, sean quienes inicien los actos urgentes y por encima de la inepta JPM, Fiscalía, CTI o Policía judicial, se abroguen la investigación, Antonio Sanguino ex miembro del ELN, quien cumplía o cumple, la labor de instigación de paros,  públicamente fue el primero en imputar y condenar toda una institución, manifestando que en donde se ubica la patrulla militar hay fosas comunes, que el ejército trabaja de la mano con paramilitares, que fue un crimen de lesa humanidad y que el occiso era un líder regional, sin aclarar si lo era, antes o después de desmovilizarse.

Iván Cepeda, activista de izquierda, herencia de familia, quien se enorgullece que las FARC, lo honren con el nombre de uno de los frentes más sanguinarios, acérrimo enemigo de la Fuerza Pública, razonero del terrorista Márquez y a. el paisa, defensor y asesor en compañía de su esposa de grupos guerrilleros, sin dilaciones manifestó que hechas las averiguaciones e “investigaciones” pertinentes esto fue un falso positivo y exigió inclusive la renuncia del Ministro de Defensa.

Pablo Catatumbo, terrorista de las Farc, con 41 órdenes de captura, sigue sin reconocer ningún delito y se presenta como adalid de las buenas costumbres, para él el secuestro es una simple retención, narcotráfico medio licito de subsistencia, Venezuela y cuba cunas de la democracia, acusado por la corporación rosa blanca de 18 reclutamientos, 4 violaciones y 19 abortos, hoy fiscal y juez, envestido de poderes omnímodos gracias a la farsa llamada paz, no solo intimidó al señor suboficial sino que lo condenó sin derecho a réplica.

Victoria Sandino, cómplice de abortos en niñas menores de edad, acusada de 4 violaciones, 3 reclutamientos, despreciada por sus propias compañeras en la guerrilla, es hoy conferencista de derechos humanos y según este caso experta en temas legales, que le permiten investigar y condenar a un miembro de la fuerza pública.

Roy Leonardo Barreras, el más vil de los camaleones, adulador, zalamero, amigo, camarada, defensor de terroristas, autoproclamado dueño de la verdad, jefe de esta “comisión” capaz de intimidar comandantes, acorrala la patrulla, recibe declaraciones, imputa cargos, ordena y practica pruebas, ejecuta inspecciones, exonera responsables y emite fallos, condenando   al suboficial por homicidio en persona protegida y envistiéndose de poderes constitucionales para inventarse nuevos delitos, “crimen contra el acuerdo de paz” e “intento de desaparición”.

Como suele ocurrir el Ejército fue asaltado en su buena fe, facilitando el trasporte y autorizando la presencia de estos “señores” en la base militar, sin medir las consecuencias y en total contravía del ordenamiento legal, sometiendo a sus hombres a tratos humillantes, siendo obligados a comparecer ante ex miembros y simpatizantes de grupos al margen de la ley y debido a  la demora injustificada en iniciar las investigaciones pertinentes, permitió la condena pública de un militar hoy solo y abandonado a su suerte y por ende el desprestigio injustificado de toda una institución.

La Comisión de Paz del Senado de la República, la conforman 40 congresistas, sin embargo, adjudicándose facultades que por ley no tienen, fueron estos tenebrosos personajes, quienes aprovecharon una tragedia para cumplir su nefasto propósito de combinar todas las formas de lucha, valiéndose de la mentira, el cargo y la intimidación, investigaron, tomaron declaraciones, practicaron pruebas y condenaron toda una institución y un gobierno, manejando a todas luces el concepto que aplica la JEP (Juerga Especial Para delincuentes) ningún miembro de la Fuerza Pública goza de presunción de inocencia, su único camino para no podrirse en un cadalso es SOMETERSE.

Esto no se trata de solidaridad de cuerpo, ni se busca minimizar el hecho, es simple JUSTICIA, principios básicos del derecho como la legalidad de las penas, los delitos, los procedimientos y la competencia que hoy adolecemos, es por eso señores Oficiales, Suboficiales y Soldados de la Fuerza de Tarea Vulcano deseo enviarles un saludo afectuoso y agradecerles el trabajo diario realizado por ustedes, en una zona tan convulsionada, en donde se amalgaman sin distinción alguna todos los grupos al margen de la ley y para colmo deambulan sin ningún control o restricción miembros de las FARC en proceso de sometimiento quienes no le rinden cuentas a nadie y hasta el momento no han sido juzgados.

Señor Suboficial DANIEL EDUARDO GÓMEZ, a partir del momento y si así usted y su abogado lo consideran, me pongo a su entera disposición para asesorarlo ad honoren en el nivel táctico y operacional, con la única intención que goce de un juicio justo y humildemente contribuir en su defensa.

Correo  Electrónico oscarco16@yahoo.es

Celular 3202659502

Twitter @ricacoloradodo

Posdata 10:” Señor presidente; los enemigos de la Democracia NO descansan, el daño ya este hecho, nunca olvide que ellos son fieles a sus postulados, calumnia, calumnia que algo queda.”

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