Cada Vez Más en Riesgo las Libertades

Por Bernardo Henao Jaramillo.

En el año que conmemoraremos los doscientos años de la independencia, más conocido como el Bicentenario,  cobra relevancia rememorar las grandes luchas patrióticas por la libertad que  sembraron las semillas en aquel 7 de agosto de 1819, en la famosa Batalla de Boyacá, que selló la suerte final del cese del dominio de los españoles en las tierras granadinas que comenzó a cimentar las bases de la República. La libertad alcanzada,  marco el inicio del camino a la consolidación de la democracia.

Doscientos años construyendo reglas de convivencia que le antecediera la entrega y heroísmo de los patriotas que son los verdaderos héroes en nuestra historia,  no los “exsubersivos” que hoy ya fueron  incorporados al Congreso de la República, sin siquiera responder aún por sus atroces delitos, regalándoles inmerecidamente curules y olvidando por completo a las verdaderas víctimas.

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Hoy sin comprender muy bien lo que ocurre, los colombianos en cierta forma  anestesiados, cada día  vemos como poco a poco se quitan y restringen sus  derechos. Cada vez, en la educación, en el trato que deba  darse a los jóvenes, en las diversas reglas para impulsar proyectos de toda índole, se comienza a dar paulatinamente una intervención estatal con claros sesgos prohibitivos que expone seriamente nuestra incipiente democracia, pasando a parecernos a un estado socialista o comunista.

La malla vial que por falta de gestión se quedó corta ante el crecimiento desmedido del parque automotor. La solución simplista fue entonces  establecer en el año de 1998 el Pico y Placa por quien coincidencialmente es hoy el Alcalde de la ciudad capital. En esa primera  administración  la implementó dos horas en la mañana y dos en la tarde. La  medida en vez de favorecer el flujo vehicular le incrementó por la compra de más automóviles para hacerle el quite a la restricción.

Buscando resolver el problema de la mayor congestión se amplió la restricción a todo el día perjudicando miles de personas por tamaña arbitrariedad. Esta medida fue reversada y se estableció en los horarios actuales. Ahora, supuestamente por frenar contaminación ambiental que, no se entiende  entonces porque tanta tala de árboles,  está probado no radica en los automóviles como si en los vehículos diésel, se estableció Pico y Placa todo el día sábado y todo el domingo para automóviles y motos. También se impuso todo el día, de lunes a vienes, en la semana del 18 al 22 de febrero. Se dirá que es transitorio pero como ocurre con el 4 por mil está a dos años de pensionarse y dizque era temporal.

En definitiva,  se ha afectado por completo la libertad de circulación automotriz,  pero no se ha reducido a su verdadera utilización el impuesto de rodamiento.

En un país que tiene altos estándares de inseguridad que a diario se registran robos y atracos, que nuevamente surge el secuestro y la amenaza, la medida que se impone e implementa es la prohibición al porte y tenencia de armas. En un gobierno que se creía restablecería a los electores aquellos derechos restringidos en la Administración de Juan Manuel Santos, el actual Gobierno Nacional,  por un año prorrogó la prohibición del porte de armas en todo el territorio nacional.

Como espectadores inertes vemos como se desarma al hombre de bien y se favorece al delincuente que no respeta reglas. Sabido es que delinque con armas ilegales, no amparadas que poco le importa si les está o no permitido el porte y tenencia.

No satisfechos con las prohibiciones y restricciones al porte de armas, en el afán por desarmar a quienes  no deben hacerlo, se adopta en un fallo discutible y controvertible, por parte de la Corte Constitucional,   la expresa prohibición  a la caza deportiva, que entrará en vigencia en un año. ¿De cuándo en cuándo compete a la Corte Constitucional ser legislador?

Decía entonces en su demanda la activista y abogada Laura Santacoloma que “de permitirse  la caza deportiva vulneraba principios como el derecho a un medio ambiente sano y la protección de las riquezas naturales”. Ese sofista argumento que haría prohibitiva entonces la pesca deportiva, se convertirá en antesala para prohibir por el supuesto maltrato el sacrificio de ganado bovino y caprino. Fundamentó su decisión el magistrado ponente Dr. Antonio José Lizarazo en que “caza deportiva es solo por diversión …. para la realización de gustos particulares de los humanos”. No dudemos,  hoy tienen más espacio las minorías animalistas y ambientalistas sobre mayorías históricas silenciadas por una prensa que atiende más sus propios intereses que los de la colectividad. Es el imperio dominante de las minorías.

No nos engañemos la finalidad de esas prohibiciones es restringir la libertad de defensa. ¿Cómo harán ganaderos, agricultores y empresarios del sector del campo para cuidar sus fincas y hacer sus desplazamientos a ellas?

Todos hoy sabemos la persecución a su mejor estilo guerrerista que desató el individuo Gustavo Petro para prohibir las corridas de Toros. Adoptó el entonces burgomaestre porque no fue aceptada su petición de que en las corridas o eventos taurinos debía eliminarse la muerte del toro. El alcalde Petro en la mejor forma “toreril” dio muerte al contrato que había suscrito la Corporación Taurina de Bogotá con el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD).

Comenzó ahí un eterno viacrucis de los empresarios, ganaderos, toreros, subalternos aficionados y otras gentes que dependen de la fiesta brava para conseguir el respeto de una tradición cultural, con claro arraigo en ciertas ciudades taurinas colombianas, que, es hoy sin duda un patrimonio inmaterial de la humanidad. Luego de intensa lucha que duró cuatro años, se consiguió que la Corte Constitucional reconociera la tradición como expresión cultural y se dispuso la reapertura de la Plaza de Toros de la Santamaría en la ciudad de Bogotá. Esa apertura, en enero de 2017,  fue el comienzo del ataque visceral y sangriento de  esos desadaptados que violentaron a los aficionados y cundieron de pánico el certamen, como no se olvida aconteció.

Ahora, el alcalde Peñalosa comenzó su tarea para prohibir la tauromaquia. Dejo saber su posición ante lo ocurrido en Medellín y anunció restricciones para la Plaza de la ciudad capital. La tapa fue su prohibición reciente en una más de sus múltiples “alcaldadas”, en este caso haciendo uso de unas facultades de policía, en un argumento por completo controvertible, prohibió el ingreso a la Santamaría  de las botas con licor que portamos los aficionados para refrescar la garganta mientras avanza el festejo taurino. No hay un solo caso documentado de un aficionado que se le pueda señalar de agresor, siempre hemos sido los agredidos.

En fin se ataca la libertad de concurrir a los espectáculos públicos e incluyen argumentos para hacerlo,  intentando mezclar prohibiciones de ingreso a  menores de edad,  desconociendo que la libertad de  formación y educación de los hijos compete primeramente a los padres. El estado debe respetar ese universal derecho.

En definitiva,  la libertad es una gran conquista del hombre que debemos luchar por preservar. Hoy sin lugar a dudas podemos decir: Libertad cuanto luchamos por conseguirla, hoy cuanto hacen por destruirla.

Bogotá, D.C. Febrero de 2019

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