¡Cazador cazado!

Compártelo:

Mientras Eva Ximena Ortega, magistrada de la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, define la acreditación de Deyanira Gómez y Gonzalo Guillén como víctimas del proceso que tiene en el banquillo de los acusados -de las ‘güevas’-  al ‘innombrable, por “soborno y fraude procesal”; delitos menores frente al horripilante, gravísimo ‘genocidio’ -de ‘lesa humanidad’- de las 6,402 desapariciones (cifra provisional) registradas por la JEP, que presuntamente lo vinculan.

A riesgo de hacerme pesado, recuento -sin ahondar en detalles- su historial iniciado en 2012, con la confesión al senador Iván Cepeda, del hijo del exmayordomo (Oscar Monsalve), de la hacienda Guacharacas, delincuente Guillermo Monsalve -al que intentaron asesinar (silenciar) en la cárcel de Cómbita (Boyacá), el 23 de marzo/2012-, relacionada con la creación del Bloque Metro de las Autodefensas -del que hizo parte- por los hermanos Uribe Vélez (Álvaro, Santiago); Villegas Uribe (Juan Guillermo y Luis Alberto, asesinado el 5 de diciembre/2004 por orden de Julián Bolívar, jefe del Bloque Central Bolívar); Santiago Gallón y John Jairo Franco.

Infidencia ratificada por Pablo Hernán Sierra -alias Alberto Guerrero, jefe del Bloque Cacique Pipintá-, que agregó a Pedro Juan Moreno -secretario de gobierno de la gobernación Uribe; Lucas -alias Jacinto Alberto Toro- con el que se reunió en el centro comercial Obelisco-Medellín, quien aseguró “declarar contra Uribe es más peligroso que delinquir”; y HH que corroboró lo indicado.  Acervo pasado por alto por la Fiscalía, empeñada en certificar -contra evidencia- que Monsalve es el único que testifica el cargo.

Sangrienta historia actuada por el lobo feroz -carcomido por sentimientos de rencor, venganza irrefrenables-. Consiente que la mejor defensa es el ataque, lo dispuso frente a Cepeda, denunciándolo por ‘manipulación de testigos’. En reciprocidad, este impulsó un mediático debate -17 de septiembre/2014- en el Senado, en que acusó  a Uribe de nexos con grupos paramilitares y narcotraficantes.

Ciego de la ira, abandonó el hemiciclo para poner en conocimiento de la CSJ, un “acto difamatorio, promovido por el senador de la FAR, secundado por Santos”; infundio amplificado por las acémilas: Macías, Carlos Felipe Mejía, y la recua de ayayeros -guardia pretoriana que lo resguardan-, presentando pruebas (fraguadas), de “supuestos falsos testigos que lo involucraban con Santiago -su hermano- en un presunto homicidio”.

Inesperadamente la Corte revirtió -cual bumerán- las falsas pruebas, exoneró a Cepeda -16 de febrero/2018- ; compulsó copias para investigar al decimonónico, envilecido cacique por: “manipulación de testigos, soborno y fraude procesal”,  “como reacción a esa providencia judicial vinculante, y al parecer con su consentimiento, personas allegadas al expresidente habrían emprendido nuevos actos de manipulación de testigos”.

Desbaratada la emboscada, dispuso el contraataque, arreciando las amenazas, ataques, calumnias, insultos contra los jueces, socavando, subvirtiendo, trastocando radicalmente los cimientos de la justicia; los valores morales, democráticos; la institucionalidad contenciosa, coadyuvado por el efímero lustrabotas Duque -sacado de su cubilete mágico-, que lo declaró inocente; clarísima ‘usurpación de función’, neutralización de la ‘separación de poderes’ -disciplinables- hijas de su ignorancia.

Adornado con alambicado, almibarado, empalagoso, libreteado, melindroso blablablá, agotó los adjetivos del diccionario: “admirado, espléndido, glorioso, inmaculado, inmortal, irremplazable, irrepetible, irreprochable, insubstituible, íntegro, omnisciente, sempiterno salvador de Colombia”, duplicados por hincados, rapaces cipayos; venales rufianes, traicioneros del alma del periodismo, que utilizan el mediático apoyo, como instrumento de sus falaces intereses.

Llamado a indagatoria -julio 24/2018-, se produjo la renuncia: “por sentirme moralmente impedido para actuar como senador y al mismo tiempo adelantar mi defensa”. Verraquera que, al ser retirada, duró un suspiro. Arrogante, desafiante, el 8 de octubre/2019, se abrió paso para la vergonzosa cita, en medio de una horda de alzafuelles que lo aclamaban y los indignados dolientes que a grito herido rugían: ¡Asesino, asesino!

Con su ajada máscara de ‘yo no fui’, voz quebrada, blanqueando los ojos, la mano en el corazón, remarcó: “Nunca pensé que la defensa del honor, en mi amor a Colombia (…) me creara estas dificultades judiciales”. ¡Uf!

Con base a un riguroso estudio jurídico de 1.700 páginas, la Sala de Instrucción Penal, por unanimidad (realzo) ordenó -4 de agosto/2020-, la prisión (inédita) domiciliaria, como “presunto determinador de los delitos de soborno y fraude procesal”. Tras el guante de seda del estrambótico, mendaz Fiscal -convertido en monaguillo de la defensa- concertó -cobardemente- la nueva renuncia. Mediante inane, insubstancial, sofístico libelo -cuya pobreza conceptual da grima-, se activó, la infundada, osada preclusión en marcha.

Parodia que le enmendó la plana a dos Salas (distintas) del más alto Tribunal de Justicia: La ‘Penal, con José Luis Barceló, Luis Hernández, Fernando Castro. La de ‘Instrucción’ (doble instancia): César Reyes (ponente), Francisco Javier Farfán, Héctor Alarcón, Misael Rodríguez y Marco Antonio Rueda, gallardos magistrados que desmontaron la fétida, Cristina Lombana, al considerar “incompatible su presencia con su fuero de militar activo”. ‘Caballo de Troya’ que calló -como una ostra- la condición de subalterna -en su momento- del sin hígados defensor del ‘intocable’.

Primera vez en la hoy patas arriba Colombia, que un expresidente -para el olvido- llega a esta instancia. Canallesco, interfecto mandamás, incapaz de liberarse de sus odios y pasiones, notificado por los susodichos letrados, que no hay individuos que estén por encima de la justicia y de la ley, por muy poderosos que estos sean.

Breve introito que perfila al permisivo belcebú -trufado de estadista-, antípoda de un Alberto Lleras; Laureano Gómez; Gilberto Alzate; Carlos Lleras; Misael Pastrana; Belisario Betancur; Álvaro Gómez -entre otros-; gravitantes, indiscutibles, limpísimas,  medulares, resaltantes, sublimes atalayas morales, intelectuales, que engrandecieron, ininterrumpidamente, el ejercicio público, la democracia, la política, sin fracturas, sobresaltos, solución de continuidad; ejemplos de civismo, honestidad, a años luz de la codiciosa, sinuosa, solapada urraca -de espanto-, luz de las tinieblas, que no sirve -ni siquiera-, para haberles lavado los pies, para descalzarlos.

Bogotá, D. C. 21 de abril/2021

http://articulosmarioariasgomez.blogspot.com.co/30

Compártelo:
Imagen por defecto
mario arias gómez
Abogado, periodista y escritor


Deja un comentario