Corte: ¿Y el Tuso?

Ana María Abello

 

@AniAbello_R

Una cosa es la verdad real y otra cosa es la verdad procesal. La verdad procesal que exhibe la Corte Suprema de Justicia a la hora tomar la decisión de llamar a juicio al presidente Álvaro Uribe Vélez dictándole medida de aseguramiento de arresto domiciliario, dista de la verdad real que ha manifestado Juan Carlos “El Tuso” Sierra en todas sus declaraciones públicas a lo largo de estos años.

Sierra, fue extraditado hacia los Estados Unidos en el 2008 y logró permanecer en ese país, después de cumplir su condena, a través del programa CAT Convention Against Torture de la ONU a cambio de colaboración y de decir la verdad, y es el registro de esa verdad la que, hasta el sol de hoy, brilla por su ausencia en el proceso que la Corte libra contra el presidente Uribe.

En varias entrevistas periodísticas el Tuso ha manifestado haber recibido visitas de personalidades y funcionarios públicos cargados de ofertas a cambio de testimonios contra el presidente y su hermano Santiago. Lo extraño es que los ofrecimientos no se materializaron después de que su verdad era el no tener ningún conocimiento de actividades delictivas o de vínculos con las autodefensas de los hermanos Uribe. Un año después de haber sido extraditado, en el 2009, recibió a Iván Cepeda, Piedad Córdoba y a Rodrigo Lara, este último fue para preguntar si tenía información acerca del asesinato de su padre el ex Ministro Lara Bonilla. Córdoba y Cepeda sí preguntaron por los hermanos Uribe y dentro de la conversación le metieron la oferta de tramitar el asilo político – posiblemente a Suiza – de la familia del Tuso que aun se encontraba en Colombia. El Tuso se tomó tan en serio la oferta del supuesto asilo que su familia alcanzó a recoger los documentos que les solicitaban y a quedar con el contacto de la exsenadora Córdoba y de Danilo Rueda, abogado que hoy lidera la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz. Sobra decirles que el asilo no se concretó.

El abogado del Tuso, Miguel Retureta, dijo en entrevista con Vicky Dávila que, en esa reunión del 2009, sin duda tanto Cepeda como Córdoba preguntaron por la familia Uribe pero que no llegaron hasta el punto de decir que si dice esto le damos algo porque si hubiese oído algo así le habría tocado sentarse con los Fiscales a contarles lo que estaba pasando. Añadió a reglón seguido “me piden la opinión sobre por qué lo estaban preguntando, bueno, a lo mejor se puede poner dos y dos juntos y eso es cuatro, a lo mejor tenían esa razón”.  Lamentablemente los únicos que no han podido sumar dos más dos son los Magistrados de la Corte.

El Tuso también fue visitado por el periodista Juan Carlos Giraldo el cual le llevaba un recado de parte del exfiscal Eduardo Montealegre, del exvicefiscal José Fernando Perdomo y del exmagistrado José Luis Barceló, quién casualmente fue el que comenzó la investigación contra Álvaro Uribe. En esa ocasión Sierra, que ya se encontraba en libertad, sería beneficiado de un principio de oportunidad y de la no exclusión de Justicia y Paz a cambio de testimonios en contra de los hermanos Uribe. Sierra tiene las pruebas de esa reunión en una memoria externa e inclusive tiene los documentos que constan que sus abogados en Colombia estuvieron en la Fiscalía para explicarles en qué consistiría el principio de oportunidad. Al final de toda esta historia al Tuso no le concedieron el principio de oportunidad y lo excluyeron de Justicia y Paz. Dos más dos.

Otro visitante del Tuso fue el exmagistrado auxiliar Iván Velásquez que llegó a través del exfiscal Rodrigo Aldana hoy preso por corrupción.  Según su versión, Velásquez, acostumbraba a apagar la grabadora. En la entrevista con Vicky Dávila el Tuso narró que en una de esas ocasiones en que apagó la grabadora, Velásquez le dijo que sus problemas con Álvaro Uribe venían desde la universidad y remató diciendo que ese era un tema personal.  Posteriormente, según el Tuso, Velásquez filtró el contenido de sus reuniones a la prensa de manera sesgada y que por esa razón no quiso volver a reunirse con él.

Las dos visitas en las que no le han ofrecido nada al Tuso a cambio de la verdad son las del abogado Diego Cadena y de la exagente de la CIA Lisa Ruth. A instancias de la defensa de Uribe, Ruth se contactó con Sierra a través de su abogado Manuel Retureta en el 2018. En su declaración Sierra manifestó que lo habían visitado Iván Cepeda y otras personas para que hablara en contra de Álvaro Uribe. El Tuso mostró los documentos y la correspondencia que probaban su versión. La ex agente Ruth remitió toda la información que recopiló incluyendo el testimonio de Sierra al presidente Uribe y él a su vez lo remitió a la justicia colombiana. Valga decir que, de nuevo hasta el sol de hoy, la Corte no ha llamado a la investigadora para ratificar la información.

En cuanto al abogado Diego Cadena, él obtuvo el testimonio del Tuso Sierra en dos cartas que la Corte ha decidido declarar como falsas porque no han sido ratificadas por el Tuso en la Corte. Difícil hacer esa ratificación cuando la Corte no le ha reprogramado la diligencia para escucharlo. Se preguntarán que como así reprogramar, ¿acaso no se ha repetido hasta el cansancio que la Corte no ha querido escuchar la versión del Tuso? Sí y no. El 25 de septiembre de 2019 el Tuso recibió un correo electrónico de la Corte programando una audiencia para el día siguiente a las 9 de la mañana. El Tuso les dijo que no le era posible atender ese requerimiento porque tenía una audiencia con la Fiscalía a esa misma hora. La funcionaria de la Corte le dijo que el problema era que hasta ahora habían obtenido su dirección de correo electrónico. Una falsedad absoluta teniendo en cuenta que la Corte ya se ha comunicado con el Tuso por ese mismo medio y, asimismo, tiene los contactos de sus abogados en Estados Unidos y en Colombia.

En el dos más dos son cuatro parecería haber un esfuerzo para dejar el testimonio del Tuso Sierra por fuera del juicio. Sierra, en esa entrevista con Vicky Dávila ya manifestó su temor de ser llamado porque les han compulsado copias a los testigos y él no aguanta una empapelada más.

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