‘Crímenes contra la humanidad’ (III)


 
Por: mario arias gómez.

A
seguró el director de Human Rights Watch para las Américas, que por lo menos tres de los nueve Generales relacionados en la columna de ayer, son investigados y el resto comandaba fuerzas incursas en ‘falsos positivos’ que, además de sistemáticos, hay razones para creer que los ‘sordos, ciegos, mudos’ comandantes, sabían lo que acontecía en su entorno.
Álgida situación develada editorialmente por el influyente, The New York Times -18 de mayo/2019-, que dio cuenta que el Ejército, al ordenar optimizar los resultados operacionales, “podía estar reviviendo la táctica de las ejecuciones extrajudiciales”, o “falsos positivos”, señalando al presidente Duque, de “sabotear los avances pacíficos e incumplir puntos del acuerdo de paz firmado en 2016, con las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), poniendo en peligro el proceso, causando que 3.000 militantes ´farianos’ -como mínimo- reanudaran los combates”.
Acusación que el aludido, desentendido, impróvido mandatario, replicó en un ‘Taller Construyendo País’, en Valledupar -sin mencionar al medio-, con el repetido, desgastado, recurrente estribillo: “sea esta la ocasión para ratificar que todos los colombianos queremos la paz de nuestro país, pero queremos ‘una paz con verdad, justicia, reparación y con no repetición’. Defender los valores de la legalidad en la construcción de la paz no puede ser desdeñado, ni señalado, ni cuestionado, ni satanizado”. Sin embargo, corrió -apurado- a derogar la escabrosa, escandalosa directriz. Pregunta sin respuesta, ¿Por qué lo hizo?
En el entendido que su deber constitucional es proteger la vida (bien supremo), honra y bienes de los gobernados, incluidos los líderes sociales, mediante políticas de seguridad transparentes que garanticen el respeto del DIH, es imprescindible que la JEP desentrañe la realidad, desenmascare a los autores materiales, intelectuales, a efecto de que los deudos, la sociedad, puedan doblar la página, zurcida -según Medicina Legal- con 200.000 víctimas inocentes -como mínimo-, sepultas en las reaparecidas fosas comunes, muestra fehaciente de la degradación del conflicto negado por ‘San Uribe’ y secuaces.
Macabra evidencia que rememora al ‘Día de los Santos Inocentes’, pues se trata de un asesinato deliberado -en ese entonces- sistemático de infantes, lo que en el contexto del Estatuto de la Corte Penal Internacional (CPI) o Estatuto de Roma (1998), tipifica un genocidio. Relata el Evangelio de Mateo, cómo Herodes -gobernador de Galilea-, fue alertado por los reyes magos -Gaspar, Melchor, Baltazar- del nacimiento del futuro rey de los judíos, quienes, guiados por la estrella de Belén, se disponían a adorarlo.
Al suponerlo Herodes una amenaza, urdió el fatídico plan de eliminar al recién nacido, para lo cual le hizo creer a los visitantes querer venerarlo. En el portal de Belén -donde en el siglo IV d.C. se erigió la Basílica de la Natividad- los cuales, luego de poner a los pies del niño -oro, incienso, mirra- fueron advertidos de la intención de Herodes, tomando de regreso camino distinto al de Jerusalén. El burlado ordenó sitiar a Belén y sacrificar a los menores de 2 años; prevenido en sueños José por un espíritu celestial, huyó con la familia hacia Egipto.
Desde la antigüedad la humanidad ha tenido múltiples Herodes: Calígula; Nerón; Tomás de Torquemada. En la era contemporánea: Hitler, que exterminó millares de judíos en la Segunda Guerra Mundial; Josef Mengele, Heinrich Himmler, Adolf Eichmann, Reinhard Heydrich; Stalin, Mussolini -el Duce-; Pol Pot; Idi Amín -“Caníbal de Uganda”-; Sadam Husein; el serbio Seselj; Jomeini; Bin Laden.
En América: Pinochet, implicado por genocidio, terrorismo internacional, torturas, desaparición de personas. Videla, imputado de desaparecer y apropiarse de miles de menores, que dieron origen a las ‘Madres de Plaza de Mayo’, que se reúnen los jueves. Y, en Colombia, los ‘falsos positivos’ simbolizados por las ‘Madres de Soacha’ que, inconsolables, lloran aún los 19 jóvenes asesinados en Norte de Santander, presentados -luego de disfrazarlos el régimen de guerrilleros- como caídos en combate.
Al desnudarse el hecho, el beatificado, mitificado expresidente, abruptamente declaró: “no estarían cogiendo café propiamente”. Suceso que, por su bajeza, deberá expiarse con una ejemplarizante condena, que inmortalice el ‘desagravio’ (29/04/1999) prodigado por Uribe (gobernador), al ‘pacificador’ Rito Alejo -comandante en Urabá- que caripelado lo presentó a los policías y soldados de Colombia como “digno de imitar”, luego de haber sido condenado por la justicia ordinaria a 25 años de prisión por la muerte (decapitado) del líder social chocoano, Marino López, que señaló de “terrorista”..
Lisonjeado que le devolvió (12/03/2019) atenciones en el ‘San José Plaza’ de Bucaramanga, al señalar al desfachatado ‘absolvedor’ de “traicionarlo y llevar al país -junto a Duque- a la hecatombe”.
24/01/2020
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