¿Cuál es el Futuro de Colombia?

Eduardo Padilla
Eduardo Padilla

 

Abogado/ Presidente Red Colombiana de Veedurías.

Si el gobierno, la sociedad, el pueblo, la comunidad, la familia y el individuo, hubiesen marchado, aunque muy lentamente, por el camino recto, ahora disfrutaran de grandes avances. Pero eligieron correr por la senda extraviada de la corrupción, cuya única obra ha sido la deshonra, pues sus empresas, al final, resultaron inútiles y vanas.

El pueblo está “representado” por una élite capaz de apagar, controlar y manipular todos los instintos básicos humanos hacia un objetivo unilateral.

Colombia siempre ha padecido de una confrontación social entre el país urbano y el país rural, y esta división es un gran obstáculo para iniciar un proceso serio de modernización y la búsqueda de la identidad nacional, que surgiría de la cohesión de las dos partes.
El país rural es un territorio marginado que carece de institucionalidad, porque durante décadas el Estado no ha hecho presencia; y por esa razón esa inmensa zona es caldo de cultivo de las mafias que asesinan a los líderes sociales ante la ineficacia del Estado.
El territorio agrario que debería ser el emporio de la riqueza nacional; no lo es, porque desde vieja data es el campo de batalla de los grupos ilegales que lo convirtieron en el país de su propiedad, y cada cartel trazó sus propias fronteras por las que sólo pueden ingresar los miembros que porten sus respectivas credenciales.

Por esta razón, el 60% de nuestra desigualdad social proviene de la brecha urbano-rural. En la tensión entre esas dos Colombia es donde radica gran parte de nuestros problemas sociales, asociados a la generación de riqueza dolosa, la cual se queda en unas pocas manos y como es ilegal no permite una redistribución con equidad.

Colombia es el tercer país con mayor desigualdad en América Latina y está en la escala del 10% de los más desiguales del mundo.

No obstante a que logró convertirse en una nación de ingreso medio y segundo país que más ha crecido en el continente durante la última década, no ha logrado que esa prosperidad se reparta más equitativamente.

En Colombia los impuestos son la principal fuente de redistribución, pero la situación se vuelve crucial porque se debe superar las reformas tributarias cada 18 meses con el propósito de tapar huecos para poder dar el salto hacia una reforma estructural que amplíe la base gravable.

Volviendo al tema rural, las 200.000 hectáreas de coca sembradas representan un grave problema de seguridad nacional; fortalecen el brazo armado de las disidencias, vigorizan los grupos ilegales y son la principal causa de muchos de los asesinatos de líderes sociales que tienen consternado al país. Este flagelo, que nos ha perseguido por más de medio siglo, está más vivo que nunca.

La aspersión es una herramienta eficaz, no exenta de riesgos, que sin duda tendrá un coletazo social y económico que podría llevar a protestas cocaleras. Ante el peligro de esta nueva amenaza, la relación con Estados Unidos se volvió a narcotizar y el debate sobre seguridad volvió a girar en torno a la aspersión aérea que el gobierno quiere ocultar.

Respecto al desempleo, los más castigados son los jóvenes y el campo. Este es uno de los desafíos más urgentes del gobierno, sobre todo teniendo en cuenta que uno de los nuevos factores que según el Dane están incidiendo es la tecnología y reconversión industrial.

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1 COMENTARIO

  1. la corrupción de ONG´s es igualmente dramatica por ejemplo en CORDOBA; las que se lucraron con contratos a nombre de NIÑOS DISCAPACITADODS

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