El Deber de un Abogado

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Por: Eduardo Padilla Hernández, presidente  Red Colombiana de Veedurías (Aso-Red).

Estas son las cinco habilidades principales que debemos tener los abogados: Disciplina, facilidad de expresarnos y dominio del lenguaje, comprensión lectora, capacidad de negociación y dominar nuevas tecnologías.

El pasado 22 de junio se celebró el día mundial del abogado; por tal motivo envío un saludo muy cordial a todos mis colegas, profesionales universitarios de las distintas ramas del derecho, deseando que sigan cosechando éxitos en esta loable labor.

Aprovecho para que todo el mes de junio sea una prolongación de esta fecha conmemorativa, recordando esos edificantes principios contenidos en el catálogo del abogado, que Eduardo Couture destaca en su obra “Los mandamientos del abogado”, donde este autor desarrolla un decálogo que debemos cumplir los abogados en el ejercicio de nuestra profesión (además de otras breves joyas del derecho):

1. Estudia: El derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos, serás cada día un poco menos abogado.
2. Piensa: El derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando.
3. Trabajo: La abogacía es una ardua fatiga puesta al servicio de las causas justas.
4. Procura la justicia: Tu deber es luchar por el derecho; pero el día en que encuentres en conflicto el derecho con la justicia, lucha por la justicia.
5. Se leal: Leal con tu cliente, al que no debes abandonar hasta que comprendas que es indigno de ti. Leal para con el adversario, aun cuando él sea desleal contigo. Leal para con el juez, que ignora los hechos y debe confiar en lo que tú dices; y que, en cuanto al derecho, alguna que otra vez debe confiar en el que tú le invocas.
6. Tolera: Tolera la verdad ajena en la misma medida en que quieres que sea tolerada la tuya.
7. Ten paciencia: En el derecho, el tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración.
8. Ten fe: Ten fe en el derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana; en la justicia, como destino normal del derecho; en la paz, como sustitutivo bondadoso de la justicia. Y, sobre todo, ten fe en la libertad, sin la cual no hay derecho, ni justicia ni paz.
9. Olvida: La abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueras cargando tu alma de rencor, llegará un día en que la vida será imposible para ti. Concluido el combate, olvida tan pronto tu victoria como tu derrota.
10. Ama tu profesión: Trata de considerar la abogacía de tal manera, que el día en que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti, proponerle que se haga abogado.

Acerca de este tema, Ángel Osorio y Gallardo, conocido como el “Papa de la juridicidad”, dice que pongamos la moral por encima de las leyes.

Así mismo, San Ivo, patrono de los abogados, ordena que “Ningún Abogado acepte la defensa de casos injustos, porque son perniciosos a la conciencia y al decoro profesional”.

Por otra parte, Rudolf von Ihering (1818 – 1892). Jurista alemán, fundador de la sociología del Derecho, cuyas teorías tuvieron gran trascendencia e influencia en el desarrollo de la doctrina jurídica moderna, indica que “En el Derecho defiende el ser humano su condición moral de existencia, pero sin el Derecho desciende al nivel del animal. -Añade que- El pueblo que no lucha por sus derechos, no merece tenerlos”.

Por último, Pablo de Tarso fue un abogado hebreo muy audaz que redactó una Constitución de carácter universal. En este Pacto de orden global, él afirma que “El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Romanos 13:10). Esta Carta Magna está compuesta de 14 capítulos, que inicia en “Romanos” y termina en “Hebreos”.

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Eduardo Padilla Hernández
Abogado, Columnista y Presidente Asored Nacional de Veedurías


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