El DÍA Sin Carne y el Medio Ambiente

Ariel Peña

 

Indiscutiblemente las actividades humanas afectan el medio ambiente, comenzando por el sector de la energía, la industria y el transporte, entre otros; así que el proyecto de Acuerdo 256 del Concejo de Bogotá con el “Día sin Carne”, sino fuera por su componente político, cultural e ideológico, se podría tomar de una manera intrascendente, debido a que en Bogotá un gran porcentaje de hogares no tiene acceso a ese alimento; sin embargo lo que le interesa a los sectores de la mamerteria seguidores del engendro marxista en este caso el cultural, es el control social de la población, de suerte que de lo que se trata es de exterminar los valores y costumbres de la sociedad occidental, para irle cavando su tumba de acuerdo a la Escuela de Frankfort.

El problema no es que la mamerteria eructe estupideces, el problema está en que existan personas que las creen y las difunden por redes sociales, porque es una solemne mentira decir que la ganadería es el gran contaminador del planeta, puesto que el máximo enemigo y contaminador es la China, país gobernado por el partido comunista, que es responsable del 30% de la contaminación ambiental, y no vemos a los “ecologistas” protestando ante las embajadas chinas ni quemando banderas de esa nación, a lo que se debe agregar que el régimen chino es el responsable de la propagación por el mundo de la pandemia del Covid-19, que le ha traído grandes calamidades a toda la humanidad.

Y para el caso de Bogotá, se debería hacer un estudio muy juicioso, para saber qué contaminaría más, si las vacas que hay en la ciudad o la construcción del Metro por parte de un consorcio chino, entonces no cabe duda que el tal “Día sin Carne”, responde a un método de manipulación a la ciudadanía para ir volviéndola más dúctil a los intereses de los partidos y movimientos que hacen parte de la secta comunista, acompañados de los llamados animalistas, que es otra fachada del marxismo cultural y que utilizan a los animales para sus objetivos políticos.

La lumpenización de las personas es parte del marxismo cultural, por eso vimos a la concejal de Bogotá por el partido verde, Andrea Padilla, tratando con palabras soeces al presidente de FEDEGAN (Federación Colombiana de Ganaderos) José Félix Lafaurie en un debate sobre el “Día sin Carne”, por lo que la susodicha señora al hacer parte también de la posmodernidad, en donde no importa la razón y lo que vale es la emotividad da por sentado que puede tratar en los peores términos a sus semejantes, siguiendo la línea de Nietzsche que decía: No hay hechos, hay interpretaciones”, lo que demuestra que la concejal Padilla combina lo lumpen con la posmodernidad dentro del marxismo cultural, ya que al no existir la razón, tampoco hay verdad, ética, moral y lógica, siendo todo permitido, según esos personajes contrarios a las libertades individuales y al respeto a los demás.

El partido alianza verde del cual hace parte la concejal de marras, es una organización política, bastante rara, en vista de que sigue afiliada a la internacional comunista del foro de Sao Pablo, siendo ese conciliábulo seguidor de los postulados de la estafa del marxismo leninismo que por antonomasia es antidemocrático, usando las libertades democráticas para después destruirlas, y no conocemos la condena del partido verde a los ecocidios que cometen las bandas armadas comunistas del Eln y las Farc, especialmente en contra de los oleoductos que afectan enormemente la fauna y la flora.

Además no hay que olvidar que varios de los principales dirigentes del partido verde son de la prosapia marxista, a cuyos dogmas todavía no han renegado; por lo que sería bueno que averiguaran algo de Petra Kelly (1947-1992) quien fue tal vez la primera persona en fundar en el mundo un partido verde en 1979 y, a esta alemana no se le conoció que utilizara el término verde como mascarón de proa.

Los mamertos que no tienen argumentos para discutir, eluden el debate tratando groseramente a sus contradictores como sucedió con la señora Padilla, de ahí que las fuerzas democráticas deben tener la suficiente capacidad de discernimiento, para conocer las intenciones de las legiones luciferinas totalitarias, que quieren aplicar un relativismo moral, para que mediante la lumpenización de la sociedad, se vayan minando las costumbres hasta en la alimentación y de esa manera se adocene a los ciudadanos con fines políticos abyectos.

Por último hay que recordar las palabras del Apóstol San pablo a los Colosenses 2:16 “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo”; pero desgraciadamente el comunismo busca controlar al ciudadano en lo más mínimo usando de manera torva el medio ambiente, y por eso también dentro de sus diabólicos planes pretende enajenar a la población.

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4 COMENTARIOS

  1. Este señor está muy equivocado, se nota que no conoce Bogotá, resulta que en todos los barrios de estrato 1 al 3, hay cuando menos 2 o 3 carnicerías, y ni siquiera durante el confinamiento de 7 meses en 2020 han dejado de vender carne. Incluso, en esos barrios hay carritos de venta de perros calientes y hamburguesas en varas esquinas.

  2. Que China contamine mucho no implica que la ganadería en Colombia también lo haga, ¿que podemos hacer los colombianos en Colombia? Como no estamos en China, debemos combatir los 500 litros diarios de metano que produce cada vaca, un gas 25 veces más dañino contra el medio ambiente que el CO2, más el óxido nitroso y el amoniaco que arroja cada vaca en la orina que daña los suelos y se filtra en la tierra hasta contaminar aguas subterráneas, sin obviar la compactación de los suelos con las pisadas del ganado.

  3. El día sin carne inició en 2009 en Estados Unidos como “meatless monday”, ¿serán los gringos unos “mamertos” según este señor Peña?.
    Ya se adoptó en distintas ciudades en el mundo como Barcelona, París, Tokyo, Los Ángeles, Lima, Seúl, Gante en Bélgica, en el Reino Unido, Croacia, Argentina,
    De hecho el 20 de marzo se celebra mundialmente el día sin carne, luego ya era hora que Colombia, o al menos Bogotá en principio, se uniera a ese movimiento.

  4. Incluso, los veganos pueden considerarse una minoría, que son excluidos en los menús de muchos restaurantes y debieran ofrecer al menos 1/3 de sus cartas, opciones veganas y vegetarianas. Ya lo hace incluso, quién lo dijera, “Andrés Carne de Res” hace unos dos años, en Crepes & Waffles y Wok hace más de 10 años, hace también en sus menúes lo hacen Mr Lee, Domino’s pizza, Jennos pizza, pero faltan muchos donde no hay mención siquiera para los comensales donde existe esa discriminación.

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