El Peor Esquirol de la Historia

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Por: Ariel Peña.

Varias organizaciones que pertenecen al sindicalismo democrático se han pronunciado en contra de los bloqueos, el terrorismo y el vandalismo, hechos ocurridos con motivo del paro, rechazando además la presencia de grupos extremistas que responde a intereses totalitarios, que son ajenos a las luchas reivindicativas de los trabajadores y del pueblo colombiano en general; los actos violentos que realiza el narcocomunismo  afectan a la producción nacional y por ende al trabajo de millones de ciudadanos, y ante esa postura enhiesta del sindicalismo democrático que defiende esencialmente el derecho al trabajo, se habla de esquirolaje, lo que es una contradicción en los términos, ya que hay que saber quién es el principal esquirol  en la historia del movimiento sindical mundial.

Se  ha considerado como esquirol a una persona o  grupo, que durante una protesta o huelga se alía con la contraparte para romper la movilización; sin embargo el súmmum  del  esquirolaje que  se ha presentado históricamente  se ha dado cuando  se desvían los objetivos específicos de una lucha social, por intereses políticos partidistas en donde no  importan las reivindicaciones económicas y sociales de la población, pues estas son  reemplazadas por las ambiciones burocráticas de grupos totalitarios comunistas, que mediante peticiones exageradas dilatan las aspiraciones que son posibles de ser alcanzadas con  la  movilización y, eso lo estamos observando con las protestas que se presentaron en Colombia  y que llevan 42 días.  Los grupos narcomarxistas que han participado con sus diferentes máscaras en el paro, dicen que seguirán en la calle por siempre, lo cual es bastante difícil por el desgaste y el rechazo de la ciudadanía.

Es claro que las reivindicaciones realistas económicas y sociales por las que se convocaron las movilizaciones, no se van a  materializar, ante el papel nefasto que juega  el totalitarismo en algunas organizaciones, pues pone de primero las ambiciones políticas abyectas pensando en la insurrección y en  las elecciones de 2022, antes que buscar el bienestar de la ciudadanía, de ahí que las entidades  sindicales y sociales sensatas deben exigir el retiro de esos requerimientos desaforados que se le han hecho al gobierno y concentrarse en los puntos que se puedan lograr; aunque se dice que hay que pedir mucho para lograr algo, en las condiciones actuales eso no viene al caso, porque la dilación y lo dispendioso de esa negociación va conducir  a no alcanzar nada de los puntos a negociar, lo que sigue convirtiendo al comunismo como el principal esquirol en la historia de los trabajadores y de los pueblos.

En una lucha por las reivindicaciones cuando están presentes las fuerzas marxistas, estas artificiosamente se burlan de la población de manera oportunistas, para llevar a cabo su proyecto político malvado y, por ello   hay que reafirmar que la protesta popular no es patrimonio  de ningún movimiento político en especial, puesto que  ello es inherente a todos los seres humanos que buscan mejores condiciones de vida, lo que  desmiente la postura supersticiosa que tiene  el comunismo totalitario sobre la lucha social.

En  la humanidad el marxismo leninismo ha sido el máximo esquirol y traidor del movimiento de los trabajadores, siendo el ejemplo  más protuberante el contubernio  que realizó el partido comunista chino(culpable de todas las víctimas por el Covid-19 en el mundo) con las grandes transnacionales hace cerca de 44 años, para superexplotar a los obreros de ese país asiático, repartiéndose la plusvalía, fortaleciendo el neoliberalismo que impulsó la flexibilización laboral, que condenó al desempleo y al  hambre a millones de trabajadores en el mundo. Esa patraña desarrollada por la camarilla comunista china fue para que la dictadura marxista  se prolongara por toda la eternidad, pues sabía que el sistema socialista era un fracaso total y absoluto y, por eso optó por la economía de mercado.

El esquirolaje comunista ha sido prolífico en diferentes partes del mundo, recordando que en la Unión Soviética y sus satélites de Europa oriental, el sindicalismo libre fue perseguido por las burocracias marxistas, llegándose a encarcelar, torturar y asesinar a miles de dirigentes, pero allí   quedó demostrado el antagonismo entre el comunismo totalitario y el sindicalismo, porque el dirigente polaco Lech Walesa desarrolló una heroica lucha en contra de comunismo con el sindicato independiente Solidaridad en la década de los 80 del siglo XX, que llevó a la bancarrota al “socialismo real” en los países de la cortina de hierro con la caída del muro de Berlín y la debacle de la URSS, a Walesa lo acompañaron  Ronald Reagan presidente de USA y el papa San Juan Pablo ll.

En Latinoamérica el marxismo con su disfraz del socialismo del siglo XXl, también ha sido verdugo del sindicalismo libre, por ejemplo en Venezuela el trastornado Hugo Chávez comenzó su gobierno en 1999 persiguiendo al sindicalismo que no era marxista, hasta que lo atomizó, creando unas centrales de bolsillo para sus propósitos dictatoriales y hegemónicos; cabe resaltar que miles de dirigentes sindicales han sido víctimas del régimen chavista.

En Ecuador en el  gobierno de Rafael Correa siguiendo la cartilla neomarxista, condujo en   10 años de gobierno prácticamente a que los sindicatos desaparecieran, debido a que al igual que en Cuba, China, Vietnam, Norcorea y los países que aun se encuentran bajo la férula del comunismo, el sindicalismo es una simple correa de transmisión del partido como enseñó el genocida de Lenin, y por eso los gobiernos del socialismo del siglo XXl en Latinoamérica han buscado que las organizaciones de trabajadores sean simples apéndices de las catervas comunistas.

Las movilizaciones sociales que se realicen en Colombia deben de estar acompañadas de  un espíritu pacifico, democrático y libertario, repudiando las practicas del comunismo totalitario, que producto de sus intenciones oportunistas e insanas no le interesa el bienestar del pueblo, sino que siguiendo su estrategia absolutista intenta mediante engaños aparecer como defensor de la causa social, cuando la historia nos dice que no solo ha sido el peor esquirol de los trabajadores, sino que además es uno de los peores predadores que ha tenido la humanidad en toda la historia.

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Ariel Peña
Columnista, Escritor. Presidente de la federación Sindical UTRECOL


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