El Propósito de la Izquierda Guerrerista es Desacreditar a Fuerzas Militares y Tumbar al Ministro  

La muerte del señor Dimas Torres en circunstancias aún por esclarecer en hechos ocurridos en Convención (Norte de Santander),  quien al parecer tuvo un encuentro con un cabo del ejército por arrebatarle su arma de dotación, fue el pretexto que se tuvo para dar comienzo y tramitar una moción de censura en contra del ministro Guillermo Botero, quien transmitió la ocurrencia de los hechos como se los informaran. Es obvio que no podía constarle su ocurrencia ni las circunstancias de esa muerte.

No se  aceptó ninguna de sus explicaciones y la plenaria de la Cámara de Representantes fue citada para el 15 de mayo con la finalidad de promoverle  una moción de censura, pero en una decisión extraña,  los peticionarios solicitaron en carta de mayo 14 de 2019 su retiro,  argumentando la existencia de haber conocido información relevante y grave relacionada con el objeto del debate.

La razón se vino a conocer prontamente. Un diario Neoyorquino  en un informe precario, carente de objetividad que ignoró claras respuestas del Comandante del Ejército, escrito por el periodista Nick Casey, del Diario New York Times, se aventuró irresponsablemente a cuestionar unos manuales operativos como una posible herramienta para incurrir la administración del Presidente Iván Duque,  en la reedición del capítulo de los otrora denominados “falsos positivos”.

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Que irresponsabilidad esa forma periodística de cuestionar y desinformar. Pero es peor, los periodistas en Colombia que son parte del que se denomina  “carrusel periodístico”, que se dieron de inmediato a la tarea de difundir por sus medios, locales y nacionales,  radiales, escritos y televisivos las denuncias del Diario foráneo. ¿Cuánta equivocación y cuánto daño han causado a la FF.MM.?

Peor,  fue la encerrona en la que cayó el Gobierno Nacional quien en su afán de quedar bien con todos, se apresuró a conformar  una Comisión Especial de auditoría, integrada por los juristas Hernando Yepes, Mauricio González y Alfonso Gómez Méndez   a quienes les expuso: Les he pedido que la primera tarea sea, en los próximos 30 días, hacer una revisión de los lineamientos manuales y protocolos operacionales para que, como independiente, certifiquen y puedan examinar la coincidencia, coherencia y congruencia del comportamiento de la fuerza pública y sus lineamientos con las normas de derechos humanos y derecho internacional humanitario”.

No cabe duda que se trata de destacados juristas pero ¿qué conocimiento y experiencia tienen para que sean los llamados a calificar  el comportamiento de la Fuerza Pública? La creación de esa comisión civil es otra grave equivocación que afecta el honor militar. Así fue la pérdida del Fuero Militar, para que se pasara a que los juzgara la justicia ordinaria. Ahora nadie imaginaba tiempo atrás, en un afán por atender solicitudes de la izquierda radical se conduce al cadalso a nuestros  héroes, quienes hoy ya están ad portas de su condena pública por ese nuevo tribunal infernal de la JEP, creado por los ex subversivos en la Habana con toda una participación foránea.

Sea pertinente indicar que esos manuales y protocolos que se quiere revisar ya han sido examinados por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), organismo internacional que goza de gran credibilidad. Bastaba si era el caso explicar sus razones dentro de la normas operación del Ejército, pero someterlos al juicio de tres personas carentes de formación y estrategia militar es todo un despropósito.

Las causas de las muertes de los líderes sociales que se ocupan los diarios del país en registrar, por las zonas geográficas en la que acontecen y las circunstancias  que se informan, no cabe la menor duda que se trata, en gran parte, de ajustes de cuentas por hechos  predicables al narcotráfico que afecta esas zonas. Una muerte que involucra a un cabo del ejército,  automáticamente la convierten en un antecedente para revivir los falsos positivos y en difamar a una institución que goza de gran prestigio y reputación.

Las contradicciones  del país son evidentes. Hoy, como ocurre con alias  Santrich se le protege a más no poder y se le mantiene una investidura por el Consejo de Estado en decisión reprochable presuntamente prevaricadora, que se agrava cuando se acaba de conocer que la Corte Suprema ordena su liberación,  mientras que la General Nicacio Martínez, con una impecable hoja de vida,  se le empapela y se dispone una investigación disciplinaria más por presión internacional con señalados cómplices nacionales, que portaron y deshonran el uniforme militar y ahora se le oponen al justo acenso de general de 4 soles, al que sobradamente tiene legítimo derecho por haber entregado su vida a la causa militar.

Pero ahí no paran las contradicciones. El país entero reclama seguridad. Quienes están prestos a actuar para brindarla, ahora deben proceder con vigilancia de todos los entes de control, comisiones, diarios locales y extranjeros y organismos internacionales. Ningún Ejército en el mundo acepta tamaña forma de querer imponer y controlar sus FFMM. Esas ataduras lo único que quieren es mantener el Ejercito en los cuarteles, no brindando seguridad. Tremenda contradicción.

Los colombianos  de bien, no podemos permitir que se reescriba la historia para que los otrora facinerosos sentados inmerecidamente en el Congreso,  sean hoy los héroes de la Patria. Aquí por siempre desde el grito de independencia, pasando por  la liberación completa del yugo  español de entonces, hasta la reciente derrota a las FARC que abrió paso a las negociaciones a medias de la paz, los verdaderos héroes de Colombia son las integrantes de las FFMM y de Policía, quienes no pueden ser mancilladas en su honor y dignidad militar por periodistas foráneos afines al entonces grupo subversivo.

Bogotá, D.C. Mayo de 2019

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