“Impunidad anunciada”

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“Impunidad anunciada”.

Conforme a lo previsto, el abyecto, farisaico, genuflexo, irracional, obsecuente, sesgado, sedicente, “narciso” Barbosa, reencarnado en un impresentable segundón de bolsillo -Gabriel Jaimes-, empuñó el rejón del poder político, para solicitar -contra evidencia (física, informativa)- la preclusión (artículo 331 del CPP) del proceso contra el resbaladizo ‘innombrable’, mediante una asimétrica, dudosa, edulcorada, especulativa, sofística argumentación,  que buscó justificar lo injustificable, sacarlo libre de polvo y paja, enmendándole la plana a la CSJ.                   .

Atrevimiento, osadía que cual cereza sobre la crema, pasará a la historia de la picaresca judicial, que motivó la algarabía, maremoto, pandemonio políticos, que no cesan. Argumentó, sin peso: “No existen suficientes elementos materiales probatorios que demuestren que Uribe cometió los delitos de soborno y fraude procesal”; tampoco “tienen la característica de delito, y los que sí lo son, no se le pueden atribuir como autor o partícipe”.

 

Acción contra el ‘irremplazable’ que sigue, hasta tanto el juez de conocimiento o superior jerárquico, avalen o desestimen las copiosísimas, irrebatibles, sólidas pruebas que seguramente dejarán a esta trinca de zombis (Duque-Barbosa-Jaimes) con los crespos hechos; con el ‘pecado y sin el género’, dejando al desnudo el indulgente trato de víctima, al omnipresente ‘intocable’, que no imputado, irrogado por estos apocados, cínicos, teledirigidos  estafetas.

Qué más podría esperarse del baboso Barbosa. Platón decía que inventar o descubrir, es recordar, que es lo que intento hacer al recoger el oscuro pasado del desconocido sujeto, hasta que su desacreditado compañero de pupitre lo rescató del anonimato, haciéndolo Fiscal General, contradiciendo la meritocracia que prometió practicar, replicando la forma como el mismo fue escogido por el adulado, inefable, patético ´monarca´.

Perro rabioso que late echado, que no da puntada sin dedal, proclive al apocalíptico, temido paramilitarismo que asesina, intimida, siembra miedo. Monopolizados adláteres, sostén de su endiosado, marchito olimpo que transpira odio. Venenosas sabandijas fríamente utilizadas como látigo para acallar adversarios, amordazar contradictores; esfumar las imputaciones; silenciar a los infranqueables, insobornables jueces.

Mansa paloma, modelo de convivencia que, blanqueando los ojos, con la mano en el pecho, tiene al país en llamas; política que sus corifeos califican de desprendida, elevada, heroica, luminosa, patriótica, romántica, en favor de la ‘patria amada’, de los humildes, impuesta a sangre y fuego, por ellos absuelta anticipadamente; infiriendo su inocencia, evitando engorrosos procesos.

 

Quienes temerariamente disentimos de su acanallada, demencial, oprobiosa, turbia conducta; denunciamos los desalmados asesinatos de los engañados hijos de las madres de Soacha, somos tachados -ipso facto- de deicidas. Mártires que han dejado huella indeleble en la luctuosa, medieval, sangrienta  historia de Colombia.

Desapariciones autocalificadas de infundadas, que coterráneos de bien -que no súbditos-, rubrican de infame, ignominiosa. Genocidio coincidentemente (¿?) ocurrido, en el periplo del ‘egregio’, ‘limpísimo’, desafiante ‘mesías’, que sus voceros equiparan con el Espíritu Santo que inspiró -antaño- a los apóstoles.

Parábola recibida -por tirios y troyanos- con beneficio de inventario, complementada por el muy golfo, necio mandadero- incapaz de sacudirse de su dominio-, con trillada chorrada engañabobos -para guasa, risa- con la que con desfachatez exige obrar -a los patrocinados- con ‘rigor e independencia’, Parodia que el ´locuaz, mediático analfabeto’ Barbosa, asumió como licencia para convertir el chiringuito (Fiscalía), en sede alterna del CD.

Igual el Defensor del Pueblo, los codirectores del Ban-República; Procuradora, íntima del otro ‘inocente’ exsenador, cogido in fraganti sobornando a un juez; renunciado -el ejemplo cunde-, en busca del predispuesto fiscal, apuntalado por la incondicional amiga, que inmediatamente reasignó un procurador ídem.

‘Don nadie, viajero compulsivo que, como consejero de DD.HH., efectuó 83 romerías dentro y fuera del país. Como bufón, viajó -con su familia- en el avión de la Fiscalía, a Pereira; San Andrés; Caño Cristales, registro que comienza; distorsionó engañosa, matreramente las estadísticas, a efecto de encubrir la fracasada  política de ‘seguridad democrática’ del adolescente Gobierno

Jamás descolló en nada, sobreviviente a punta de ‘palanqueados’ contratitos (renovados una y otra vez): Personería de Bogotá, Junta Central de Contadores, donde recibió -al parecer- simultáneamente con el salario oficial -los últimos seis meses (febrero a agosto del año pasado)-, remuneración adicional por servicios profesionales.

Artificiosa, chabacana, soberbia medianía que, al asumir el cargo, soltó estas inéditas perlas: Soy ‘la figura más preparada de mi generación”. “Asumo como el fiscal general más joven de la historia del país, elegido por unanimidad por la CSJ”, “…el único que antes de ocupar esta honrosa dignidad ya había ejercido como fiscal especializado”, autoproclamándose -sin rubor- el ‘Mejor Fiscal de la Historia de Colombia’, “

Barbosa –agrega-, fiscal con sello propio”, Continúa

Bogotá, D. C. marzo 10 de 2021

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mario arias gómez
Abogado, periodista y escritor


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