Eduardo Padilla

La Desigualdad

Presidente de la Asociación Colombiana de Veeduría Ciudadana.

El conflicto armado, el despojo y la corrupción reinante, producen el desplazamiento de millones de personas que buscan un lugar seguro en el que vivir y tener un futuro. El desplazamiento va acompañado de la desigualdad social.

La desigualdad es la condición o circunstancia de no tener una misma naturaleza, cantidad, calidad, valor o forma que otro, o de diferenciarse de él en uno o más aspectos.

Algo desigual es algo diferente. En el ámbito humano, se habla de desigualdad cuando hay una falta de equilibrio entre dos o más personas. La desigualdad presenta muchas facetas y afecta de manera negativa la vida de las comunidades.

La desigualdad no es única ni afecta a un solo aspecto de la vida de las personas, sino que se puede hablar de varios tipos:
La desigualdad social se produce cuando una persona recibe un trato diferente como consecuencia de su posición social, su situación económica, la religión que profesa, su género, la cultura de la que proviene o sus preferencias sexuales. Esta es una situación que se presenta cuando una comunidad, grupo social o colectivo recibe un trato desfavorable con respecto al resto de miembros del entorno al que pertenecen.

La desigualdad económica se refiere a la distribución de la riqueza entre las personas. Las diferencias de ingresos entre las personas más ricas y las más pobres supone un problema de acceso a bienes y servicios para las personas con menos recursos.

La desigualdad educativa es la base de la desigualdad social y económica, puesto que supone que las personas no tengan las mismas oportunidades para acceder a una formación. En este sentido, existen diferencias significativas en relación con los desplazados, puesto que millones de niños desplazados no van al colegio.

La desigualdad de género se produce cuando una persona no tiene acceso a las mismas oportunidades que una persona de otro sexo.

La desigualdad legal se produce cuando las leyes o el funcionamiento de los tribunales favorecen a unos individuos frente a otros. Por ejemplo, se puede dar el caso de que los requisitos legales de acceso a la sanidad o a la educación no sean los mismos para los nacidos en una región que para los desplazados. Estos sufren situaciones de rechazo, xenofobia y discriminación, lo que les lleva a una situación de desigualdad.

La desigualdad, del tipo que sea, supone graves consecuencias, tanto en el ámbito personal como en el ámbito social.

La pobreza es la principal consecuencia, junto con problemas como la desnutrición o el hambre.

Pero la educación es la base para acabar con la desigualdad y para que todos tengamos las mismas oportunidades, y todos seamos iguales ante la ley.

La educación genera conocimiento. Por el conocimiento, que alumbra los ojos del entendimiento, podemos saber que en las comunidades hay diversidad de dones. Pero el don que posee cada individuo no está siendo canalizado para trabajar en comunidad.

El cuerpo humano nos da un claro ejemplo de cómo unir los dones para que en la sociedad no exista la desigualdad. El cuerpo es uno, pero tiene muchos miembros. Y los miembros del cuerpo, siendo muchos, son uno solo. Los ojos necesitan de las manos; la cabeza necesita de los pies, y los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios.

El día que unamos los dones individuales a los dones colectivos, ese día habremos superado la desigualdad.

Existe dinero suficiente para invertir en este proyecto educativo. El problema no es el dinero, sino la codicia de una élite que le tiene un amor desaforado al dinero.

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Eduardo Padilla Hernández
Abogado, Columnista y Presidente Asored Nacional de Veedurías


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