!La historia no perdona!

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No se requieren dotes de iluminado, para entrever el castigo electoral que sobrevendrá al gobierno, el 13 de marzo y 29 de mayo, próximos, en que se elegirán -período 2022-2026-, nuevas autoridades supremas: Congreso, presidente y vicepresidente de la República.

Alucinante eventualidad, nada difícil de prever. Comicios que estarán bajo el peso de la inconducta funcional, causa del acumulado, incuestionable descontento social, que de manera silenciosa crece, provocado por el autocrático, irracional, caníbal, desolado, insolente, subpresidente, con la complicidad del infraterno, insolidario Centro Demoníaco, que juntos han avasallado, vejado al país.

Desvergonzado, narcotizado partido, que después de exprimir al máximo al Gobierno, calculada, tramposamente ahora lo repudia, pensando reencaucharse electoralmente, huyéndole estratégicamente al desgaste natural, desaprobación, rechazo, haciéndolo sujeto de despiadadas, implacables, extemporáneas, tardías críticas. Aireando sus falencias. Así paga el diablo a quien bien le sirve.

Decepcionante medianía de la que no me canso de recriminarme, haberlo ingenuamente ayudado a encumbrar.

Equívoco inducido por la ilusa expectación que, a pesar de la sabida inexperiencia administrativa, política, pensamos crédula, tercamente que las subsanaría la pregonada independencia, el incontaminado pasado, el juramento de respetar, implementar los acuerdos de paz, el meticulosa, deslumbrante programa que incluía la creación de empleos, bien remunerados; alivio tributario; extrañamiento del glifosato, etcétera, etcétera. Artimañas, palabrería con las que colonizó la confianza de 10 millones de colombianos que erróneamente le creímos, confiamos en su palabra, resultando un solemne paquete chileno, un fiasco impensado.

Pero, no es hora de llorar sobre la sangre derramada por este abominable, patético engendro, mentiroso compulsivo. Desvergonzado títere del apasionado, paranoico, sanguinario pontífice de la secta, cuyas mañas, talante, capacidad de manipulación, de distorsión de la verdad, le endosó y Duque asumió, sin escrúpulos. Insolvencias ejercitadas por el utilizado vasallo, con alma de sirviente. Martirizante, vibrante realidad padecida por nuestros engañados compatriotas.

Causa del estremecedor, inocultable desastre, malestar nacional, disfrazado, junto a sus peores máculas, en sus jactanciosas, autoelogiadas peroratas en el exterior, donde exhibe su mesiánica irresponsabilidad, como digna de imitar. Situación añadida al dramático genocidio que ha sembrado de cruces, enlutado al país, al borde del surmenaje. Reconozco que no encuentro el adjetivo preciso para describir, certeramente, la monumental desventura personificada por el deplorable, catastrófico, esperpéntico desgobierno -para el olvido- en perjuicio de los más necesitados.

Axiomática razón para insistir en la propuesta de establecer, a futuro, la expresa, sumaria vacancia presidencial constitucional, por incapacidad moral o física permanente, declarada por el Congreso -plagiada de la Constitución peruana. Enmienda que cual espada de Damocles, penda sobre los malos gobiernos que, en el presente caso en Colombia, sobran los motivos, porqués para implementarla, requiriéndose apenas, coraje, decisión política, y presión de la desesperanzada, desesperada, emputecida, frustrada juventud que reprueba, en un 90 %, al aludido mandadero, y exige ser oída, escuchada, demandando educación de calidad, salud, techo, oportunidades.

Primavera en ciernes impulsada por los llamados ‘Cogedores de café’, sacrificados héroes acompañados -con convicción- por el silente pueblo de pata al suelo. Descomunal, peligrosa, urgente tarea, consistente en enfrentar la fétida, prepotente política inspirada por el prontuariado, tétrico ídolo de barro que gobierna a ‘Polombia’ en cuerpo ajeno. Juventud que no quiere seguir engrosando las frías estadísticas de víctimas (6.402 de los ‘falsos positivos’), rebautizados por la podredumbre -que encarna Duque- como ‘homicidios colectivos’, manera de camuflar el deterioro institucional desconocido por la siniestra Fiscalía, encargada de judicializar, silenciar las voces opositoras.

Tenebroso plan elucubrado, puntualmente, por el ‘sabio’ compañero de pupitre, huachafo “con veinte años de experiencia, dos maestrías, un doctorado, historiador con diez libros, profesor en más de diez universidades del mundo, columnista, escritor…”. incapaz de desasnar a su condiscípulo, de explicarle lo que implica gobernar, priorizar el gasto, atender las necesidades del país, cerrar la brecha social, antes que naufrague la democracia confiada a sus impasibles, impróvidas, indiferentes, insolventes manos.

Anodina, hipócrita, intelectualmente imberbe dupla, que se debe -no está de más recordárselos- por completo al ‘innombrable’, cuyo devaluado, mendaz, sombrío mandato -cubierto de ignominia- solo ha generado, absolutamente, incertidumbre, inestabilidad, ruina institucional, a la agobiada, colapsada, desdeñada, desaparecida clase media, nivelada por lo bajo, producto de la confiscatoria carga tributaria que la tiene en el abismo, mientras los súper ricos acrecientan sus balances con más exenciones.

Farsa ambientada con empalagosa, trivial verborrea -para la exportación-, desde la otrora galardonada ‘Casa de Nariño’, convertida por su inquilino, en nauseabundo garito, antigua, orgullosamente ocupada, por los egregios, excelsos -Rafael Núñez, Pedro Nel Ospina, Alberto, Carlos Lleras, Belisario- relevantes ejemplos.

Bogotá, D.C., 24 de noviembre de 2021

http://articulosmarioariasgomez.blogspot.com.co/30

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mario arias gómez
Abogado, periodista y escritor


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