¡La palabra empeñada! (II)

Platón y Aristóteles en La escuela de Atenas (1511)

 

Por mario arias gómez.

R

 

etomo el hilo de las espurias objeciones a la ley estatutaria de la JEP, traídas de los cabellos, luego del filtro constitucional respectivo, las cuales deplorablemente han hundido a la “guerrillerada” en la incertidumbre y desconfianza; crispado las plurales fuerzas defensoras, amigas de la paz, lo que entraña la no descartable posibilidad del retorno a la temida guerra, fruto de la hostilidad, negligencia e inobservancia de lo pactado, por parte del Gobierno, que va rumbo al delito de perfidia (art, 143 CP), causa de la radicalización y ensanchamiento de la oposición, al gobernante que se desentendió de la prevalencia de la institucionalidad, acosado por el fanatismo del ala más radical del ‘furibismo’, como por la fauna de áulicos y paniaguados, ajenos a las complejidades de lo jurídico-constitucional.

Disparidad que convierte en utopía la insustancial oferta del ‘Pacto por Colombia’, falto de sinceridad, independencia, que llevaron al Presidente a desconocer las promesas con las que, con cara de ángel, embelesó al electorado, en busca de la primera magistratura, lo cual apremia el cambio de paradigma de los políticos que falsean la verdad.

Artera objeción, presionada por el cerrero, hegemónico y totalitario CD, que había demostrado ya su desasosiego, por el fallo que desautorizó unos puntos, sin advertir, los que adicionó y endurecieron la ley. Reconcomio quintuplicado en las últimas horas.

Se dice que “el camino al infierno está empedrado con buenas intenciones”, aplicable al Presidente, cuando asegura que las objeciones mejorarán la ley, el orden social, político, económico; la verdad, reparación y no repetición, que habrá justicia ‘genuina’. por fin. Remedio que resultó peor que la enfermedad, dada la reacción que, en vez de encauzar un debate serio, pedagógico, aclaratorio, que acortara distancias, las alargó, mientras el Presidente habla de unión, dialogo sincero.

Objeciones que desnaturalizan la JEP y las sentencias conexas, desnudan la complaciente y subalterna dependencia, que lo deslegitima, afanoso por engreír al mentor, cumplir la tarea, retrotraer la discusión, aparentemente superada, evidencia del recóndito odio del trastornado ‘Presidente eterno’, por las exFarc.

Mise-en-scène, dispuesta por el mediático y teatral Fiscal que, mediante sofística carta, ‘insinuó’ objetar cuatro puntos de la ley estatutaria, convertidos en seis, más tres reformas: a)- Obligación de reparar a las víctimas; b)- Determinar que sea el Alto Comisionado de Paz, quien verifique quienes se incluyen en el proceso; c)- Definir las circunstancias en las que la justicia ordinaria suspende sus investigaciones sobre las personas sometidas a la JEP; d)- La no renuncia a la acción penal frente a crímenes de lesa humanidad; e)- La no exigencia de pruebas para extraditar a los desmovilizados que hayan cometido delitos, posteriores a la firma del acuerdo; f)- Que no haya término para el ofrecimiento de la verdad a cambio de no extradición.

Con beligerante y provocadora sustentación, que llevó a académicos, artistas, científicos de muy distintas disciplinas, economistas, escritores, estudiantes, profesores universitarios, exministros, filósofos, generales (r), historiadores, intelectuales, líderes de la Iglesia católica, politólogos, senadores, sociólogos, encabezados por el prominente y destacado, Humberto de la Calle y Rodrigo Londoño (Timochenko), a poner en guarda a la ONU, sobre el inusitado actuar del Presidente, “de estar lesionando gravemente el acuerdo de paz, afectando la implementación y estructura de la JEP, que hace parte esencial del sistema que busca reparar a las víctimas”, infligiéndole mortífero e impensado golpe.

“Intelligentsia’ decidida a capitanear -con firmeza- un movimiento de resistencia, imitación del que en su tiempo intentó Platón, después que la demagogia de la democracia ateniense, acabó con Sócrates -su maestro-, condenado a morir bebiendo cicuta, lo que lo llevó a mudarse a Siracusa, para intentar reproducir, en ‘Dionisio el Joven’, el modelo de ‘rey-filósofo’. Tentativa que le costó dar con sus huesos a la cárcel, ser vendido como esclavo, y estar a punto de ser pasado por las armas… pero sobrevivió, por fortuna.

Leyenda que con ‘dolor de patria’, cotejo con De la Calle, el ´Platón’ (permítanme) de nuestra época, a quien su partido, inexcusablemente, lo dejó plantado. (A mi gratuito e insufrible censor, anticipadamente le respondo que, mi marginación obedeció a tal desamparo). Arcaico sistema político que, en el caso del liberado paisano, canjeó sabiduría por ignorancia; experiencia por impericia; rectitud por favoritismo; inocencia por astucia; diversidad por monotonía; paz por guerra; democracia por dictadura; librepensamiento por dogmatismo; generosidad por mezquindad.

Cabizbajo ‘Platón’, hoy con la cabeza en alto. Bienvenido a la historia. Salud.

Bogotá, D. C. 21 de marzo/2019

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