La virtualidad en el vallenato

Jorge Nain Ruiz

 

Definitivamente la virtualidad llegó para quedarse entre nosotros, muchas son las ventajas y otras las desventajas, los conciertos virtuales pueden estar haciendo pensar a los artistas, que son más los efectos positivos de la pandemia que los negativos.

A muchos interpretes vallenatos le ha ido mejor en un concierto virtual que en cinco presenciales, la recaudación se ha triplicado, a quienes le pagaban veinte millones de pesos, han recaudado cien, en lo virtual.

Sin duda a los empresarios les tocó reinventarse, y quienes han salido beneficiados con la cuarentena han sido los ingenieros electrónicos, de sistemas, y en general, toda la gente que ya venía pensando en la virtualidad y en las nuevas tecnologías de las comunicaciones, aplicadas al arte y la música.

Pero tampoco es que todo sea color de rosa en los conciertos virtuales, uno de los aspectos que hay que mejorar urgente, es la manera de interactuar de los artistas con el público, he observado que la mayoría de los interpretes no ha cambiado la manera de actuar, siguen dirigiéndose a la gente como si estuvieran físicamente presentes. El lenguaje verbal y corporal tiene que ser distinto.

Los artistas en un concierto presencial saben que muchas de las personas se encuentran alicoradas y que cualquier locura que digan puede ser aplaudida, bueno en los conciertos virtuales no es lo mismo, el artista debe saber que la mayoría de quienes pagaron un boleto, están sobrios y cómodamente sentados en su casa, apreciando el más mínimo detalle, y cualquier desliz no se lo van a perdonar.

He podido observar en esta era de la virtualidad musical en vivo, que a los compositores les va mejor que a los interpretes en sus presentaciones, parece que son más buenos para transmitir los sentimientos, eso se comprueba con los positivos comentarios que han tenido los conciertos en vivo de Fabián Corrales y de José Alfonso ‘Chiche’ Maestre.

Un factor bien importante en los conciertos virtuales en vivo son los menores gastos en los que incurren los empresarios, ello implica entre otras cosas: silletería, locaciones, personal de logística y demás. Estos menores costos deberían verse reflejados en mejor pago a los artistas, pero me temo que eso no esté ocurriendo.

Definitivamente creo que es el momento adecuado para que los mismos artistas asuman el liderazgo en manejar sus propios espectáculos y no permitan que continúen algunos avivatos empresarios quedándose con la mayor parte de las ganancias.

Esta nueva normalidad nos está haciendo pellizcar también a los compositores, no vamos a permitir que mermen los recaudos por derechos de autor y consiguientemente el derecho universal económico adquirido, que tenemos quienes hacemos la materia prima de la música, mientras otros se llenan los bolsillos sin inmutarse. Los efectos de la virtualidad en la música deben impactar a toda la cadena productiva.

COLOFÓN: A propósito de actividades virtuales en vivo, el próximo sábado 11 de julio tendremos un invitado de lujo en La Parranda con Nain, que se transmite por las redes sociales Facebook y YouTube, se trata nada menos que del súper exitoso compositor y abogado Rafa Manjarrez. Para no perdérsela.

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