Los Derechos Humanos También Abrigan a la Derecha

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A propósito del año judicial de Álvaro Uribe Vélez

Por: Germán Calderón España. Constitucionalista.

Existe una concepción absolutamente errada respecto a la aplicación de los derechos humanos en el mundo, al punto que países como China, no firmó el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos que contiene los derechos de libertad, mientras que sí lo hizo con el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, una carta de derechos de igualdad, como si a los ciudadanos de derecha no les asistiera los derechos humanos en general y, particularmente, no fueran sujetos del derecho a la igualdad material.

A partir de esta crasa equivocación, se considera que las autoridades solamente deben proteger a los líderes de izquierda, contraviniendo el principio de universalidad de los derechos humanos, que no solo se refiere al aspecto geográfico, sino también a situaciones de condición, porque son derechos que les asiste a todos los ciudadanos del mundo sin importar su condición e ideología.

De ahí que, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos afirma que, “la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad inherente a todos los miembros de la familia humana y de sus derechos iguales e inalienables.”

En cuanto a ese valor supremo de la “justicia”, algunos ciudadanos, y con tristeza debo decir, algunos operadores judiciales, entienden sin fundamento en esa declaración de igualdad, que este derecho universal a la justicia protege exclusivamente a quienes son de ideología de izquierda, y eso es correcto, pero también debe impartirse a los ciudadanos con ideología de derecha.

En el plano nacional bien recordamos todos que el Procurador Alejandro Ordóñez adoptó una decisión de destitución contra Gustavo Petro cuando éste fungía como alcalde de Bogotá, la que consideré como un error jurídico, pero más que eso, un error de tino político, pues al final de la tarde, tanto los organismos internacionales de protección de los derechos humanos, como los altos tribunales de la jurisdicción contenciosa administrativa y constitucional, le salvaguardaron sus derechos políticos.

Actualmente, la justicia en Colombia viene adoptando un criterio que no se acompasa con los presupuestos de igualdad que debe imprimirse en toda actuación judicial, y por eso me atrevo a decir que, a Álvaro Uribe Vélez, ciudadano que representa a la derecha en nuestro país, se le violaron varios derechos humanos, específicamente, los derechos civiles y políticos.

Por ejemplo, la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia no debió producir un estallido judicial cuando decretó la medida de aseguramiento contra el expresidente Uribe, pues ésta no se soportaba en los tres fines constitucionales que esa institución jurídica exige, i) que dicha medida se muestre como necesaria para evitar que el imputado obstruya el debido ejercicio de la justicia, ii) que el imputado constituye un peligro para la seguridad de la sociedad o de la víctima, y iii) que resulte probable que el imputado no compareciera al proceso.

¿Cómo podría asegurarse que el expresidente Uribe obstruiría a la justicia si ni siquiera existe dentro del expediente un elemento material probatorio, una evidencia física o una información obtenida legalmente de los cuales se infiera razonablemente que es autor o partícipe de soborno a testigos o de fraude procesal? O que es un peligro para la sociedad o para la víctima y mucho menos que se podría fugar, pues no es de su estirpe ni de su carácter, huir de la justicia.

De esto se colige que, se le violó el artículo 9 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, porque “todo individuo tiene derecho a la libertad y a la seguridad personales” y “nadie podrá ser sometido a detención o prisión arbitrarias.”

Con esta violación a su libertad, consecuencialmente se le restringieron sus derechos políticos, porque ante una decisión que causó zozobra, no le quedó otro camino que renunciar al Senado de la República, cargo al que había accedido años atrás, aún bajándose de su investidura de expresidente, sin que eso implique que haya perdido su fuero exceptivo penal, motivo que, explicado en extenso en otros de mis escritos, produce otra violación a sus derechos humanos, como al principio universal del juez natural, porque un expresidente no puede estar sometido al arbitrio de un juez de menor categoría a la de su condición, no porque el juez no tenga las capacidades intelectuales y profesionales, sino porque a un alto dignatario, un alto juez, y por garantía, un juez colegiado.

Otro derecho civil y político violado al expresidente Uribe, está recogido en el artículo 17 ibidem, porque “nadie será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia” ni de “ataques ilegales a su honra y reputación”, pues no ha habido juez sobre la tierra que suspenda o le ponga una talanquera a ese río de ignominia, de oprobio, de ataques ilegales a su honra y a su buen nombre por cuenta de un desadaptado que quiso afamarse con unos videoclips en los que lo cataloga hasta de ”asesino” y “matarife”, cuando en reiterada jurisprudencia, la Corte Constitucional de Colombia ha sostenido que las informaciones que tengan un contenido judicial, deben acompañarse de la sentencia condenatoria debidamente ejecutoriada, y hasta el momento, al expresidente Uribe no se le ha condenado por delito alguno.

Una preocupación que nosotros los abogados albergamos a la hora de interponer una acción judicial, ordinaria o constitucional, a favor de nuestros representados, -cosa que no debiera ser así-, es, la forma como el operador judicial recibirá nuestro petitum, el fundamento, las pruebas, la exposición de motivos que lo perfilen a adoptar una decisión favorable a sus intereses. Esa sería una preocupación lógica, más no, cuando se piensa que llega un momento en que es mejor no luchar por sus derechos cuando se desconfía de la justicia, pues ahí se diluye ese valor, ese pilar esencial de toda democracia.

En síntesis, sistemáticamente se le ha violado al expresidente Uribe el derecho humano condensado en el artículo 14 del varias veces citado Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos que prescribe: “Todas las personas son iguales ante los tribunales y cortes de justicia.”

Todos esperamos los resultados judiciales bajo el amparo y la protección de los derechos humanos que, como el agua o el sol, a todos nos debe calmar la sed y alumbrar.

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