¡Ocaso del ‘furibismo’!

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El Horóscopo Chino asume el 2022 como el ‘Año del Tigre de Agua’ con influencia directa sobre los nacidos en tal período, del que emana la buena fortuna, energía, que espantan las fuerzas negativas. Las personas suelen ser de espíritu aventurero, combativas, valientes, que aman los desafíos, mantienen a flor de piel sus emociones. Los atrae sus convicciones e intereses crematísticos, toman las decisiones en caliente, en forma precipitada, sin calcular las consecuencias. Año de obstáculos y peligros que sortean con valor, racionalidad, capacidad de supervivencia, inteligencia innata, sin rendirse. Influjo que también trasciende los hechos.

En cuanto al proceso electoral, ayuda -sin duda- a elucidar el imparable ocaso del otrora envidiable, influyente, omnipresente, pujante ‘furibismo’, la posición política de la coalición: ‘Equipo por Colombia’ -dominio de Alejandro Char- que le puso candado a la puerta, cerrándole perentoria, tácitamente la posibilidad de integrarse a la misma, para competir en la consulta que solventará su candidato presidencial, arguyendo -en forma incontestable- que la desahuciada, impresentable, insufrible cofradía del CD, no sumaba, restaba.

Al respecto, Daniel Quintero -alcalde de Medellín-, le disparó este envenenado dardo: “su desplome, dada su compleja personalidad, lo hace supremamente peligroso”. Por si faltara, el incordio dueño de ‘Colombia Humana’, expresó esta irrebatible verdad: ‘el antidemocrático, catastrófico, excluyente, violento proyecto neoliberal, está en los mínimos históricos de aceptación popular”. Causa de la desazón, rabietas del catastrófico, impugnado espécimen, que impotente soporta a lo largo y ancho del país: abucheos, rechiflas, saboteos, silbatinas; motivo de euforia de sus incontables contradictores.

Intocable cernícalo que -recuerdo-, alcanzó, en agosto de 2008, una nostálgica, irrenovable, aprobación, beneplácito, de 85 %, cúspide jamás lograda por mandatario alguno en Colombia, que contrasta con el antípoda, ridículo 19 % de favorabilidad del atrabiliario, autocrático, avinagrado, codicioso, insaciable, paranoico, vengativo ‘sietemachos’ -medición de diciembre/2021, ‘Invamer Poll’-, frente al 67 % de desfavorabilidad, sincrónica al advenedizo, ramplón, tóxico mequetrefe que mal gobierna a ‘Polombia’.

Repudiado macarra, traidor de la democracia, operador -compulsivo- del juego sucio, quien desesperado anda tratando -vanamente- de frenar el desplome en caída libre de la popularidad, cuyos esbirros -áulicos mediáticos- han preferido ignorar el predictible nocaut electoral que aguarda a la vuelta de la esquina. Desacostumbrados a perder, ocultan su evidente ‘surmenage’, preámbulo del tronante descalabro que, al redoble de tambores, conocerá -Dios mediante- el mundo, por voluntad de concertadas fuerzas empeñadas en saldar su crepuscular reinado.

A propósito, ayer se cumplieron 12 años en que la CC declaró inexequible la ley en que el inescrupuloso sicofante -emulando a Chávez-, flagrantemente pretendió un tercer mandato consecutivo.

Temible personaje que, con sus múltiples procesos, han sido componentes de la crucial campaña, que seguramente desempolvará el nuevo gobierno, privativamente, los de ‘lesa humanidad’ -imprescriptibles-, engavetados por las pasivas, viciadas Procuraduría, Fiscalía -de bolsillo-, que han guardado por años, cobarde, cómplice, impune silencio. encubierto con tupido manto. Crímenes absueltos -sin corresponderle- por el despreciable, locuaz, primario, zombi panoli, ligado indeleblemente al apátrida, desacralizado dómine.

Desmoronada dupla, con ansias de eternizarse, apuntalada pretéritamente por la enmohecida compraventa de votos, consumada por encargo, al Ñeñe Hernández, incondicional cipayo -de antaño y hogaño- del títere y titiritero, lo cual demanda extremar la vigilancia, ante el fraude que la acosada, diabólica, gaznápira sociedad, presuntamente fragua, no por aprensión -como aparentan- al castrochavismo, sino por el pánico -inocultable- al destape de los innumerables desmanes, la enseñoreada, enquistada, intolerable corrupción, patrocinada por el bufón, ‘abudineador’ de Colombia.

El higiénico reto: Sacar a fuetazos a este calamitoso, desafiante comodín; reducir a su mínima expresión, al rebaño de testaferros, afines a los recalzados caciques del latifundismo ocioso, al narco-paramilitarismo que tiñó de sangre inocente la patria. Confinamiento que posibilite la Reforma Agraria, perenemente postergada a sangre y fuego, por las endémicas, retardatarias fuerzas del mal, supervivientes. Tesitura encarnada por el decrépito innombrable, custodio de la vetusta estructura de propiedad terrícola; matriz de los espeluznantes ‘falsos positivos’ que aún acechan.

Canallesco, impresentable monopolio que le ha valido a Colombia, el infamante baldón en América, como primer acaparador de tierras, en cabeza de una desalmada, egoísta, expoliadora, cleptómana, opulenta, privilegiada, variopinta megaélite (4 %) que acumula el 62 % de la misma. Según el Agustín Codazzi, 18 millones de hectáreas sobreutiliza, subutiliza 16. De 22 millones para agricultura, utiliza 5.3. De 35 millones para ganadería, apenas son aptas 15.

Barbarie -con máscara- que la precitada coalición ofrece corregir, destronando prioritariamente al hipócrita, irrepetible, teatral fetiche; junto a la domesticada, subordinada marioneta. Consumado el dulcificado designio, como colofón sobrevendrá la imperiosa redención de la histórica deuda con el desvalido, exasperado pueblo.

Bogotá, D.C., 27 de febrero de 2022

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mario arias gómez

Abogado, periodista y escritor


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