“Plebiscito por la Paz” o “Plebis – SÍ – Todos por la Paz”


 
Si hay tres conceptos difíciles de entender son el “referendo”, el “plebiscito” y la “consulta popular”. En ese sentido, ofrezco unas luces bajo el fundamento del artículo 20 de la Ley 1757 de 2015, para explicar que el “referendo” es un mecanismo de participación ciudadana mediante el cual el Gobierno o la ciudadanía pueden someter a la aprobación o rechazo del pueblo, un proyecto de reforma constitucional o de ley, previa aprobación del Congreso.
 
Mediante el plebiscito, de iniciativa exclusiva del Presidente de la República, se aprueba o rechaza una decisión del Gobierno. Este mecanismo de participación ciudadana no somete a consideración del pueblo textos reformatorios o derogatorios, sino simplemente una decisión, como por ejemplo: ¿Aprueba usted los acuerdos celebrados entre el Gobierno y las FARC?. Con la opción de marcar en una de las siguientes opciones: SÍ o NO.
 
Ahora mismo lo que está aprobando el Congreso de la República es la ley que establecerá las reglas para llevar a cabo el plebiscito por la paz, entre ellas, el umbral, es decir, el número de votos para que sea válido y el número de votos con el que se aprobará o desaprobará el acuerdo definitivo.
 
La consulta popular permite que el pueblo decida un asunto de trascendencia nacional, departamental, municipal, distrital o local. Este mecanismo de participación ciudadana no aprueba ni desaprueba normas jurídicas sino políticas públicas o temas que se relacionan directamente con el pueblo, como por ejemplo, la consulta que autorizó un día al año sin carro en Bogotá.
 
Entendidos estos conceptos, me remito al plebiscito por la paz, de iniciativa del Presidente Santos, quien ha querido que sea el propio pueblo quien refrende los acuerdos de La Habana, refrendación que en mi concepto se dio cuando los colombianos decidimos reelegirlo para cuatro años más de gobierno.
 
Frases como “la paz es la mejor seguridad: es la seguridad definitiva”, alentaron al pueblo a votar en masa por esa decisión del Presidente cuando se batía en una contienda compleja que terminó favoreciéndolo y como consecuencia refrendando el proceso de paz y sus acuerdos.
 
Recuerdo perfectamente esta frase de nuestro mandatario en su posesión: “La justicia que resulte de este proceso no será una justicia perfecta. No. ¡Pero tendrá que ser una justicia honesta!”.
 
Justo, el título de este artículo contempla una palabra que no es perfecta, “plebis –sí – todos por la paz”, pero que representa lo que la mayoría de los colombianos queremos hacia futuro, “Una justicia que asegure un máximo de satisfacción de las víctimas; que dé garantías de no repetición, y que no pierda de vista a tantos colombianos que sufrieron el conflicto armado en sus veredas, en sus pueblos, y no se desplazaron.

 Por ellos también tenemos que trabajar.

 Ahora… una cosa es poner fin al conflicto y otra es la construcción de la paz, que es lo que tenemos que hacer en las regiones de Colombia.

 Y la paz exige que todos pongan algo de su parte”, al decir del Presidente en aquel discurso.
 
De modo que el plebiscito es una herramienta para darle una nueva refrendación al proceso de paz, para “ponerle el moñito a la butifarra” como dicen los costeños.
 
Ojalá lo entendamos así y participemos activa y masivamente por ese sí que es implícito a la palabra plebiscito, aún cuando la estructuración que le hice a esa palabra no sea perfecta.
Por Germán Calderón España
Abogado Constitucionalista
 
Decimos lo que otros callan
Cargando...

Deja un comentario