¡Por sus frutos los conoceréis!

¡Por sus frutos los conoceréis!

 

Sentencia bíblica que para quien pergeña estas líneas, perfilan al sobrevalorado mercenario ensañado sobre Colombia -buscado por el atareado, córvido buitre que tras bambalinas gobierna al ensombrecido, opacado asno seleccionado-, sin berraquera, dotes de mando, experiencia, carácter, talento, votos, carencias que sin embargo le permitieron alzarse con la presidencia -en una campaña saturada de falsedades- capitaneada -calculada, tramposamente- por el innombrable, que movilizó al alienado, analfabeto, cautivo rebaño.

Gravamen que le imposibilitan desmarcarse.

Insolvencias que lo apuntalaron, convirtiéndolo en dócil, veleta. Medrosa morralla que ha cumplido a satisfacción el degradante, servil encargo que tiene patas arriba al país, haciendo agua.

Digitada acémila, cuya infamante, humillante tarea ha consistido, en cuidar la espalda del titiritero, blindarlo, encubrir sus sindicaciones insepultas, que cual improntas heredarán sus rocambolescos hijos, imberbes chatarreros que calientan el dinástico sillón antidemocrático, a despecho de los idiotizados siervos, las hienas: Paloma y Macías, y unos cuántos besugos más.

Fétida operación concebida por el intocable, quisido alimoche, quien en Polombia (pifias para los mármoles), es quien dice la última palabra, sin que nada se mueva sin su permiso. Afrentoso, inédito hecho -sin antecedentes-, que circunda la acémila en cuestión, que me recuerda a Calígula, que pasó a la historia por nombrar senador a su célebre corcel, Incitatus.

Improvisado escudero que arruinó moral, financiera, sanitaria, socialmente la desgarrada patria, condenada a la infinitud del ostracismo. Rebuznos del buscón, que es necesario puntualizar, dado que el escalofriante factótum, recomienza -con la mira puesta en el 2022- a sazonar la segunda versión del artero zoquete-subalterno, confabulado nueva, penosa, rastreramente -por avaras limosnas-, con el otrora glorioso Partido Conservador, que -en paralelo- reedita la embustera, otoñal pantomima del candidato propio.

Preámbulo del entierro de tercera que tiene reservado, consecuencia del impensado sometimiento al furibismo, copartícipe además -hace años- del desgaste, acoso judicial, persecución a críticos, opositores; la descalificación, desacreditación de la majestad, dignidad de las altas cortes, de la JEP, por atreverse a visibilizar los  falsos positivos (6.402, período 2002-2008); crímenes de lesa humanidad, contradichos por quien se dio por aludido, con la recurrente persecución, lo cual deja mucho qué pensar.

El que nada debe nada teme.

Realidad que el Congreso estadounidense, endilga a la incapacidad del Gobierno, coincidente con Human Rights Watch, que hace tiempo denuncia su apatía en “fortalecer la justicia, proteger la población, prevenir los infames abusos contra los defensores de DH; las iniquidades contra personas en riesgo”, sumada la ONU que pidió: “prevenirlos, dejar de acomodar, manipular las cifras de los asesinatos”.

Tanto va el cántaro a la fuente que al fin se rompe, cuya moraleja reclama la atención, cuya causa-efecto, son: el desgobierno, desempleo, pobreza; el conflicto (latente) con Venezuela, el alejamiento con los Demócratas gringos, que empiezan a pasarle la factura al acorralado, aturdido, irreflexivo Gobierno, por inmiscuirse, tomar partido en favor del payaso perdedor.

Aupado -como de costumbre-, por el detestable, erizado semidiós que lo utiliza, rompió -temerariamente-, no solo el cántaro, sino que demolió la agraviada, secular, tradicional neutralidad, poniendo en veda la fructuosa relación bipartidista.

Retomo los artificiales, ególatras autoelogios, a la dizque ejemplificante eficiencia -desapercibida- en el manejo -calamitoso- de la pandemia; corona-circo soportado en imaginarios anuncios de millonarias compras de vacunas -para ganar tiempo-; distorsión estadística; engañosas expectativas, como la negociación con COVAX, confirmada (de su parte) posteriormente, clara demostración que la noticia fue un ‘falso positivo’, una quimera sin sustento.

 

También lo fue el pajudo plazo para el inicio de la vacunación -sin vacunas-, que al quedar al desnudo su incumplimiento, corrió a prorrogarlo. La ofrecida vacuna Pfizzer, debió cambiarla por la China, cuando aún no había sido aprobada, aplicada en ningún país europeo, tampoco en EE.UU. Eficiencia desmentida por 65 países que iniciaron dos meses antes la inmunización, entre ellos, nueve latinoamericanos.

Onerosísima imprevisión -en términos de cientos de vidas humanas, y por supuesto, económicos y políticos- resultas de la tantas veces enrostrada ineficiencia, incapacidad para desempeñarse como Presidente que, -en medio de la quiebra del país- se empecinó en camuflarla, con el despilfarro de 26 mil millones de pesos, no en subsidios para las pequeñas, insolventes empresas; ni en ayudas a los desempleados; menos en calmar el hambre de las interminables colas de necesitados.

Cuantía dedicada a financiar el alucinante programa, ‘Prevención y acción’; el delictuoso espionaje; la práctica -abusiva- de recabar información privada de 450 influenciadores, “quiénes eran positivos, negativos”, recriminada por la CSJ.

Bogotá, D. C. marzo 03 de 2021

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mario arias gómez
Abogado, periodista y escritor


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