Postpandemia e Integración Latinoamericana

Ariel Peña

 

El Covid-19 o peste china que le ha traído infinidad de desgracias a la humanidad, tarde o temprano habrá que controlarlo y se llegará a la postpandemia, por lo que las naciones latinoamericanas  que han sido tan afectadas por ese mal, tienen que replantearse económica, política y socialmente, pues es lógico que vendrán cambios significativos que tendrán profunda incidencia en esta parte del mundo,  primando un nacionalismo reflexivo frente a una globalización desaforada cuya gran beneficiada ha sido la  China  con  una dictadura totalitaria que poco le interesan los sufrimientos de los seres humanos, puesto que sigue los lineamientos del marxismo leninismo en donde lo importante es poseer el poder político a cualquier precio, sin  tener en cuenta los millones de víctimas que haya que sacrificar para alcanzar ese propósito.

En consecuencia queda demostrado nuevamente que el comunismo con sus diferentes motes es  el verdugo de la humanidad, y en Colombia sin ningún empacho los mamertos que usan diferentes divisas se aprestan  para asaltar el poder político, en donde la pandemia les ha servido para exagerar su discurso miserabilista y buscar engañar a las masas, haciéndose los locos acerca del  culpable del origen y la propagación por  la tierra de la plaga china; de ahí que frente a la crisis, la democracia tiene que defenderse ante los liberticidas del comunismo.

El gobierno democrático que posiblemente se elegirá en Colombia en el 2022, si el pueblo  no se deja embaucar de los artificios  “progresistas”, necesariamente debe mirar al entorno latinoamericano, que ha sido una región que no ha encontrado su identidad, por eso es que  aventureros  se han aprovechado de esa circunstancia para  conducir a algunas naciones al envilecimiento, teniendo el ejemplo más doloroso con Venezuela en los últimos tiempos; nación que se convirtió en el tubo de ensayo del comunismo totalitario  con la etiqueta  del socialismo del siglo XXl.

Una integración latinoamericana,  con gobiernos como el cubano, Nicolás Maduro en Venezuela y Daniel Ortega en Nicaragua  es una verdadera insensatez, luego apoyar o  hacer alianzas con los regímenes antes mencionados no ayuda en  nada,  y en cambio aumenta las desgracias y sufrimientos  para nuestros pueblos, puesto que el marxismo leninismo en todas sus presentaciones  es una desgracias para las naciones, pues sus fundamentos son la dictadura, la miseria y la violencia, como condiciones necesarias para existir.

Lo hemos dicho en otras oportunidades, Hugo Chávez estimulado por el sátrapa de Fidel Castro, quería montar la Unión Soviética de Latinoamérica, no propiamente para el progreso de las naciones de esta parte del mundo, sino para reeditar esa gigantesca dictadura totalitaria fracasada, porque los alucinados que siguen  a la estafa comunista del marxismo leninismo, han creído que  el engendro del comunismo totalitario es “ todopoderoso”, ya  que siguen insistiendo en las patrañas del materialismo histórico y la inevitabilidad, resaltando que la doctrina absolutista de Marx  es indudablemente supersticiosa, inhumana y antihistórica.

Volviendo a advertir que los regímenes del socialismo del siglo XXl o neomarxistas a los cuales hemos hecho mención, como dice el adagio  “no tienen ni arte ni parte” en una integración latinoamericana pragmática, porque sabemos hasta la saciedad que por ser el comunismo estatista, burocrático y embrutecedor su única preocupación es montar camarillas o nomenclaturas, para parasitar a perpetuidad  con la cosa pública, aplastando la libertad y la democracia.

Es bastante gracioso ver a los seguidores de la llamad izquierda especialmente la marxista, desgañitarse en contra del imperialismo, como excusa para ocultar el fracaso de los regímenes de Cuba, Nicaragua y Venezuela, pero cuando el gobierno de EE.UU podría cerrar las importaciones que llegan de los países del sur, no tienen respuesta, creyendo todavía que a base de discursos demagógicos  van a enfrentar  el problema.

A  la nomenclatura  del partido comunista cubano no se le puede olvidar, que ha recibido durante 60  años alrededor de 300 mil millones de dólares  que le regalaron la URSS  primero y luego Venezuela.  Además el caso venezolano es patético porque durante el régimen chavista se ha cometido un descomunal latrocinio con los recursos  de la venta de petróleo, cuantía que ningún país de la región ha recibido. Y la miseria de las masas es monumental en la patria de Bolívar, de ahí los millones de refugiados que vemos en Colombia y en otras naciones vecinas, sin embargo el dictador Nicolás Maduro se exculpa con el cuento de la “guerra económico”, así que con esa presentación a los regímenes del socialismo del siglo XXl hay que marginarlos de una autentica integración.

Hugo Chávez en su burocratismo marxista, creía que la unión de Latinoamérica se hacía mediante aparatos, por eso creó el ALBA (alianza bolivariana para los pueblos de nuestra América), la CELAC (La comunidad de estados latinoamericanos y caribeños), PETROCARIBE y  el Banco del Sur el cual nació muerto, también ayudó a formar otro aparato conocido como UNASUR(unión de naciones sudamericanas) que se desintegró, con todos esos embelecos lo que buscaba  el difunto presidente, era empoderar  las ideas nefandas del socialismo  del siglo XXl, ignorando la genuina unificación.

Simón Bolívar en la carta de Jamaica,  en Kingston del 6 de septiembre de 1815, planteaba la construcción de una sola nación  en el Mundo Nuevo, por su origen, lengua, costumbres y religión, que debería tener un solo gobierno con una confederación de estados, sin embargo veía la imposibilidad de ese proyecto, por los climas remotos, situaciones diversas e intereses opuestos  que dividen a  la América.

Una verdadera integración de  Latinoamérica de ninguna manera puede estar en las manos del esperpento comunista totalitario, por ello es menester repudiar a los regímenes castrochavistas, y para sobrellevar el proteccionismo norteamericano que afecta  de manera importante a la región,  se podría implementar un Mercado Común latinoamericano, porque una realidad nos trae otra realidad, a la que se debe enfrentar con inteligencia y valor; Resaltando que una auténtica integración  sólo es posible con países de gobiernos democráticos.

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