¡Pueblo, levanta la cabeza!

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¡Juan pueblo, levanta la cabeza! Intangible, inédito individuo, cuya identidad se desconoce, protagonista autónomo, común y corriente, libre, sin compromisos con nadie, que ni se compra ni se vende, no hace componendas, las denuncia; no tiene necesidad de ser conocido, ya que no le afana quedar bien con nadie, caerle bien a nadie; no vive ni anda tras la administración, las posiciones políticas.

Autobiográfica delineación de quien expresa, trata -modestamente- asuntos de dominio público, trajinados -muchas veces- por otros más versados; opinión que entra en reposo, para dar paso al exaltado, vibrante espíritu navideño, uno de los períodos más importantes del calendario cristiano, asociado al Adviento; Inmaculada Concepción; San Nicolás, San Esteban, los Santos Inocentes, Año Nuevo; Epifanía.

Festividades que invaden -al unísono- de alegría a buena parte del mundo y que quisiera durara cinco meses, como en Filipinas, la navidad más larga del planeta -de septiembre al primer domingo de enero-, contrario al Japón de un día -la más corta- principia y termina con una jornada romántica de las parejas o familias que se reúnen a comer pollo frito de KFC.

En la mayoría de los países varía la manera de conmemorar el 25 de diciembre; por ejemplo en Ucrania se festeja el 7 de enero. Elementos comunes: El pesebre; canto de villancicos; árbol de Navidad; coronas de adviento; calcetines colgados en la chimenea; bastones de caramelo; belenes que representan el nacimiento del niño Jesús; llegada de Papá Noel; san Nicolás; Kris Kringle o el Abuelo Frío.

En EE.UU. llega en la Nochebuena Santa Claus, para dejar debajo del árbol los regalos o en los precitados calcetines. Incluye la cena con jamón o ternera asada y de bebida ponche de huevo. En España el ritual de los regalos se da el día de la Epifanía de los Reyes Magos (6 de enero). En Brasil la cena incluye generosas porciones de cerdo, jamón, arroz, nueces, fruta. Parte de la prima se invierte en una versión secreta del Papá Noel tradicional: el ‘amigo secreto’.

En Rusia los presentes llegan el Año Nuevo, traídos por Ded Moroz o el Padre Hielo -especie de Santa Claus-, quien deja los presentes en el árbol de Navidad, llamado árbol de Año Nuevo, los cuales se abren en animada reunión familiar.

La tradición les indica que en Nochebuena hay que comer sin rastro de carne y con 12 platos que representan los 12 apóstoles, se sirve pan de miel y ajo.

Para gran parte de los chinos, la navidad carece de la connotación religiosa nuestra, dado que en las décadas de los sesenta, setenta, la religión -convertida en tabú- fue proscrita -rotundamente- por el endiosado presidente Mao, que la adjetivó, satanizó, llamándola el «opio del pueblo». Se celebra saliendo de rumba por todo lo alto. Tras la muerte del innombrable ‘monstruo asiático’, las restricciones han ido cediendo, comenzado lentamente a levantarse. Festividad que cada vez más va adquiriendo más protagonismo, especialmente para los 6 millones de católicos -aproximados- que hay en China.

En el ardiente, delirante, extremista mundo islámico, la comunidad cristiana celebra la Navidad, cantando villancicos y representando escenas correlacionadas en sus hogares e iglesias; consumen dulces y pasteles tradicionales, como el ‘cozonaci’, que es un clásico pan dulce al horno -una combinación de harina, mantequilla, huevos, azúcar, levadura y leche. La mayoría le agrega uvas-pasas.

Muestreo navideño que culmino, con la fiesta típica en la provincia de Chumbivilca, Cuzco, al sur del Perú, en que las personas con alguna rencilla pendiente, la dirimen el 25 de diciembre, en una concertada pelea pública, a puñetazo limpio, que reúne a la comunidad indígena. Fiestas-espectáculo cuyos orígenes se remontan a la colonización española, conocida como «Takanakuy» -palabra tomada del quechua- que traduce: «golpearse entre sí». Ceremonial que empieza y termina con un abrazo hermanado o apretón de manos entre los combatientes.

Hombre vestido con una máscara antes de participar en una reyerta.

Práctica entendida como una especie, forma de «catarsis», que pone fin a los conflictos, en un ambiente de camaradería, festivo; de música, de danzas ancestrales de la región, en que los participantes visten coloridas máscaras inspiradas en símbolos culturales de los andes. Previa a las peleas se bebe Chicha de Jora «La Bebida Sagrada de los Incas».

Preámbulo que consumió el espacio, sin haber hecho un predispuesto llamado -en esta hora de insurrección- a los corazones valientes, que eligieron ser LIBRES, reconquistar el destino, el renacer patrio, revelarse contra el insípido DESGOBIERNO, presidido por esa desconectada antigualla, otro besugo incalificable.

Bogotá, D.C., 28 de noviembre de 2021

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mario arias gómez
Abogado, periodista y escritor


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