¿Qué se ‘ficieron’ los Comisionados?


 

Por: mario arias gómez.

L

uego de informar el presidente Duque de las investigaciones a “manzanas podridas” empotradas en los entresijos del Ejército, como las ‘chuzadas’ asociadas a la ‘involuntaria’ renuncia del General Nicasio Martínez, cabe preguntar: ¿Qué se ‘fizo’ la apócrifa, ‘Comisión de excelencia Militar’?, nombrada por el aprendiz de estadista,  urgido por el destape de The New York Times, referido a la licenciosa directriz que alentaba a optimizar los ‘resultados operacionales’, que según el medio, reverdecían las ejecuciones extrajudiciales de civiles presentados como ‘bajas enemigas’.

Pauta -copia al carbón de la circular 300-28/2007- génesis de los ‘falsos positivos’, suscrita por Camilo Ospina (min-defensa Uribe), y que Duque retiró -“en guarda de las apariencias”-: “para evitar malas interpretaciones”, intimando a los comisionados: Alfonso Gómez, Mauricio González, Hernando Yepes, “revisar en un plazo de 30 días, los lineamientos, manuales y protocolos operacionales de las Fuerzas Militares, respeto a los Derechos Humanos y procedimientos que pudieran generar un escenario para posibles casos de ejecuciones extrajudiciales (‘falsos positivos’”).

“Si quieres que algo sea hecho nombra un responsable, si quieres que algo se demore eternamente, nombra una comisión”, premisa que algunos otorgan a Napoleón, otros a Perón. Cualquiera que haya sido, estuvo próximo a la verdad, como lo prueba el anticipo del insubstancial ‘parto de los montes’ concebido por los precitados -después de 90 días-, aclarando que el informe se conocería finalmente en noviembre, sin precisar el año.

‘Cuando un gobernante sabe lo que debe hacer, lo hace…, cuando no…, o no se atreve, nombra una comisión; o convoca una “mesa de diálogo”, o para ganar tiempo al tiempo, fatigar; hartar, ‘mamar’ a los contertulios; evadir las responsabilidades, apela a ‘conversaciones’ (interminables) -como en el caso en comento-, razón -una más- de la fundada desaprobación (70 %), de quien mal gobierna, al que los encuestados suponen “políticamente inepto”.

En medio del desorden -que amenaza su propia autoridad-, no atina a enfrentar -por temor reverencial- la creciente insatisfacción reflejada por los sondeos, ni a los vándalos, encapuchados apoderados de las calles, infiltrados en las marchas, los que, articulados resisten con papas-bombas, petardos al Esmad; acosan, atemorizan la ciudadanía; levantan barricadas, colapsan la movilidad; arrasan lo que encuentran a su paso. Hordas de bárbaros que el acorralado Gobierno -al que buscan derribar- dice tener plenamente identificados, sin intentar siquiera controlarlos, detenerlos. Escasamente blande los consabidos: “El que la hace la paga”; “ordenaré investigaciones exhaustivas”; “no habrá impunidad”.

Férula punitiva convertida en mero blablablá que repite a los enseñoreados asesinos de líderes sociales, amparados en la falta de resolución; indisimulada prevaricación de jueces, inacción que socava la confianza ciudadana. Inseguridad jurídica, física, que diluye la institucionalidad del país, en manos del desmañado, melancólico, patético Comandante en jefe de la in-Seguridad democrática. Sarcástica, irónica parodia que es un guantazo al mentón.

Las soluciones -por si no sabía, presidente Duque- no emanan de las ‘comisionitis’, sino de mandatarios precavidos, corajudos, eficientes, serenos, firmes, que sepan lo que deben hacer, que gocen de libertad, independencia política para hacerlo. Y de eso -por ahora- carece Colombia.

El galáctico, fantasmagórico, impresentable preámbulo de la empenachada, inefable ‘comisión de malabaristas’ -más que de ‘excelencia militar’-, emanado de la confesión de parte -hecha sin empacho-, el cual desnuda el enmascarado, conchudo, silencioso afán de lavarle la cara al sin brújula, egocéntrico, incoherente Gobierno: “No realizamos trabajo de campo porque no somos un organismo de instrucción e investigación”. “No entrevistamos a ningún General, ni subalterno”.

Prosiguieron: “solo revisamos -de forma independiente- información oficial, documentos de las Fuerzas Militares desde enero del 2019 hasta hoy, proveídos por los encartados, sin hallar queja, denuncia o noticia indicativas de la posible reproducción de este fenómeno atroz de los ‘falsos positivos. Consideró frente a los protocolos operacionales: “tales instructivos no autorizan, permiten, sugieren ni inducen a conductas criminales constitutivas de homicidio de civiles presentados como muertos en combate, conocidas como ‘falsos positivos (Sic).

El “aquí no pasa nada”, me releva de ahondar en las evidentes: ceguera, falta de idoneidad (en la materia) de los aludidos Momios que sencillamente no puntualizaron el problema, lo ocultaron; resultaron -para ellos- fantasiosos, irreales los execrables, tozudos hechos ocurridos en Tame, Tumaco, Valle -Jorge Enrique Corredor (Wilson Saavedra)-; Catatumbo (Dimar Torres, encontrado desnudo, el cráneo destrozado, los genitales mutilados, el órgano sexual sobre el pecho; crimen por el que antier detuvieron -como determinador- al excoronel Pérez Amézquita).

El justamente abucheado Presidente, parafraseando la ‘recolección de café’ del innombrable, indicó: “Es gente que hace cosas que no debería”.

29/01/2020

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