Sindicalismo: Siempre Libertario y Nunca Totalitario

Ariel Peña

Por Ariel Peña

@arielpenaG

Durante  la campaña electoral que terminó  el pasado 17 de junio de 2018, con la elección de Iván Duque como presidente  de la república, se llegó a afirmar  por parte de personajes de llamada izquierda, que su candidato Gustavo Petro tenía  el respaldo de más del 95% de los trabajadores sindicalizados, lo que fue una absoluta falacia, porque indudablemente el candidato del Centro Democrático  contó con la adhesión de numerosas organizaciones y líderes de las diferentes centrales obreras, quienes sabían lo que significaba un gobierno castrochavista o  del socialismo del siglo XXl  que también es el mismo marxismo-leninismo.

- Publicidad -

Ante lo que se avecina en los próximos años  para  Colombia con la actitud irracional y tarambana, que ya están asumiendo sectores extremistas de la denominada izquierda frente al gobierno que se posesionara el  7 de agosto, el movimiento sindical  debe volver a sus fuentes originales del siglo XlX, en donde los obreros guiados  de manera formidable asumieron una posición anti-Marx.

Por eso los  primeros anticomunistas  o antimarxistas, fueron los obreros orientados por los libertarios, quienes le propinaron una vergonzosa derrota conceptual e ideológica al señor Karl Marx, en la Primera Internacional de los trabajadores en el siglo XlX, por sus dogmas absolutistas, burocráticos y embrutecedores, sin embargo en Colombia con ocasión del  proceso de paz, se quería  dizque proscribir el anticomunismo situación que fue  azuzada por marxistas leninistas.

Así como existe el antifascismo, el antinazismo y el anti-apartheid ¿Por qué no puede existir el anticomunismo? a no ser que el marxismo que tiene insumos hegelianos se le quiera dar connotaciones sacrosantas y de intocabilidad, sin saber ¿por qué? ya que ese engendro es el responsable de más de 150 millones de asesinatos que han ocurrido en el último siglo en el planeta, entonces la mitología comunista hay que defenestrarla con la lucha de ideas, que es su punto más vulnerable.

Hay que volver a recordar  que importantes dirigente sindicales    cambiaron el rumbo de la historia por su anticomunismo, como sucedió con Lech Walesa en Polonia, que con el  sindicato Solidaridad contribuyó a la debacle del comunismo en Europa  Oriental, de igual manera Ronald Reagan presidente de USA de  1981 a 1989, fue  un destacado líder sindical a mediados del siglo pasado, ya que se desempeño como presidente del Sindicato de Actores de  Hollywood, ello es demostrativo de que el anticomunismo ha sido una respuesta de la democracia a las  acechanzas  del marxismo, resaltando que tanto Reagan, Walesa y el papa San Juan pablo ll quien también se destaco por su anticomunismo, actuaron como artífices de la caída del muro de Berlín.

En Colombia el sindicalismo no solo ha tenido que aguantar la persecución por parte de  patronos y gobiernos, también  ha resistido al paramilitarismo que le ha causado muchos muertos durante años, pero además las bandas armadas marxistas de las Farc, el Eln y otras, asesinaron a miles de líderes sindicales, en ocasiones porque no seguían sus designios o no eran de su corriente política e ideológica.  Siendo el caso más conocido el crimen que cometió el M-19 en contra  del líder sindical  José Raquel Mercado presidente de la CTC (confederación de trabajadores de Colombia) en 1976,  sin olvidar que  historiadores muy serios, señal que el M-19 apareció como resultado de la infiltración que le hizo el comunismo a través de las Farc a la ANAPO (alianza nacional popular) a principios de los años setenta del siglo XX.

La perversión comunista del marxismo leninismo no es la doctrina de los trabajadores, ni mucho menos la brújula que  llevara a los pueblos a la felicidad eterna, sino que como secta criminal y burocrática pretende en el caso de  Colombia subyugar a la población mediante una dictadura a perpetuidad como  ocurre en Cuba, Norcorea y Venezuela, siguiendo los lineamientos del comunismo totalitario para esclavizar a  la nación mediante una represión feroz. El  marxismo al no ser ninguna brújula es algo similar a lo que dice  la Biblia en el libro de Proverbios “hay caminos que parecen  derechos, pero al final de ellos está la muerte”, y eso  ha ocurrido con el marxismo durante su tenebrosa existencia, que promete la emancipación de  los pobres con artimañas, pero sus objetivos son avasallar a las masas, igual a lo que hizo Hitler en Alemania con el  nazismo y Mussolini en Italia con el fascismo.

El  partido comunista y las Farc con las negociaciones en La Habana buscaban proscribir el anticomunismo, elevando a delito el derecho  a opinar, lo cual iría en contrapelo de la  constitución política del Estado, porque el anticomunismo no solo se expresa  de manera pacífica en la lucha política e ideológica, sino que también las grandes religiones de la humanidad en sus enseñanzas son abiertamente anticomunistas como ocurre con el Islam, el Hinduismo, el Budismo y el Cristianismo, de ahí que el respeto fetichista que de manera ladina le buscan los dirigentes marxistas a su bodrio es una trampa para que se les reduzca la vía hacia  la toma del poder,  y eludir la confrontación ideológica a la que tanto le temen.

El anticomunismo es una concepción filosófica que rechaza al comunismo totalitario, que le ha traído a la humanidad las peores desgracias y sufrimientos, pero de manera torva en Colombia por parte del  comunismo totalitario se le quiere igualar con el paramilitarismo, cuya aparición fue el resultado de la vesania de la narcoguerrilla marxista responsable  de la génesis, degradación y lumpenización del conflicto, porque a las bandas armadas de las Farc y el Eln no les importó la vida de las personas, pues lo que les interesa es el poder por cualquier medio. Por  ningún motivo se debe olvidar que los primeros anticomunistas fueron  hace más de  150 años los trabajadores con sus organizaciones en la Primera Internacional, que impulsó los ideales libertarios seguidos por los mártires de Chicago sacrificados en 1886, precisamente por esas razones el movimiento sindical tiene que  ser: Siempre libertario y nunca totalitario.

- Publicidad -
Cargando...

Deja un comentario