Sociedad civil entre el Brexit y la paz


 

El anuncio, de que si había llegado a un acuerdo, entre el gobierno colombiano y la farc, de cese bilateral del fuego, de dejación de las armas por los rebeldes, que renuncia a la asamblea constituyente, etcétera; que debía ser una de las noticias más importantes del momento, fue desplazada a segundo plano, cuando la sociedad civil británica (BR), decidió salir (EXIT) de la Unión Europea (BR + EXIT=BREXIT). Los dos hechos, coincidieron en el tiempo y en otros aspectos: ambos fueron antecedidos por un contexto donde el principal argumento, era el miedo; el más primitivo e irracional de los argumentos: miedo a los inmigrantes y miedo a los burócratas de Bruselas; miedo al capitalismo salvaje y miedo a su contrario, el Estado interventor en el proceso económico; en el caso de Colombia, miedo a Uribe y a lo que él representa y miedo a la guerrilla y a lo que ella representaba, o a lo que ésta haría si no se firmaba el acuerdo. El miedo, el terror, que paraliza la razón, es el único argumento que le queda a los gobiernos separados de la sociedad civil, que gobiernan contra ella, a favor de una minoría; incapaces de satisfacer los derechos humanos de la gran mayoría de la población civil y por lo mismo, gobiernos  ilegítimos y antidemocráticos, que en vez de darle derechos al pueblo, se los quita o les viola los pocos que tiene; y en esa violencia permanente de los derechos por medio de la violencia física que detentan, infunden miedo, temor, espanto, terror, pavor, pánico y horror en la sociedad civil.

Esta estrategia de los gobiernos antidemocráticos, la conocía bien la sociedad civil británica, o más exactamente la del Reino Unido (integrado por cuatro países: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte), que sabe que el miedo, en el medio para lograr el objetivo que tienen las oligarquías de reducir los gastos para la educación y la salud, privar de derechos laborales, el recorte de las pensiones, el aumento de los años para la jubilación, quitarle las prestaciones sociales a los trabajadores tercerizando el trabajo, privando de oportunidades educativas y de trabajo a los jóvenes; el control del Estado por parte del capital financiero; y mucho más, orquestado desde Bruselas, sin intervención y sin control por parte de los pueblos que forman la sociedad civil de la Unión Europea; por eso no le hizo caso a su primer ministro, David Cameron. La sociedad civil británica, derrotó la estrategia del terror, el pavor y el pánico, con la razón: la razón fundamental, es también elemental; yo me asocio con otros, para estar mejor que antes; si voy estar peor mejor no me asocio; y si ya me asocié y estoy peor que antes; lo razonable es que me salga de esa sociedad. Ésa es la idea fundamental de todo contrato social: nos asociamos para vivir mejor, no para vivir peor. La otra idea fundamental del contrato social, o político, es que los asociados conservan sus derechos y deben decidir por sí mismos sobre sus derechos, son sujetos del proceso social e histórico y no mero objetos del mismo; o lo que es lo mismo; el pueblo, la sociedad civil sigue siendo soberana y aunque haya transferido o permitido que otros transitoriamente ejerzan el poder en su nombre, siempre conserva el derecho a ejercer directamente el poder y a recuperarlo si lo ha prestado. No eran los tecnócratas y burócratas de Bruselas, los soberanos, si no la sociedad civil británica.

La sociedad civil británica, superada esta prueba, como ya ha superado otras en el pasado: superó la monarquía absoluta de Carlos I, que quiso desconocer los derechos de la sociedad civil de entonces, quien liderada por Oliver Cromwell, no dudo en juzgarlo y ejecutarlo por alta traición y crímenes gravísimos, abolir la monarquía e instaurar la República; como no dudó en quitarle el poder a  Winston Churchill, después de la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que este es un héroe de esa guerra. No sobra recordar que el Reino Unido, NO es miembro fundador de la unión europea y pudo vivir durante muchos años sin pertenecer a la Unión Europea, y en el futuro podrá vivir otros muchos sin ser miembro de ella. Como puede vivir Suiza, un país mucho más pequeño, sin ser miembro de la Unión Europea, estando en el corazón de Europa y a pesar de que el gobierno en dos oportunidades ha querido ingresar, el pueblo suizo le ha dicho que no a su gobierno y a Europa. Hacia el futuro, el Reino Unido, seguirá teniendo relaciones con la Unión Europea, por medio de tratados internacionales, como los tenía antes de pertenecer a la Unión Europea, como los tiene Suiza que tampoco pertenece a ella; o como los tenemos nosotros con la Unión Europea; y la sociedad civil británica seguirá teniendo relaciones con la sociedad civil de la Unión Europea, pero teniendo su destino en sus propias manos, dueños de sus aciertos y de sus errores; pero no subyugados por los burócratas de Bruselas; en una palabra con derechos y como soberanos.

La sociedad civil colombiana, conoce también la estrategia de quienes se valen del miedo para gobernar o para lograr sus objetivos contra los derechos del pueblo colombiano y también los enfrentará con la razón, la misma razón de la sociedad civil británica: nos asociamos para garantizar nuestros derechos, para conservarlos, no para renunciar a ellos; para vivir mejor, no para vivir peor. Lo que hagamos o lo que hagan otros, lo mediremos con el parámetro de los derechos: si después de un hecho, o un acto, las personas integrantes de la sociedad civil, tienen más derechos y viven mejor, habremos hecho algo positivo; si tienen menos derechos y viven peor, no habremos hecho nada. Con este mismo rasero, mediremos el proceso de paz; si al final del proceso sólo resultan beneficiados los actores armados negociadores y la sociedad civil no ha salido fortalecida con más derechos, si la paz no trae justicia social, hemos perdido el tiempo.

El hombre, que es un animal racional, sabe que el miedo produce en todos los animales, incluido el hombre, dos reacciones primitivas originadas en el instinto de conservación; la de huir o la violenta de agredir; sabe también que lo que lo caracteriza a él y lo diferencia de los demás animales; es precisamente el de ser racional y que esa racionalidad es la que le permite dominar el instinto animal de huir o de agredir. La sociedad civil democrática de Colombia, ha sido mayoritariamente pacífica, no violenta, ha sufrido la violencia de los actores armados que hoy negocian; pero ella no ha sido violenta; ha sido objeto de la violencia pero no sujeto de la violencia. Como sociedad racional que es, es por esta misma razón pacífica, no agresiva, generosa inclusive con quienes le han agredido desde el Estado y desde el no estado; y seguirá siendo pacífica, pero firme en la defensa de sus derechos y en la construcción de una sociedad donde los colombianos puedan vivir mejor, con más derechos de libertad, con más igualdad y con menos discriminaciones.

La sociedad civil democrática, tampoco huirá de su compromiso histórico y le dice claramente a los actores armados del Estado y fuera del Estado quiénes han querido imponerles la razón de la fuerza, por medio del miedo, que no les tienen miedo, pues tiene la fuerza de la razón, que es al mismo tiempo su norte: construir un modelo de sociedad y estado, donde los ciudadanos tomen su destino en sus propias manos y decidan sus propios asuntos; donde haya verdadera paz, porque también hay justicia social. Donde se gobierne por consenso; un gobierno democrático, que además de legal sea legítimo; que crea que la mejor política es la verdad; que la justicia social es el camino correcto para una mejor sociedad, donde los hombres pueden ser más iguales y libres. Un Gobierno que crea que si nuestro país vive en paz interna y externa podemos edificar una sociedad floreciente para todos. Que conciba la política, como instrumento de progreso y servicio a la comunidad, que nos permite derrotar el desempleo, el alto costo de la vida,  la pobreza y la corrupción.

Un gobierno que tenga la certeza que los colombianos no son cosas que se les puede utilizar o manipular con el miedo; que los hombres son un fin en sí mismo y que por lo mismo todos deben disfrutar plenamente de todos sus derechos, porque todos son igualmente dignos.

Un gobierno soberano e independiente que crea, en síntesis, que el futuro siempre puede ser mejor que el presente; que podemos vivir mejor y con más derechos. Que para lograrlo propongan no solo un programa de gobierno, sino también un programa de nuevos valores y principios fundamentales, un nuevo proyecto de vida.

 

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