Un Salvavidas a la Penuria de la Clase Media

Magda Amado Gaona

 

Twitter: @MagdaMilenaAmad

Los países latinoamericanos se caracterizan por una clase media mayoritaria. Pero esta clase media siempre está al margen de la pobreza debido a que sus ingresos son muy variables. Hoy en Colombia con la crisis de la pandemia esta clase emerge como la más afectada y se evidencia en dos razones. Primero por la errónea estratificación y segundo porque esta clase depende en su mayoría de emprendimientos, trabajo de independientes o trabajo informal, siendo estos sectores a quienes la crisis reitero golpea con más fuerza.

Respecto a la primera razón la estratificación conforme a estudios del DANE se desarrolla bajo cuatro niveles de ingresos, la clase alta a la cual pertenecen quienes reciban más de $3 millones por persona en un hogar de 2,1 miembros,  la clase media se identifica por ingresos promedio entre $610.0.000 y $3’000.000 por persona y constituidas los hogares por 2,7 individuos de los cuales trabajan 2,4, las familias vulnerables constituidas en promedio por 3,6 personas y un presupuesto individual promedio entre $252.000 y $610.000 mensuales y por último los pobres son familias constituidas de 4,2 personas con entre 1 y 2 menores de 12 años con ingreso promedio de $1 millón al mes fruto de la suma del trabajo de 2 a 3 adultos.

Esta conceptualización genera injusticias sociales para acceder a diferentes políticas de inclusión social, expliquemos con ejemplos: Si ganas el salario mínimo eres de clase media, si ganas medio salario mínimo eres clase media y no baja perdiendo derechos de política social asignados a la clase baja sumado si vives en estrato 5 y 6 aunque tus ingresos son de $3’100.000 no eres de clase media perteneces a la clase alta y pierdes derechos de política social. La realidad económica en Colombia es que una persona que gana un salario mínimo es de clase baja vulnerable no media, una persona que gana $3’500.000 y si sumado es el único que sostiene el hogar es de clase media no alta con riesgo de ser vulnerables si tiene más de un hijo.

La verdadera clase media debería corresponder a hogares que tienen casa propia o capacidad para pagar un arriendo, tiene un ingreso fijo, sus hijos todos están en el colegio privado o público, tienen capacidad financiera para acceder a créditos, posibilidad de recreación, salud, pensión sin riesgo de vulnerabilidad. La realidad reiteramos es que las personas inscritas en clase media actualmente no tienen estas características y en su mayoría sufren de inestabilidad económica día a día y muchos descienden continuamente a la vulnerabilidad y la pobreza sumado no siempre todo el grupo familiar labora. Esta clase media reconocida y la no reconocida actualmente están siendo afectados gravemente con la crisis de la pandemia con desempleo, hambre y aumentando deudas. Sumado sufren de injusticia social por la imposibilidad de acceder a ayudas del gobierno debido a esa metodología odiosa de estratificar.

El gobierno colombiano usa la metodología del BID con el objeto de aplicación de diferentes políticas exigididas por la OCDE y el mismo Banco Mundial. Es hora de que el Gobierno modifique esa conceptualización con una metodología más justa de lo contrario existirán más hogares con hambre en esta crisis de la pandemia. Si no es viable su modificación el gobierno debe buscar estrategias para entregar ayuda efectiva a esa clase media reconocida y no reconocida es decir a los pobres tildados de clase media y a la clase media no reconocida tildada de rica. No debemos olvidar que la crisis del covid-19 está generando aumento de la pobreza extrema y la clase media está retrocediendo o disminuyendo.

Martha Morales Manchego [1] en un artículo del periódico el Tiempo el día 21 de junio de los corrientes expreso la proyección de disminución de la clase media: “De tener 30 por ciento de ciudadanos en la clase media consolidada, Colombia pasará a contar solo con un 12,7 por ciento; mientras que la clase media vulnerable caerá, desde un 37,7 por ciento a un 28,6 por ciento. Por el contrario, el grupo de personas ubicadas en la franja de pobreza, que es el que debería bajar –en condiciones normales de un país en desarrollo–, tendrá un incremento sustancial, al pasar de 29,8 por ciento antes de la pandemia a casi el doble: 59,5 por ciento en el 2020”.

Angus Deaton, premio nobel de economía firma que “la clase media es determinante en un país, debido a la importancia del consumo y del ahorro que permiten a las grandes economías superar umbrales de pobreza y dotar de bienestar a su población respectiva”.  Entonces una clase media verdadera y fortalecida siempre es la que impulsa el desarrollo de un país por ello debe ser objeto de prioridad en inversión. Una solución es lograr un compromiso de los sectores más ricos de la población colombiana y del sector empresarial fuerte mediante la disminución de exenciones tributarias y la expedición de bonos sociales destinándose a esta población.

Colombia no puede permitir que aumente la brecha social en esta crisis se debe frenar el debilitamiento y disminución de la clase media. Para ello aprovechando que en estos días el Ministerio de Hacienda instalo la “COMISIÓN DE ESTUDIO DE BENEFICIOS TRIBUTARIOS” debe el gobierno pensar primordialmente en la clase media. Esta comisión tiene por objeto estudiar los beneficios tributarios vigentes en el sistema tributario nacional, evaluar su conveniencia y proponer una reforma orientada a mantener o crear beneficios tributarios que sean eficientes y permitan la reactivación de la economía, fomenten el empleo, emprendimiento y formalización laboral, empresarial y tributaria.

De esta comisión pueden surgir recursos destinados a esta clase media que tanto requiere apoyo, surgir disminuir beneficios tributarios a los verdaderamente ricos en Colombia y aumentar beneficios tributarios a la clase media con menos impuesto directos e indirectos que afectan actualmente su capacidad de ingreso.

Una segunda opción de recursos para la clase media es la obtención de recursos mediante la expedición de bonos sociales, los cuales en Colombia iniciaron hace varios años. Los llamados BIS son bonos de impacto social creados para mejorar los indicadores de pobreza, salud, educación, trabajo, cambio climático, infraestructura y paz, entre otros. Colombia al unirse a los objetivos de desarrollo sostenible a accedido al uso de esta clase de bonos. Un ejemplo es la ciudad de Cali quien expidió en el gobierno pasado el Bono de Impacto Social “Cali progresa con empleo” con el cual se benefició a 800 personas vulnerables para obtener inclusión y permanencia en empleos formales.

Estos bonos de inversión social son un modelo de financiación basado en resultado. Se enmarca en contratar y pagar programas sociales pero el desembolso depende del logro de resultados previamente establecidos y se paga únicamente al final solo si se demuestra que se alcanzaron los resultados.  Quien adquiere el BIS es decir el inversionista le corresponderá ofrecer al ejecutor del proyecto social operador, el capital de trabajo inicial y responsabilizarse de la matriz de riesgos. Esta forma de pago evita corrupción y afectación al patrimonio del Estado generando eficacia y eficiencia de la inversión social. Es por ello que puede ser una solución de apoyo económico a las necesidades de la clase media.

¡Un llamado al legislativo y al gobierno: no dejemos ahogar la clase media son reiterados y fuertes sus gritos de auxilio! ¡Economía Fraterna por favor!

[1] https://www.eltiempo.com/economia

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