Una Plaga llamada Protesta

Oscar Ricardo Colorado

 
“…TODA PARTE DEL PUEBLO PUEDE REUNIRESE Y MANIFESTARSE PÚBLICA Y PACÍFICAMENTE…” (Artículo 37 Constitución Política de Colombia)

Partiendo de esta premisa de orden constitucional queda claro que la protesta social es un derecho legal siempre y cuando se desarrolle PACÍFICAMENTE. (Definición: con tranquilidad, sosiego, paz, sin violencia, guerra o disturbios).

El Presidente Duque ha tenido que enfrentar en su corto periodo de gobierno, más de 100 días de protestas, por parte de estudiantes, maestros adscritos a FECODE, indígenas y la rama judicial, los cuales en su totalidad han terminado en un verdadero caos, insensatez y violencia desmedida, en contra de la población civil, comerciantes, sistemas de trasporte y nuestra abnegada Fuerza Pública, teniendo como factor común, la pérdida de credibilidad frente a cualquier reclamación justa y la falta de responsabilidad de sus organizadores e instigadores políticos ante tanto desmán.

La izquierda recalcitrante de Colombia NUNCA, ha podido organizar una marcha pacífica, sus líderes siempre tiran la piedra y esconden la mano a la hora de responderle no solo a las autoridades, sino a la sociedad que directamente afectaron, sobran las disculpas estúpidas, fuimos infiltrados, al lado nuestro iban encapuchados que no conocíamos, a nuestras universidades entraron extraños, las armas bombas y explosivos no sabemos de donde provienen, muy por el contrario, sus detractores también hemos marchado en una verdadera fiesta democrática, denotando civilidad y total respeto, como ejemplo la multitudinaria marcha en contra de los genocidas de las FARC, que aglutino en Colombia y el mundo no miles sino millones de verdaderos indignados que copamos parques  y calles sin arrojar una solo piedra o tan siquiera un insulto a los que  apoyaban esta horda de criminales.

- Publicidad -

Tampoco es cierto que estos sujetos, en ocasiones docenas, eventualmente cientos y casi nunca miles, representan la mayoría de sus gremios.  Se visibilizan incumpliendo lo acordado con las autoridades, jamás utilizan un solo carril, obstaculizan intencionalmente el trasporte público y obligan a sus ocupantes a realizar extenuantes jornadas para llegar a sus sitios de destino y más tarde se atreven a contar a estos humildes ciudadanos como integrantes de su marcha.

Estudiantes que hacen de todo (paros, asambleas, plantones, huelgas, tomas, etc.) menos estudiar, olvidan decir que no pagan un peso, sin importar que sus carreras duren 13, 16, 20 o más semestres, con notas deplorables.  Se sienten dueños de la verdad y EXPERIMENTADOS DE LA VIDA, jamás han trabajado un día de sus vidas, viven a expensas de sus padres, rumbean todas las semanas y son proclives a todos los vicios que los autodestruyen física y mentalmente. Se tatúan la imagen del Che Guevara o la pintan en paredes, un genocida que fusilaba a todo aquel que pensara distinto y empalaba a los homosexuales.  Estos “estudiantes” destruyen todo a su paso, incluidas sus universidades y violentan a cualquiera que los enfrenta: jóvenes la sociedad no les debe nada, ustedes le deben a la sociedad, no exijan derechos delinquiendo.

MADUREZ Y SENSATEZ EXIGIMOS SUS MAYORES, incluidos sus padres a quienes les ha faltado carácter para educar verdaderos ciudadanos, que verdad de a puño la del PATRIARCA DE MI PUEBLO, sr. Carrillo, a quien le preguntan: ¿qué más de sus hijos? y sabiamente responde, “son buenos muchachos, capaces de vivir en comunidad, respetando sus vecinos” y hoy con más de cien años de vida ensancha su pecho al decir, que jamás le ha estirado su mano al estado y él es el único responsable de su vida.

FECODE un gremio con mala memoria, ya que son los colombianos que menos trabajan, fines de semana completos, incluidos puentes, semana santa, un mes a mitad de año, dos meses al final y no contentos, 10 días en octubre, aquellos que se negaron a presentar exámenes de conocimientos para poderlos evaluar y clasificar y para colmo de males, no dictan clases y luego salen a decir que les repondrán el tiempo a sus “queridos” estudiantes en dos extensas jornadas de sábado en la mañana.  Los mismos que se  niegan a reconocer que las universidades públicas las han convertido en fortines terroristas y se tapan los ojos de manera cómplice con los encapuchados que marchan por sus pasillos y elaboran artefactos explosivos; ahora resultaron los nuevos próceres de la Patria y con aullidos delirantes incitan a sus estudiantes a salir a la calle, seguros de haber transbordado a estos incautos, perezosos, mantenidos y despistados muchachos, en una horda salvaje y desagradecida, con ellos mismos, sus familias y la sociedad.

La minoría indígena, que ha salido a protestar ya nos mostraron que podemos esperar de ellos y no tenemos dudas de su capacidad de destrucción y lo permeado de sus verdaderas intenciones.

Capítulo especial, merecen los políticos de izquierda, quienes se dividen en dos grupos, ex terroristas de profesión capaces de combinar todas las formas de lucha y los agitadores de micrófono expertos en mentir, profesionales en victimización, cobardes por naturaleza, unos y otros, los Cepeda, Navarro, Lozada, Angélica, Petro, Roy, etc, con la única misión de desestabilizar y llevar al caos este gobierno.  Estos personajes sin asomo de vergüenza nos advierten los crímenes que van a cometer y en las mismas sesiones del Concejo de Bogotá uno de sus exponentes, Manuel Sarmiento, invita e incita al paro del 21 de noviembre, vociferando sin tapujos que el ejemplo a seguir es Chile, Ecuador y Bolivia, en donde la horda salvaje ha destruido metros de última generación, sistemas masivos de trasporte, entidades gubernamentales, miles de locales comerciales, monumentos históricos, muertos y heridos por doquier, según él y sus copartidarios como una manera “legítima de luchar por los menos favorecidos”.

El panorama es oscuro, la Fuerza Pública esta maniatada, la justicia infiltrada, los periodistas proclives al terrorismo afilando sus micrófonos para arrinconar al gobierno, el Presidente Duque extremadamente “conciliador”, entonces surge la pregunta ¿qué hacemos las personas de bien? no se trata ahora de incitar a la violencia o responder con la misma arma de estos vándalos, simplemente recordar que en Colombia el artículo 32 de la Ley 599 de 2000, consagra el derecho a la legítima defensa y así las cosas, debemos salir de nuestra zona de confort y actuar en consecuencia ya que estos criminales nos consideran cobardes y abusan de sus derechos pisoteando los nuestros.

POSDATA 18: “Señor Presidente, parece que el paro del 21 de noviembre, ya es un hecho, de no haber firmeza para declararlo ilegal, debe haber sensatez para responsabilizar penal y administrativamente a sus organizadores y promotores de los delitos y desmanes que se cometan”.

[email protected]

Twitter: @ricacolorado

Decimos lo que otros callan
Cargando...

Deja un comentario