‘Vergüenza ajena’ (Segunda parte)


 

‘Qué oso Presidente’ 

mario arias gómez

Por: mario arias gómez.

N

o recuerdo quien dijo: “Cuando habla un hombre inteligente, siempre hay un tonto que le critica la corbata”, sátira con la que le devuelvo atenciones a los disconformes con mi infernal papel de abogado del diablo, defensor a ultranza del bien común, no sin aclarar que “yo no sufro de úlceras, las provoco”; chascarrillo que tomó prestado del excandidato presidencial, Manuel Fraga Iribarne (1922-2012)​, fundador del partido ‘Reforma Democrática’ (embrión del actual Partido Popular de España); tarea que motiva la inexorable, doméstica, fatídica, incoherente, gestión, del apático, frívolo parlanchín que mal gobierna -sin brújula- a Colombia, copada hoy por el tapen, tapen, amiguismo, desidia.

“El que quiere marrones aguanta tirones”. “El que quiere celeste, que le cueste”.

Referente al cacareado, fementido, tierno, inaceptable, infantil, discriminatorio, peyorativo, eufemístico trato de ‘MIS ABUELITOS’; cannábico incienso que -so pretexto de cuidar, proteger al 9.1 % de los 48’258.494 colombianos mayores (censo 2018)- enmascara la inadmisible, necia estigmatización; injusto, arbitrario encarcelamiento, proferido -per se-, por el chapucero, contradictorio, superficial Gobierno -sin bridas- que, con su cuadrilla de zopilotes, han descuadernado al país, llevándolo rumbo al despeñadero.

Catastrófico, ensoberbecido, mendaz, sofista engañabobos que, sin peso en la cola, experiencia político-administrativa, mérito, tradición, fortuitamente se hizo -producto del azar- al poder protocolar, más no al real que ejerce -entre bambalinas- el ‘patrón’ de marras. Incógnitas, ocultaciones, con tantas aristas que, esbozarlas, exige varias columnas, que alcanzan la condición de breve ensayo, que no las mías. Faltaba más.

Como lo señalé, mi atrevidísima, indeclinable persistencia, se ampara en la libertad de expresión, que autoriza confrontar, contrastar, debatir analíticamente, sin dependencia -según el leal saber, entender-, la conducta; legitimación, procedencia del ejercicio público, las aparentes contradicciones, justificaciones aducidas; con respeto por la opinión discrepante, como la de los pacientes lectores que me honran con su atención, sin apartarse de sus juicios, valoraciones.

Sin ser un mesías, me rebano los sesos pergeñando -a vuelapluma- lo que pienso -sin pretensión, pudor, rimbombancia-, sin descartar -tampoco- el eventual riesgo de erigirme, para un sinnúmero de leyentes, en un tedioso aplasta-teclas o, alternativamente, ser mediáticamente apedreado desde la ‘bodeguita’; juzgado, rectificado por algún descerebrado, irracional -‘tipo Masías’- cuyo providencial vacío espiritual, intelectual; estrechez ideológica -hechas carne-, se aúnan al analfabetismo que lo incapacita para enlazar los 280 caracteres de un Twitter.

Respecto al sobreactuado Presidente, sin idea de lo que significa ser un líder social, anda engolosinado con el monótono, repetitivo ‘reality’ -prime time- de autobombo, dirigido por Hassan, que lo presenta como nueva estrella de la TV; espacio multipropósito donde pontifica sin contrapeso, coordina al descalificado, desorientado, inoperante sanedrín de monaguillos, que aplauden; incansables baten el incensario; sin apartarse del libreto, recitan de memoria el introito: ¡Gracias a usted, señor Presidente, la pandemia está bajo control; la economía, desempleo en plena recuperación. Los endémicos asesinatos de líderes sociales; decaimiento institucional, son cosas del pasado. Paraíso -envidia del mundo-, sinónimo de ‘País de las maravillas’.

Retomando la infortunada, infantilizada, segregacionista muletilla: ‘MIS ABUELITOS’,  ‘casus belli’ de auténticos, verdaderos líderes de opinión, como Rudolf Hommes, quien propuso “organizar un movimiento político de autodefensa del derecho de los viejos a la libertad, conculcados por un ‘mocoso’ abusivo, que en mala hora elegimos”; irritación a la que se sumó, Sarita Ordóñez: “Ya nos van a dar trato de perritos, podemos salir media hora a dar una vueltica, solo cuatro días a la semana, ¡así que todavía nos falta para perros! que pueden hacerlo dos veces al día”.

El entrañable, moderado expresidente De la Calle, replicó la subvaloración de los viejos; sentenciando gráficamente: “Antes regresa a la calle ‘Uribito’ que los mayores de 70”. Lisandro Duque, confesó: “me salgo no tanto por tomar aire externo o estirar los músculos, sino por estricta indignación y por una desobediencia genética”. El cáustico, punzante, Samper Pizano, reprochó “el inapropiado trato del Gobierno a los viejitos pensantes, tenidos por pendejos, que mueren, pero por pobres, hacinados”.

Gardeazábal protestó airado, porque a Duque le molestan “los viejitos cacrecos que somos parte de una sociedad donde estorbamos económica/físicamente, mandándonos -so pretexto de ‘mimarnos, guarecernos’- a prisiones domiciliarias, por pánico que advirtamos cuán equivocado está al encerrarnos”.

Personalidades ecuménicas como la Canciller, Ángela Merkel, consignó: “me cuesta restringir derechos ciudadanos que tardaron décadas en conquistarse”, “aislar a los ancianos para recuperar la normalidad es éticamente inaceptable”, El exrector, Moisés Wasserman, señaló: “a esta edad debía tener el derecho a decidir”.

En la próxima entrega, trataré el impúdico destape de la gárrula Vicepresidenta.

17/06/2020

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