Ya era hora


 

Por fin el temeroso gobierno Colombiano parece despertar del letargo electorero en el cual se sometió a un silencio humillante, frente a los abusos de la dictadura Venezolana contra la buena honra de Colombia y sus ciudadanos. Las últimas acciones por parte de la cancillería parecen mostrar que el país comienza a girar de su actitud dócil y arrodillada a una posición que al menos defienda a la nación de los ataques verborréicos del dictador de Miraflores.

Los atropellos a los que fue sometido el ex presidente Andrés Pastrana en su visita al país hermano parecen ser la gota que rebasó la copa de tanto abuso y descortesía. Empujado y vituperado por la GNV (Guardia nacional venezolana) y un cúmulo de chavistas debió abandonar su propósito de visitar junto al expresidente de Chile Sebastián Piñera, el expresidente de México Felipe Calderón y Lilian Tintori a Leopoldo López en la cárcel de Ramo Verde en la cual se encuentra recluido injustamente. López es otro preso político de la dictadura chavista que presidente  Nicolás Maduro.

En un pequeño comunicado expresado por la cancillería el pasado 26 de Enero se pudo conocer un tono mucho más enérgico de parte de la canciller Holguín en donde al menos ya pide respeto por la integridad del ex presidente Conservador y aboga por la libertad de Leopoldo, quien se encuentra ilegalmente detenido. El trato indigno al que fue sometido Pastrana es el caso más mediático de una realidad palpable en la cual gracias a la agresividad xenófoba de Maduro y su comparsa los colombianos son vistos y tratados de mala manera. No es nada nuevo.

Los hechos comienzan a mostrar que Colombia ha empezado a desligarse de a poco de Venezuela y su gobierno, una actitud que parece irreversible, el proceso de paz ya no gira alrededor del dictador Maduro y su órbita, las FARC ya no tienen excusa para pararse de la mesa y saben que la situación que presenta el país hermano es tan penosa que ya el apoyo que le ofrecían otrora con Chávez es casi imposible de repetir. Los noticieros ya comienzan a meterse de lleno en investigaciones sobre la paupérrima realidad de Venezuela algo que hace unos meses no sucedía. Para la muestra un botón las protestas del 13 de noviembre del año pasado donde murieron 18 opositores fueron cruelmente tapadas por los medios colombianos con una fría indiferencia.

Pero no todo es dicha ya que en una de esas comunes reuniones inútiles de la CELAC, (otro chiste petrolero del difunto Chávez que no sirve para nada) parece que volvieron a una nueva luna de miel donde vinieron palabras de parte y parte, una estrechada de manos y una sonrisa. Esperamos que no sea el comienzo de otro largo sueño del gobierno colombiano ante el atropello venezolano, y mantenga este giro político en el cual por fin asimile que su compromiso no es con el gobierno déspota de Miraflores sino con el respeto y la búsqueda de las libertades democráticas en toda nuestra América.

 Por Rafael Aristizábal

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