Zuluaga cae por tercera vez

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Por Fernando Álvarez Corredor.

“Zuluaga-Uribe, unidos; Zuluaga Uribe, separados” era el título de un artículo de la revista Semana publicado en junio de 2014 en el que el periodista Armando Neira se preguntaba ¿Por qué la campaña del Centro Democrático ocultaba al expresidente Álvaro Uribe Vélez? Y en el pie de foto que ilustraba el reportaje sobre el aparente deseo del candidato uribista de desuribizarse se leía “De un tiempo para acá el expresidente ya no brilla tanto en la campaña de Zuluaga”.

Según la publicación, Zuluaga se había vuelto la figura política del momento, “rótulo que ganó meteóricamente cuando a principios de este año muchos lo calificaban como un político tradicional, bastante desconocido y sin carisma, y al que las encuestas más favorables apenas le daban menos de un dígito. Incluso, por aquellos días en varias ocasiones corrió la versión de que los hombres fuertes del uribismo masticaban la idea de pedirle que retirara su candidatura para no hundir el sueño de regreso al poder del ideario del exmandatario”.

De hecho, en su momento se supo que José Obdulio Gaviria era uno de los más indignados porque Zuluaga siempre que podía se desmarcaba del expresidente Alvaro Uribe Vélez, o por lo menos intentaba hacerlo. Se hizo famosa una carta que al parecer había sido inspirada por José Obdulio Gaviria en la que el ex comisionado de televisión, Jorge Figueroa le pedía que se hiciera a un costado. “El periodista santandereano (brazo derecho de Francisco Santos) le acaba de proponer a Oscar Iván Zuluaga, que “en un acto de grandeza”, retire su nombre de la baraja de precandidatos uribistas a la Presidencia de la República”, contaba el periodista William Calderón en su columna.

Cuenta la revista que el propio 25 de mayo, día de las elecciones primarias, Zuluaga se mostró reposado al depositar su voto, mientras que Uribe llegó a la plaza de Bolívar y luego de votar se despacho un encendido discurso: “Voto por Zuluaga para que Colombia recupere el sendero de seguridad que este gobierno abandonó (…). Voto por Zuluaga para que el país tenga una juventud educada y emprendedora, no secuestrada por las terroristas FARC. Voto por Zuluaga para que Colombia sea un país siempre de libertades, de democracia, con una economía pujante y solidaria, de bienestar de trabajadores y empleadores, contrario al fracasado odio de clases de la tiranía castro-chavista”.

“El discurso de Uribe parecía incomodar más a Zurriaga”, dijo un escolta que escuchó a Oscar Iván Zuluaga decirle a su familia que apretaran el paso para que no le tomaran la foto al votar al lado del expresidente, ya que Uribe se había quedado unos pasos atrás porque a su esposa, Lina Moreno, se le había enredado algo en el zapato a la entrada de la plaza.

Deslindarse de Uribe parece ser una constante de Zuluaga, hasta tal punto que algunos suspicaces creen que es acordado, pero quien conozca a Uribe sabe que no se prestaría para jugar a las escondidas. La segunda vez que Zuluaga se mostró con agenda expresa diferente a la de Uribe fue el mismo día del lanzamiento de su candidatura hace casi dos meses. Lo primero que dijo fue que respetaría los Acuerdos de La Habana, con lo cual pone un dique a los uribistas que consideran que esto fue un engaño y que en cualquier caso hay que replantear acuerdos y compromisos porque lo que se hizo fue abrir la puerta de la impunidad y las FARC no han cumplido con la entrega de armas, el desmonte del negocio del narcotráfico y sobre todo con la verdad y la reparación de las víctimas.

Pero como un nazareno que va para el calvario Zuluaga vuelve y cae por tercera vez. En una reunión con empresarios en donde se hablaba a calzón quitado, se filtró según la revista Semana, que el candidato centrista quiere los votos de Uribe pero sin la foto con él. Aunque hubo otros empresarios que asistieron al evento que pretendieron cubrirle la espalda y enviaron una carta en el sentido contrario, Semana insiste en que fueron fidedignas sus fuentes empresariales y que Zuluaga es algo así como un Uribista vergonzante. Y si se aplica la Doctrina Santos según la cual en política la traición es la regla y no la excepción, pues con estas tres caídas está cantado el destino si llegara Zuluaga a ser el que diga Uribe.

O puede que los asesores de Oscar Iván Zuluaga sean los mismos de Rodolfo Hernández, el exalcalde de Bucaramanga, que salió elegido por el apoyo de Uribe pero que después de cachetear concejales y madrear políticos cree que tiene con qué darle una bofetada a Uribe. Y ahora ha decidido aceptar el consejo de sus delicados publicistas argentinos que le recomendaron desmarcarse del expresidente y jefe del Centro Democrático. Y le ha hecho tanto caso que ya parece mas antiuribista que Gustavo Petro, a tal punto que sacó de la lista a la cámara a Jorge Figueroa por uribista confeso.

Porque a decir verdad muchos uribistas no se han enterado que el de los votos es Uribe, que el del fervor es Uribe y que más allá del Centro Democrático lo que existe es un fenómeno electoral que se llama Uribe, guste o no guste es el fenómeno durante los últimos 20 años. Ha salido elegido dos veces, montó a Santos y puso a Iván Duque, así algunos duquistas estén convencidos de que la historia nació con ellos. En todo caso flaco servicio le prestan los uribistas vergonzantes al uribismo. Porque el único que saca buenos réditos de estas posturas asolapadas es el izquierdismo en todas sus variables, llámense FARC, ELN, Progresistas ex M19, ex elenos empotrados en multimillonarias ongs, oportunistas de la paz, demócratas apaciguadores con el terrorismo, en fin todos los incurables.

Y ojalá que se cumpla la profecía de Alberto Cortez cuando dice que “todos los incurables tienen cura cinco segundos antes de la muerte“ porque sino, el camino que se les ve venir a estos nazarenos es que los crucifiquen en la elecciones y no les quede más remedio que seguir el camino de Armando Benedetti o de Roy Barreras, que de Furibistas pasaron a uribistas vergonzantes, luego a anti uribistas clandestinos, después antiuribistas furibundos y hoy son orondamente petristas. Estos si ya no se curan ni porque se reinventen, se remocen o se quiten lo camaleónico que les ha dado tan buenos resultados. Pero ojo que si se descuidan, los gatos encerrados que los rondan pueden hacerlos encerrar un buen tiempo.

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