¿Apocalisis en Colombia?

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Por: Ariel Peña.

La  Biblia en  Apocalipsis capitulo 6, hace referencia a  4 jinetes que representan  en primer lugar  la conquista y la victoria, que para Colombia sería el triunfo del comunismo con Gustavo Petro; el segundo jinete  que monta un caballo rojo  simboliza la guerra que se ejercerá en contra de la población por parte del régimen marxista para consolidar la dictadura, mediante expropiaciones a la fuerza, asalto de supermercados, cierre de medios de comunicación, destrucción de entidades financieras y persecución a  personas y organizaciones que no sean afectas a la tiranía, contando para ello con los colectivos gobiernistas que hoy se conocen como la Primera Línea.

El tercer jinete que monta un caballo negro, alude a  la hambruna, cuyo principal propiciador en la tierra en los dos últimos siglos ha sido el comunismo, que ha matado por hambre a más de 70 millones de seres humanos, especialmente en China con Mao Tse Tung y en  Ucrania con Stalin cuando gobernaba la URSS,  a lo que se debe agregar varios millones de víctimas por hambre,  cuya responsabilidad  también es  de las  satrapías comunistas.

El cuarto jinete del Apocalipsis que  esta sobre un caballo bayo, es la muerte, resaltando que el comunismo es la organización que ha cometido el mayor numero de genocidios en la historia de la humanidad, matando no solo por el hambre, si no mediante  otros métodos crueles, inhumanos y degradantes, de ahí que se  sindica al marxismo-leninismo de ser  el responsable de más de 140 millones  de asesinatos desde 1917 hasta nuestros días; pero curiosamente en Colombia en plena campaña electoral no se discute el tema, pues los grandes medios de comunicación lo han vuelto un tabú, a pesar de que el candidato Petro representa  al comunismo.

En  la actual campaña electoral colombiana, las tesis económicas de algunos candidatos son  simples lugares comunes, como ocurre con el aspirante del Foro de Sao Paulo Gustavo Petro,  quien hace una serie de promesas que necesitarían unos recursos gigantescos que el país no tendría en décadas, además en un eventual gobierno del mencionado candidato no habría confianza inversionista ni interna ni externa, con lo que su programa económico se convertiría en un fiasco, frustrando las ilusiones de  muchos despistados y, en un eventual gobierno del Pacto Histórico frente a la catástrofe económica que nos traerá la nomenclatura, las únicas divisas que tendrá el país serán  las remesas y el narcotráfico igual que en Venezuela, que solo alcanzan para los lujos de la camarilla comunista de ese país, así el resto de la población se muera de hambre.

A lo anterior se agrega que el candidato comunista es respaldo por movimientos y partidos que no han renegado del  engendro marxista- leninista, y quieren llevar a Colombia al “socialismo”  a las buenas o las malas, utilizando unas etapas predeterminadas  como ocurre con los acuerdos de La Habana;  sin que nos digan ¿cuál socialismo? Pues ese término en la historia ha tenido varias acepciones, comenzando por Hitler quien aparte de haber sido admirador de Marx,  así lo hizo saber en  su libro  “Mi  Lucha” fue el líder máximo del Partido Obrero Nacional Socialista (Nazi),  también en su demagogia proclamaba la lucha por los pobres y los humildes. El  “socialismo” que quieren aplicarnos  los camaradas de Petro  debe de ser el de Cuba, Norcorea, Nicaragua o Venezuela.

Ese reduccionismo entre socialismo y capitalismo es  absolutamente anacrónico y, para  vivir al ritmo de los tiempos se debe impulsar  un  sistema de economía múltiple, pero  no entendido como una tercera vía, sino como el conjunto de medidas pragmáticas e inteligentes, que lleven calidad de vida a los pueblos sin dogmatismos ni avaricias desmedidas.

El marxismo como el mejor heredero de Maquiavelo, plantea las cosas en blanco y negro, mostrando siempre  dicotomías,  cayendo en un maximalismo para que las personas  ignorantes y atrasadas tomen partido, esa división perversa  la promueven los seguidores del comunismo totalitario, cuyos intereses burocráticos y de secta los lleva a creerse  “iluminados” para manejar y someter a sus semejantes, por ello  en más de 170 años de marxismo se ha vendido el dilema económico y político entre capitalismo y socialismo, sin que hayan posibilidad de otras salidas; esa  actitud montaraz  lleva a la conclusión temeraria de  “ esta conmigo o  en contra de mi”.

De ninguna manera se puede tomar a los seres humanos como zombis, para aplicarles recetas metafísicas, debido a  que la libertad individual como condición suprema de la humanidad está por encima de la manipulación  política; entonces reducir el destino de los pueblos al capitalismo o al socialismo, es producto del interés mezquino de quienes siguiendo los  sofismas marxistas consideran que la conquista del poder es como  su dios  en la tierra “principio y fin de todas las cosas”, dado que  el discurso miserabilista que proclama el truco de  la emancipación del proletariado, no solo lo ha manejado el marxismo sino sus hermanos el fascismo y el nazismo.

En el capitalismo como en el socialismo hay muchas variables, siendo paradójicamente el capitalismo de Estado  el  que se practica  en  Cuba, Norcorea  y Venezuela así sus gobiernos hagan apología del socialismo.  La  más clara demostración del capitalismo salvaje se tiene en la China, en donde el partido comunista se alió con las grandes transnacionales hace 44 años para superexplotar a los trabajadores  (dando origen al neoliberalismo),  compartiendo  la plusvalía con el capital financiero internacional, y conservándose el manejo del Estado en las manos de la nomenclatura comunista.

Sin embargo  existe un socialismo democrático en  países  como Suecia, Finlandia y Noruega, entre otros, que no han tenido que recurrir a la violencia para implementar ese modelo, lo que demuestra que a los seguidores del marxismo-leninismo caso de la  Farc, el Eln y los que apoyan a Petro en Colombia no les interesa el  progreso social de las masas, sino la toma del poder para dar rienda suelta a sus instintos insanos de someter a los demás,  y por eso proclaman maniqueamente la dicotomía entre socialismo y capitalismo.

Para  superar esa especie de entropía se debe plantear el  sistema de economía múltiple, que recoja las iniciativas privadas y colectivas, para buscar el bienestar de los ciudadanos, en donde la democracia económica no permita caer en los monopolios abusivos, pero  también rechazando  al marxismo que exalta el estatismo burocrático y embrutecedor,  tomando como condición necesaria  la miseria total de las masas para volverlas más dúctiles a  su dictadura.

El sistema de economía múltiple recoge las experiencias positivas del capitalismo industrial y comercial, la social democracia y la autogestión libre y creativa, que busca principalmente la independencia económica de las personas especialmente en el agro, reprobando  el extremismo comunista y  la acumulación desmedida del capital que lleva a las recesiones económicas mundiales, en donde  el manejo del dinero es parecido al de un casino, porque sus grandes masas se vuelven especulativas por  no tener un destino productivo.

En Latinoamérica algunos países cuyas aventuras políticas, los han empujado a gobiernos   marxistas con el socialismo del siglo XXl,  que recicló los desechos del marxismo leninismo de  Europa oriental después de la caída del muro de Berlín, para imponerlos en nuestro suelo,  esos países se  deben liberar de  las asimetrías  conceptuales entre capitalismo y socialismo que es un manoseo político, que lleva a situaciones como la de Venezuela en donde el castrochavismo  ha  traído una gran  ruina  y dolor, para que en esa nación se consolide   por los siglos de los siglos  el comunismo totalitario.

Con  un sistema de economía múltiple se desarrolla el conocimiento que trae prosperidad, repudiando sin ambages el esquematismo marxista-maquiavélico de escoger únicamente entre socialismo o capitalismo; puesto que  los sofismas con los  que se busca e apocalipsis.

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Ariel Peña

Columnista, Escritor. Presidente de la federación Sindical UTRECOL


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