El mal ejemplo de Morris en Canal Capital


 

Con la llegada de la periodista Claudia Palacios a la Dirección Periodística de Canal Capital, que es un medio de comunicación de la Alcaldía de Bogotá, ese importante canal de televisión debería tomar otro rumbo y convertirse en una alternativa verdaderamente informativa para los capitalinos.

No puede repetirse lo que ocurrió durante los tres años largos que estuvo el documentalista y productor Hollman Morris al frente de Capital, que lo utilizó para lanzar ataques furiosos contra algunos sectores políticos, que el consideraba enemigos de la administración de su jefe, el entonces alcalde de la ciudad Gustavo Petro, por el hecho de pensar diferente.

Fueron varios años de  manipulación política del Canal y de exposición de Morris ante el público capitalino dándose crédito y haciendo proselitismo a su favor. Lo que en últimas lo llevó al Concejo de Bogotá.

Hasta hizo pasar en ese canal del Estado algunos de sus documentales, que realizó cuando era productor independiente y ganaba recursos de las ONG internacionales por ser Defensor de los Derechos Humanos, lo cual no es criticable. Lo que no se justifica en que  Morris, quien era Gerente, manejador de la parrilla de programación, jefe de Recursos Humanos (porque a ese medio solo entraba él que decía), Director Periodístico y Reportero de Canal Capital, ordenó realizar grandes producciones para atacar a sus supuestos opositores ideológicos, utilizando jugosos recursos provenientes del dinero público.

Mientras tanto, nadie sabía sobre las quejas de los habitantes de los barrios apartados de Bogotá porque no era conveniente que criticaran la administración de Petro por las basuras, la inseguridad o los huecos en las calles, algunos de los cuales luego sellaron a medias con la máquina tapahuecos y después se volvieron a abrir. Nunca hubo un programa en la parrilla con las querellas, sin editar, de algunos sectores de la ciudadanía.

Morris intentó impresionar a una audiencia complicada transmitiendo conciertos que les costaron a los capitalinos millones pesos. Para Morrris fue un tema de interés público, pero los ciudadanos del común ni se enteraron del caso. Los habitantes damnificados de la ciudad estaban esperando que los entrevistaran sobre la inseguridad, las basuras y los huecos para pedirles al Alcalde Petro, por el que habían votado, que los ayudara como lo prometió, pero en muchos barrios nunca llegó ni el Burgomaestre, ni la seguridad, ni la tapahuecos, ni Capital, ni mucho menos Morris, quien no se iba a dignar a poner un pie por allí, al menos que no fuera en la época electoral.

El 19 de abril de 2013 sorprendió con la transmisión en directo por Capital del concierto del ex Beatle inglés Paul McCartney  en el Campín de Bogotá.

“Los derechos costaron 800 millones más la adquisición de algunos servicios para su excelente transmisión, para su optima transmisión que está bien lo que le exigen al funcionario público, y eso bordeó la cifra de los 900 millones de pesos, ¿qué obtuvimos a cambio? Se salió a comercializar, se obtuvo por este ejercicio un retorno de 760 millones de pesos”, argumentó Morris. La Procuraduría lo investigó y lo absolvió, pero ganó popularidad entre los seguidores de su partido.

Los únicos beneficiados con ese espectáculo fueron los empresarios que promovieron el evento del músico británico y se lucraron del negocio y obviamente Morris que satisfizo sus gustos musicales. Después, cuando lo criticaron por ese hecho, utilizó el tema como plataforma mediática para victimizarse, dizque por ser de izquierda y argumentó que le estaba llevando alegría y entretenimiento al pueblo porque el caso marcó, según él, un “hito” en la televisión pública de Colombia.

Luego Morris se embarcó en otro concierto -y la gente en los barrios esperando con sus denuncias en la boca sin poder difundirlas- y fue con el grupo llamado Calle 13, al que se le pagaron 556 millones de pesos por su presentación, y los derechos de transmisión en Capital costaron otros 156 millones.

“Estamos y vamos a convertir al Canal Capital en el mejor canal público del país con la estrategia de conciertos, tal como hicimos con la transmisión de la presentación de Paul McCartney”, dijo Morris, quien luego paró sus conciertos por las constantes críticas desde el Concejo de Bogotá.

Claro está, que los seguidores de base del partido progresista de Petro, conformado por empleados de la administración distrital y sus familiares, o personajes contratistas de la Alcaldía, aplaudieron las jugadas de Morris, y al final, algunos de ellos votaron por él en agradecimiento  por los beneficios que les dieron en los cuatro años de mandato y lo eligieron, porque el pueblo raso de la ciudad no lo hizo, ya que el petrismo, casi desaparece, y solo sacó un concejal en las elecciones pasadas de octubre de 2015, que fue precisamamente Morris, quien obtuvo algo más de 25 mil votos por su exposición mediática y sus polémicas en Capital.

Todo el mundo tiene derecho a explotar su imagen en los medios, pero lo que hizo Morris es un mal ejemplo que no se puede repetir, ya que no se deben utilizar los recursos del Estado para hacerse elegir. Ahora Morris tiene a su disposición el programa de Tv del Concejo para levantar su imagen, pero no es lo mismo porque él ya no es el dueño del medio ni lo puede manejar a su antojo. Los bogotanos tienen derecho a tener un Canal Capital serio, fuera de la hostigante manipulación política.

Por Sair Antonio Pérez

Nota ciudadana

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