Monseñor Monsalve: ¿Un Apóstol Pro Guerrilla?

Monseñor Darío Monsalve

 

Por Gustavo Alfredo Carvajal Parra.

Por principios espirituales hago la aclaración que soy Católico, practicante y convencido de seguir a un Dios que me enseñaron a agradecer y mi fe no incluye el ser seguidor de hombres que dicen representar una iglesia porque yo considero que cada uno somos nuestra propia iglesia, pero acudimos a unos guías espirituales y eso nos hace ver como seguidores de líderes pero por fortuna, repito, no soy de esta clase de creyentes.

Por eso me atrevo a discutir abiertamente y sin temor a recibir una excomunión, a un tal DARÍO DE JESÚS MONSALVE MEJÍA, quien con el pensamiento perversamente inclinado  a favorecer a una secta criminal, como la guerrilla colombiana, que sin principios morales ni éticos sino guiados por una mentalidad asesina y antisocial, y con todos los adjetivos que se puedan adicionar a estos terroristas, que por más de 60 años han asolado a un país, a una población, a una infraestructura eléctrica y otra productora de petróleos y combustibles que le generan utilidades a la nación, que atentan y destruyen los recursos naturales en una proyección futura que puede llegar a varias generación para recuperar esos daños causados al ecosistema, y como si fuera poco respaldado en un ateísmo declarado de todos sus miembros, han violado los sitios sagrados de congregación de miles de ciudadanos creyentes, secuestrado, torturado y masacrando a varios cientos de miembros del clero, al estilo de los grupos asesinos de la misma calaña como ISIS y HESBOLA, todos con la misma filosofía patibularia pero disfrazados de salvadores de las clases menos favorecidas, con discursos progresistas que nada tienen que ver con un socialismo con democracia y nada parecido al significado literal de la palabra sino guiados por las mentes con tintes de enfermedad mental anti natura como los lideres Stalin, Lenin, Mao, quienes influyeron en otros pensamientos más perversos que llegaron a nuestra época, aplicando la maldad como método para lograr el dominio de las naciones y la intoxicación de juventudes sedientas de aventuras que ven en sus cartillas el medio para vivir del estado, produciendo poco y exigiendo mucho.

Como decía Margaret Thatcher: “El socialismo no procede del pueblo. Es la doctrina de intelectuales que tuvieron la arrogancia de creer que podían planificar mejor la vida de los demás”, ante la imposibilidad de hacerlo con argumentos válidos, optaron por imponerlo por la fuerza de las armas y las consecuencias en nuestro país han sido millones de muertos, desplazados y una economía nacional llevada al traste.

Y para completar el panorama, utilizando esas armas, vieron la posibilidad de dominar un pueblo ambicioso con el dinero del narcotráfico, fabricando y distribuyendo drogas que acaban con las mentes y voluntades no solamente de sus seguidores sino que ayudan a destruir las también contaminadas vidas de un mundo capitalista de cuyos dineros se lucran en lo personal para vivir con los lujos que critican en los demás pero que en ellos como criminales se convirtió en su doctrina. Ignorando al pueblo que dicen defender y convenciéndolo además que luchan por la igualdad. MENTIRAS SOCIALISTAS.

Toda esta explicación no tiene, ni mucho menos es mi intención, educar a los lectores de la desgracia de vivir a diario viendo las faltas de argumentos con que quieren imponer ideas fracasadas los izquierdistas en Colombia, sino para que el señor  DARÍO DE JESÚS MONSALVE MEJÍA le explique a los creyentes de la iglesia católica, a los críticos de nuestra fe y al mundo entero, ¿Por qué se empeña en defender las tesis guerreristas de los terroristas narco guerrilleros? Ataca la legalidad y la democracia pero aplaude  a rabiar y se siente orgulloso de posar con violadores, pederastas, asesinos, mostrando aprecio y lealtad y a la vez desprecio por los cientos de mártires de su iglesia, que defendiendo su fe y sus creencias, padecieron con crueldad sin límites,  los tormentos de esos mismos criminales.

No y no, señor Monsalve Mejía, es una lástima que sus profesores gastaran su tiempo de educación en usted en el seminario de los  Eudistas en Jericó, y en las universidades donde se educó para predicar el mal y protegerlo con tanto cinismo como lo son sus aparentes benefactores, pues no se puede pensar que usted haya cambiado la creencia religiosa por la filosofía socialista fracasada, sin recibir parte del botín con que se lucran esos delincuentes. Claro que usted pensara que defiende a otros insignes equivocados curas que cambiaron la sotana por un camuflado y el Santo Rosario  por fusiles y granadas, que si en su época fueron iconos de la guerrilla para los estudiantes que tristemente siguieron sus pasos, también llevaron a la vergüenza de quienes creemos en Jesucristo como maestro, pero que ustedes lo representan como malhechor.

No quisiera estar en el pensamiento de Monseñor Francisco Sarasti, avergonzado de haberle entregado la Mitra y el Báculo como arzobispo de Cali a un elemento de tan mísera compostura y credibilidad.

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