Colombia ya tiene su estrella “Macondo” y su exoplaneta “Melquíades”

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Desde hace un par de semanas ya se puede decir que la obra de nuestro autor más internacional ha cruzado no solo las fronteras terrenales, sino también las impuestas por el propio universo. Gabriel García Márquez ha servido una vez más como inspiración para los colombianos, quienes han escogido dos referencias a su obra para nombrar a un exoplaneta y su estrella a través de la iniciativa NameExoWorlds englobada dentro de las actividades de celebración del centenario de la Unión Astronómica Internacional (IAU por sus siglas en inglés).

Fue en el mes de agosto cuando la IAU, encargada de bautizar a la mayoría de los descubrimientos astronómicos, puso en marcha este proyecto entre los 70 países que respondieron a la convocatoria. No era la primera vez que lo hacía, ya en 2015 permitió a 19 países que escogieran el nombre del mismo número de exoplanetas.

De esta forma, y siguiendo el mismo procedimiento que en aquella primera versión de NameExoWorlds, se le ofreció a cada nación la oportunidad de bautizar a un sistema planetario conformado por un exoplaneta y su estrella, ambas visibles desde la nación en cuestión empleando un telescopio sencillo.

En el caso particular de Colombia, el sistema asignado fue el HD 93083, localizado según la información proporcionada por la IAU en la constelación Antlia del cielo sur. Esta constelación tan solo es visible en los cielos colombianos entre los meses de abril y agosto en la zona suroccidental. El planeta en cuestión que forma parte de este sistema es un gigante gaseoso de mayor tamaño que Saturno y ubicado en la zona habitable de su estrella, tardando un total de cinco meses en completar una órbita alrededor de ella. Por su parte, esta estrella se configura como una enana roja situada a 94 años luz del Sol, contando con menos de la mitad de brillo que la estrella principal de nuestro sistema solar y alrededor de la cual gira la Tierra.

La manera de escoger los nombres se hizo a través de una votación a nivel nacional y siguiendo unas directrices marcadas por la IAU. Una de las normas más llamativas impuestas por la organización es que no se podía hacer alusión al nombre de ninguna persona viva o de aquellas que llevasen muertas menos de un siglo. Este es el motivo por el que no se pudo optar directamente por nombrar al exoplaneta como Gabo, pues el Nobel de Literatura falleció en 2014. Sí existen, por el contrario, determinados objetos celestes que han sido bautizados con el nombre de grandes literatos o científicos de hace siglos. Este es el caso de algunos cráteres de Mercurio que han sido denominados como Balzac, Brontë, Melville, Dickens o Cervantes. Y no solo objetos celestes, en 1989 se puso en marcha la misión espacial Galileo, en honor al astrónomo renacentista que no solo hizo importantes aportaciones al campo de la astronomía sino también al de las matemáticas, con la redacción del primer artículo académico centrado en la probabilidad de las combinaciones al lanzar tres dados al aire, marcando un punto de inflexión para la disciplina matemática y la cultura popular del juego.

A nivel nacional también se determinaron una serie de criterios para la  evaluación de los nombres que se unieron a los estipulados por la IAU. Así, las denominaciones propuestas debían hacer referencia a la idiosincrasia colombiana y su cultura y estar relacionados entre sí, para dar una mayor coherencia al binomio de planeta y estrella.

Finalmente las votaciones se decantaron por dos denominaciones que rinden homenaje a García Márquez y a su obra. Así, la estrella ha sido bautizada como Macondo, en referencia al pueblo en el que tienen lugar los acontecimientos de “Cien años de soledad”, mientras que el planeta recibe el nombre de Melquíades, en alusión, en este caso, a uno de los protagonistas de la novela. Ambos fueron propuestos por un grupo de estudiantes del club de astronomía del colegio Abraham Maslow de Bogotá. Su profesora comentó a los medios de comunicación que barajaron varias posibilidades, entre ellas denominaciones que hicieran referencia a diferentes culturas indígenas del país, pero que finalmente se decantaron por la obra de Márquez. Gracias a ellos, ahora puede afirmarse que la obra de Gabo es universal.

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