Facetas de las Viejas Oligarquías Latinoamericanas, ante el Comunismo


 

Por Ariel Peña.

El expresidente Ernesto Samper miembro de la vieja oligarquía colombiana, manifestó hace pocos días en un  trino: “La revolución de Cuba es la revolución de la igualdad”, y aquí si vale recordar las palabras de Winston Churchill cuando se refería al socialismo orientado por el marxismo: “Su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”, pero esa admiración por las dictaduras comunistas, no solamente  dentro de las oligarquías le pertenece al expresidente, sino que en Latinoamérica desde hace décadas, ha existido un respeto supersticioso por el comunismo totalitario (marxismo) en  ese sector oligárquico  diletante.

¿Por qué el respeto supersticioso de viejas  oligarquías ante las dictaduras marxistas-leninistas y el comunismo en sus diferentes  denominaciones? en primer lugar esa corriente absolutista maneja elementos esotéricos y sobrenaturales, como sucede con el materialismo histórico y la inevitabilidad, que dice que indefectiblemente del capitalismo ¿cuál? Se tendrá que llegar al socialismo ¿cuál? Recordando que Mao Zedong, afirmó que eso ocurriría independientemente  de  la voluntad del hombre, o sea como por arte de magia; de ahí que estas oligarquías que solo les importa defender sus intereses, se quieren congraciar de una vez, con los dueños del futuro de la humanidad, que supuestamente son los seguidores de la estafa comunista del marxismo-leninismo, caso de la camarilla  que gobierna a Cuba.

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El comunismo totalitario como secta, se aprovecha del miedo al futuro que le tienen muchos seres humanos, para venderles el porvenir, ya sea convirtiéndolos  en sus militantes, colaboradores o en sus idiotas útiles, así que la monserga comunista del materialismo histórico y la inevitabilidad, le ha servido al marxismo para convertir a muchas oligarquías de la región en pro-mamertas.

Otra faceta nefasta  de las oligarquías en el continente, ha sido apelar a los golpes de estado, para “detener al comunismo”, provocando gobiernos de facto, como ocurrió en las décadas de los  cincuenta, sesenta y setenta del siglo pasado, lo que contribuyó a la victimización de jefes comunistas y  le dio alas a los movimientos  marxistas para mostrarse como defensores de la democracia  (el comunismo no es democrático) y dueños de las luchas por las causas sociales, lo que constituye una falsedad, pues usan la lucha social únicamente como patraña para realizar su programa político, sin importarles para nada las necesidades económicas y sociales de los pueblos, situación que  estamos viendo en Venezuela, Cuba y Nicaragua, anotando que a  los comunistas(con sus diferentes máscaras) lo único que les interesa es tener el poder  eternamente, así les toque gobernar en un desierto o en los mismísimos  infiernos, ya que la dogmatica marxista los vuelve irracionales.

Frente a las posturas de las viejas oligarquías latinoamericanas ante el comunismo, vale la pena averiguar ¿por qué ese comportamiento de congraciarse con el  marxismo o usar la represión en varias ocasiones con golpes de estado? Y la respuesta es clara, porque a través de los años, no se le ha dado la lucha ideológica como corresponde al engendro marxista-leninista, especialmente en la educación, los sindicatos, el campesinado, grupos étnicos, la justicia, la cultura, entre otros, cumpliéndose aquello que dice: “el que calla otorga”, resaltando que algo que descompone y paraliza a los seguidores del comunismo totalitario es el debate de las ideas, ya que su esquematismo no les permite reflexionar.

En Latinoamérica los partidos pertenecientes a la democracia cristiana y a la social democracia, que han manejado gobiernos, en oportunidades mostraron permisividad con el comunismo totalitario, habiendo ejemplos al canto, como sucedió con la democracia cristiana en Chile en 1970, que hubiera podido  evitar el ascenso al poder del marxista Salvador Allende,  pero optó por una poción dubitativa, lo que condujo a una dictadura de 17 años con Augusto Pinochet, de igual forma el Copei en Venezuela, trataba de copiar al marxismo en aspectos teóricos, teniendo que lamentarse hoy sus viejos dirigentes por la ambivalencia  ante al comunismo, con el agregado de que Rafael Caldera fundador del Copei, como presidente  amnistió a Hugo Chávez en 1994, lo que ha producido la peor calamidad que ha vivido Venezuela en toda su historia.

Con los partidos de la social democracia en gobiernos latinoamericanos, ha sucedido algo parecido  a la  democracia cristiana, olvidando que desde la segunda internacional de los trabajadores en el siglo XlX y parte del  XX, esa corriente orientada por Eduardo Berstein, se  desmarcó de las ideas dictatoriales y totalitarias de Marx, pero en Latinoamérica algunos  partidos y gobiernos seguidores de esa doctrina se mostraron avenientes con el esperpento comunista totalitario, resaltando en Venezuela a Carlos Andrés Pérez del partido Adeco, quien fue muy condescendiente con el tirano cubano de Fidel Castro, el cual patrocinó a su enemigo político el orate de Chávez, cumpliéndose aquello, de que “ así paga el diablo a quien bien le sirve”, a ello se agrega que el PRI mexicano fue solidario con la dictadura cubana, notándose que la internacional socialista de la que es miembro el partido liberal colombiano no se le conoce un posición firme de condena a la dictadura de los Castro en la isla.

Las palabras estrafalarias del expresidente Samper con respecto a Cuba, que mencionamos al principio, denotan la falta de sindéresis con una tiranía, lo cual es producto del marasmo conceptual e ideológico de  algunas viejas oligarquías latinoamericanas. Resaltando que en varias oportunidades hemos manifestado la diferencia entre burguesía y oligarquía, siendo la primera la franja acaudalada de la sociedad que es productivo, mientras que oligarquía es el grupo de la sociedad que parasita con el manejo del estado y desde luego es  improductiva; valga la aclaración para que no exista confusión.

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