Aprieta el Gigante Asiático

Por: Prensa Internacional.

A partir de las protestas ciudadanas en Hong Kong, que han tratado de contrarrestar las medidas que China ha tomado respecto a la vida democrática de la excolonia británica, el nivel de arrestos, juicios y represión ha aumentado de manera exponencial, en medio de una fuerte resistencia que comenzó en 2014 con la revolución de las sombrillas y posteriores movimientos pacíficos encabezados por jóvenes.

El pasado 28 de febrero fueron arrestadas 47 personas para ser llevadas a juicio, por una serie de delitos recién creados en el marco de la Ley de Seguridad Nacional (LSN), emitida por China, y que, según expertos en el tema, tendría visos de ilegalidad dado que esa normatividad no podría aplicarse en Hong Kong, gracias al estatus que mantiene desde 1997.

La LSN fue promulgada como una medida contra las crecientes y constantes manifestaciones por la libertad y la democracia, pero no habría contado con los procedimientos para su validación, como lo contemplan las leyes de Hong Kong, ni cumpliría con el acuerdo que se alcanzó con el Reino Unido en 1997, del que surgió la política “Un país, dos sistemas”, garantizado por 50 años, hasta el 2047.

Redactada por Pekín y aprobada sin ninguna consulta en Hong Kong, la LSN tipifica como delito los hechos que describe como “secesión”, “subversión”, “terrorismo” y “colusión con fuerzas extranjeras”. De tal manera, la LSN ha transformado Hong Kong y sus instituciones, incluidas las escuelas, los medios de comunicación, la legislatura y los tribunales, socavando la autonomía prometida del territorio, de acuerdo con los expertos consultados.

“Este es otro más de los nuevos métodos de resistencia civil que Hong Kong y sus líderes han implementado, generando malestar en la potencia comunista y logrando que sus demandas sean conocidas en el mundo por la creatividad demostrada al momento de convocar, organizar y realizar manifestaciones, que los ha llevado a tener un liderazgo real en la comunidad”, comentó el analista internacional Luis Zúñiga.

Agregó que el régimen de Pekín cada vez tiene “menos tolerancia” con estas protestas, ya que “teme” que se propague por China continental ese ejemplo y que pueda perder el control al que ha forzado a Hong Kong. Por ello, dijo, ha creado nuevos delitos, con penas muy altas para los opositores y quienes los auxilien, tratando de inhibir la ayuda y respaldo internacional.

DEMOCRACIA AMENAZADA EN HONG KONG

Entre los arrestados el domingo pasado estuvieron los participantes de estas elecciones primarias, incluidos la legisladora Tiffany Yuen, Lester Shum, Owen Chow y el exlegislador Eddie Chu, para evitar que pudieran llegar a postularse. Del Partido Democrático fueron arrestados también Wu Chi-wai y los exlegisladores Lam, Helena Wong y James To.

Para el arresto de cerca de 50 personas, que no opusieron resistencia, fueron movilizados más de 1.000 policías. De este grupo fueron liberados seis, entre los cuales estaba el abogado norteamericano John Clancey, quien apoyó en la organización de estas elecciones.

Estas detenciones se suman a las de los opositores pacíficos ya condenados y encarcelados, encabezados por el joven activista Joshua Wong.

Además de los arrestos y persecuciones que han hecho a los ciudadanos que disienten, el régimen ha tomado otras medidas de presión, que han llevado a muchos de ellos a exiliarse y continuar la lucha desde otros países que los han recibido, tales como Taiwán, Australia, Reino Unido y los Estados Unidos.

Los partidarios de la democracia en Hong Kong, entre los que destacan numerosos jóvenes que han mantenido su oposición al sistema comunista chino desde hace más de siete años, organizaron unas elecciones primarias para enviar candidatos a la elección del Consejo Legislativo de Hong Kong. Estos comicios fueron prohibidos por las autoridades locales, como también por China comunista.

Esas elecciones primarias, realizadas en junio del 2020, contaron con la participación de más de 600.000 personas, a pesar de las prohibiciones emitidas por el régimen hongkonés, y permitieron ver un creciente apoyo popular a los movimientos de oposición.

Estas actividades fueron calificadas por el régimen como delitos a perseguir bajo la LSN. Uno de los principales activistas del movimiento, Benny Tai, fue arrestado.

La idea central de esta movilización democrática era intentar postular candidatos que pudieran representar a los ciudadanos a favor de la libertad y la democracia, y desplazar a los que pretender dialogar y moderarse frente al comunismo, que son candidatos que promueven los cercanos a Pekín.

Estos posibles candidatos “pro-Pekín” han sido denominados “patriotas” por los comunistas y, previa calificación, se perfilan como los únicos que podrán participar en las elecciones, con lo que se anticipa un control total en Hong Kong, sin permitir la voz de los demócratas.

“La reacción totalitaria frente a un evento democrático nos muestra a una China comunista que deja ver su naturaleza real, ninguna tolerancia frente al disenso, ninguna concesión frente al avance de la dictadura. Estos arrestos masivos intentan terminar de una vez con la oposición democrática en Hong Kong, violentando sus propias leyes, además de los derechos humanos fundamentales”, apuntó Zúñiga.

Finalmente, señaló que “el ejemplo de estos líderes, comprometidos con su nación y su libertad, tendrá repercusiones por su valentía y decisión frente a la violencia del régimen, lo que servirá de motivación de otros más porque seguramente China no dejará de insistir, pero los hongkoneses no dejarán de resistir”.

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