“La Revolución de las Conciencias”, el legado de Juan Pablo II

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Escribir de San Juan Pablo II es una oportunidad invaluable. Hasta hace pocos años encontré la riqueza de lo que es la vida en la fe y la luz que es Dios en nuestras vidas.

En ese andar de la vida, vi personas dedicarse a Dios y creía que eran fanáticos locos, que era para gente débil o cosas así…

Cuando viví ese momento de reencontrarme con Dios fue en la enfermedad de mi papá. En el instante de la noticia que tenía cáncer, un dolor me consumió y me postré ante Dios.

Descubrí el amor incondicional que le tenía y supliqué a Dios que me lo dejara un tiempo más para disfrutarlo, lo que nunca hice en toda mi vida. Dios me escuchó y pude estar a su lado algunos pocos años, que me ayudaron a entender que la vida es un instante en la cual debemos dar lo mejor al mundo y que amar a otros, es amar a Dios.

Comencé a interesarme por la Biblia, el Evangelio, las experiencias místicas, las constantes apariciones de la Virgen y en las películas católicas.

En la película “Fátima, el último misterio”, nos explica el ultimo mensaje de la Virgen María a los pastorcitos de Fátima-Portugal. En este mensaje asesinan a un Pastor de Dios, a un Papa. En la cinta hacen la dramatización del mensaje y nos revelan una escena donde el Pastor de la Iglesia, el Papa, suplica por la humanidad y es asesinado.

Después, en la Película-Documental “Liberando un Continente: Juan Pablo II”. Nos muestran el atentado al Papa polaco un 13 de mayo de 1981, el mismo día de las apariciones de la Virgen en 1917. Y el 13 de mayo de 1982, Juan Pablo II visitó Fátima para agradecerle a la Virgen haberlo salvado.  Él decía “una mano disparó y la Virgen la desvió”, siempre agradeció a la Virgen haberle salvado la vida y cumplió el mandato de la Santa Madre en aquel mensaje. Juan Pablo II, es el Papa del último mensaje de Fátima.

Sus frases en un discurso en su natal Polonia me emocionó:

“Y grito, yo, hijo de tierra polaca, y al mismo tiempo yo: Juan Pablo II Papa, grito desde lo más profundo de este milenio, grito en la vigilia de Pentecostés: ¡Descienda tu Espíritu! ¡Descienda tu Espíritu! ¡Y renueve la faz de la tierra! ¡De esta tierra! Amén”.

Este es el discurso de Juan Pablo II que inició la caída del Comunismo. Aquí un imagen de la homilia, pronunciada ante millares de personas, la mayoría jóvenes, aquel 2 de junio de 1979, en la Plaza de la Victoria, en Varsovia, Polonia. Foto: vocescatolicas.wordpress.com

Inicié una comparación de la Polonia de esa época, azotada por la guerra, el comunismo, y la derrota. Como este pueblo polaco se aferra a Dios, al consuelo de su Iglesia Católica de esos tiempos y a su cultura. ¡Realmente me impactó!

¿Y nosotros los colombianos creyentes en Cristo, cómo podemos tomar su ejemplo para liberarnos de la amenaza del Socialismo del XXI, la violencia, la corrupción y la indiferencia?

Trataré de encontrar una respuesta en el estudio de este gran Santo.

Han escrito cientos, creo que hasta miles de biografías de Juan Pablo II, solo quiero profundizar en unos detalles de su vida y como este ser humano pudo ser una herramienta de amor, fe, verdad y libertad para Europa y el mundo.

LOS PADRES DE LOLEK (Karol Józef Wojtyla)

Emilia Kaczorowska y Karol Wojtyla. Los mejores que se podría tener.

Era una familia creyente cristiana, empezaban el día con la Santa Misa, oraban antes de cada comida y las noches escuchaban al padre leer la Biblia.

“¿Puede abrir la ventana, por favor? Quiero que Lolek (Como le decían sus padres) escuche una canción de alabanza a la Virgen María”, dijo Emilia Kaczorowska, madre Karol Józef Wojtyla, poco después de dar a luz a su hijo.

“Su madre se encontraba enferma, por lo que su embarazo afectaba negativamente su estado de salud. Por este motivo los médicos le recomendaron “interrumpir el embarazo”. Pese a ello la madre del futuro Papa se negó a abortar y, dispuesta a sacrificar la vida por el hijo, se arriesgó y dio a luz. El niño nació sano (…)”. (tomado del Pp 7 Librillo “El hombre detrás de SS Juan Pablo II”).

Pero esta narración que devela un tramo de la historia de Juan Pablo II, desconocida para muchos y publicada originalmente por la revista italiana Chi Magazine, tiene un detalle no menos significativo, míremos…

¡EN LA SOLEDAD Y EN MEDIO DE LA GUERRA!

Karol Józef Wojtyła, conocido como Juan Pablo II, nació en una Polonia libre, en Wadowice, una pequeña ciudad a 50 km. de Cracovia, el 18 de mayo de 1920. Era el más pequeño de los tres hijos de Karol Wojtyla y Emilia Kaczorowska. Sus hermanos fueron: Edmundo, 14 años mayor que Lolek, y Olga, que moriría poco después de nacer, antes de él.

La infancia de Karol tuvo una gran influencia de su madre. Fue Emilia Kaczorowska quien le enseñó sus primeras oraciones y la señal de la Santa Cruz.

Lolek tenía 9 años cuando Emilia, su madre, falleció en 1929 a causa de problemas del riñón y del corazón. A partir de ahí, Karol le entregó su devoción a la Virgen.

El hermano mayor del Lolek, el Dr. Edmund Wojtyla (Mundek como le decían sus padres), murió en 1932, a los 26 años de edad, a consecuencia de una fiebre escarlatina contraída de un paciente al que atendía en el hospital de Bielsko-Biala.

UN SOLDADO CON GRAN ESPÍRITU

Karol Wojtyla padre, fue un militar del ejército austro-húngaro profundamente religioso, un patriota. En 1915 se enroló en las Legiones Polacas y continuó su servicio militar en una Polonia libre. Para tener más tiempo para Lolek, pidió una jubilación anticipada y nunca volvió a casarse.

El Señor Wojtyla inculcó su patriotismo a su hijo, enseñándole canciones patrióticas y leyéndole pasajes de la trilogía de Henryk Sienkiewicz.

El padre de Lolek fue un modelo de vida de continua oración y devoción al Espíritu Santo. El propio Juan Pablo II calificó su ejemplo como “El Primer Seminario en Casa”.

Su adolescencia y parte de su juventud la vivió junto a su padre, cuya formación militar se manifestaba en la disciplina, como si se tratase de un cuartel. Pero eso no le impidió divertirse. Padre e hijo jugaban al fútbol, donde Lolek se desempeñaba como arquero. El joven Karol trepaba montañas, esquiaba, nadaba, hacía canotaje, era excelente ajedrecista, le gustaba el teatro y la literatura.

 Se muda con su padre a Cracovia para iniciar sus estudios de literatura y teatro en la Universidad Jagellónica a los 18 años de edad.

Pero un año después, en 1939, llega la Segunda Guerra Mundial. Cierran las universidades por la invasión alemana a Cracovia. El ejército polaco se rinde el 6 de octubre de 1939 ante el ejército Nazi y así terminó la Segunda República Polaca.

Posteriormente, Polonia fue invadida por la Unión Soviética comunista, opositora de los Nazi, debido a la ausencia de ayuda de sus aliados El Reino Unido y Francia, lo cual significaría la caída abrupta de los estándares de vida de sus ciudadanos.

Su padre muere el 18 de febrero de 1941. El joven Karol Józef Wojtyla se quedó solo a los 21 años de edad y viviendo el horror de la Segunda Guerra Mundial.

LA ESPIRITUALIDAD, ES LA RESPUESTA

Jan Tyranowski, un sastre que era mentor y amigo, fue la gran influencia espiritual del joven Karol. Lo motivó a leer a los místicos carmelitas como San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Ávila y lo introdujo en la teología de San Luis Maria Grignion de Montfort.

¿Cómo logró ser tan fuerte, después de quedarse totalmente solo y viviendo el horror de la Segunda Guerra en un país derrotado y tomado por la Alemania Nazi y la Unión Soviética comunista? Profundizó en el espíritu siendo un niño, un adolecente, un joven.

En la adversidad, la violencia, las carencias y la muerte, generalmente nos invade la amargura, el resentimiento y el odio. Pero este joven polaco, Karol Wojtyla, se fortaleció en su fe, con la conciencia que esta vida es temporal y que nuestro tiempo es limitado.

Por Saby Quiñones

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