ONU aparta a misioneros que parrandearon con guerrilleras de las Farc

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La ONU, verificadora del proceso de paz en Colombia, apartó a tres de sus observadores y a un supervisor que aparecieron en un video bailando con mujeres de las Farc en la celebración de la noche de fin de año en La Guajira.

El caso se conoció luego de que se hizo público un video de la noche del 31 de diciembre del 2016, en el cual se observa a integrantes de la misión de las Naciones Unidas bailando amenamente, al ritmo de la canción “Pidiendo Vía”, del fallecido cantautor guajiro Diomedes Díaz, con jóvenes guerrilleras de las Farc durante ese festejo del año nuevo. En la cinta también se observa abundante licor, armas y niños en el alegre evento amenizado con música vallenata.

Los hechos ocurrieron en Conejo, La Guajira, uno de los puntos temporales donde se preagrupan los rebeldes antes de dejar las armas, tras el acuerdo de paz firmado entre el Gobierno colombiano y la subversión en noviembre del 2016 en La Habana (Cuba), con el cual se busca superar medio siglo de conflicto armado.

Carta de María Emma

Luego de esa parranda de estos misioneros de la ONU y algunas guerrilleras, la embajadora de Colombia ante el organismo, María Emma Mejía, en una carta dirigida al secretario general adjunto para Asuntos Políticos de la Organización de Naciones Unidas, Jeffrey Feltman, le pidió “correctivos” para evitar que se repitan ese tipo de situaciones y se ponga “en tela de juicio la confianza y el prestigio de las Naciones Unidas”.

“Este tipo de comportamiento desvirtúa el profesionalismo y neutralidad que debe caracterizar, en todo momento, al equipo que hace parte del Mecanismo Tripartito de Monitoreo y Verificación del Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y Dejación de las Armas”, dice Mejía en su comunicado, fechado en Nueva York, pero divulgado por la Cancillería colombiana en Bogotá.

 El escrito fue enviado por Mejía por instrucción del gobierno y orden directa de la Canciller, María Ángela Holguín, confirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Sin embargo, la verdad es que el texto se produjo luego de las críticas de la ciudadanía y del partido Centro Democrático, de oposición política en Colombia, que dirige el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, el cual ha reiterado que la actitud de los delgados de la ONU no inspira confianza.

La misión de la ONU en Colombia ya había lamentado el comportamiento de sus integrantes y había anunciado que tomaría “las medidas que correspondan”. Las cuales finalmente fueron la salida de sus hombres.

Por su parte, Feltman manifestó que el tema les parece de la mayor seriedad, pues ese comportamiento es “inapropiado” y “no refleja los valores de profesionalismo e imparcialidad de Naciones Unidas”, esenciales para la implementación efectiva de las tareas de la Misión y el apoyo al histórico proceso de paz colombiano.

El dirigente internacional también reiteró que la Misión ya concluyó una investigación al respecto y pronto se anunciarían las medidas que contaban con pleno respaldo de la Organización.

“Permítame asegurarle que mi departamento, así como la misión de la ONU en Colombia siguen completamente comprometidos con una verificación objetiva y rigurosa del acuerdo de cese al fuego y de hostilidades bilateral y dejación de armas en Colombia”, concluyó el alto funcionario.

Gran confianza entre observadores y vigilados

Los integrantes de la ONU tienen la tarea de monitorear el cumplimiento del cese al fuego y hostilidades bilateral, vigente desde agosto del año pasado y sellado en el pacto de paz, por lo que la extrema confianza con sus vigilados siembra un manto de dudas entre los colombianos, pues estos misioneros siempre han sido vistos como complacientes y grandes amigos de los grupos de ideología de izquierda en el país, como es el caso de las Farc.

Recordemos que los extranjeros forman parte de una misión tripartita en la que también participan el Gobierno y las Farc.

La guerrilla, que según sus propias estadísticas cuenta con unos 5.700 combatientes, quienes supuestamente se concentra en sitios aledaños a las 26 Zonas de Concentración establecidas en el acuerdo de paz, en un plazo máximo de seis meses, deberá dejar las armas y regresar a la vida civil.

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