Gaviria tiene razón

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

LA PAZ VERDADERA NO SE CONSIGUE SI NO LA HACEMOS ENTRE TODOS.

La paz verdadera no se consigue si no la hacemos entre todos, incluyendo santistas y uribistas, Ejército y guerrilla.

Así ha sido siempre en estos 205 años de historia patria, donde hemos tenido casi dos docenas de estúpidas guerras y hemos remendado la Constitución otras tantas para ver si dejamos de hacer la guerra entre hermanos.

La propuesta del expresidente Gaviria es tan sensata y abrumadora que atortola a los defensores de un estado de derecho que hace rato se llevaron por los cachos los mineros ilegales o las bacrim.

La propuesta de Gaviria de impedir que los guerrilleros queden en libertad y los soldados presos es contundente y ni siquiera deberíamos discutirla.

Alegar que eso es permitir la impunidad es no saber cómo han sido y cómo se han solucionado las guerras a lo largo de la humanidad y, lo que es aun peor, es no tener memoria de por todas las que hemos pasado.

Esa ley de punto final que propone César Gaviria parte de una base fundamental: ni el Ejército ni la guerrilla pudieron ganar la guerra. Y conduce a un punto en donde todos debemos converger: perdonarnos y olvidar.

No es la primera ni la última vez que lo hacemos. En 1957, el Frente Nacional, ingeniosa fórmula de Lleras y Laureano, perdonó y olvidó todas las faltas a liberales y conservadores que llevaban 10 años matándose. Cambiamos la Constitución y tuvimos 16 años de convivencia.

¿Por qué no hacer lo mismo ahora y marchar todos juntos para olvidarnos de los crímenes y errores, odios y crueldades para que el futuro de los que vienen sea de verdad distinto?.

 

Cartagena de mentiritas

LO QUE DICE JULIO EN ‘LA W’ SOBRE CARTAGENA ES VERDAD, PERO LA CULPA NO ES SOLO DEL ALCALDE.

Lo que ha estado diciendo Julio en ‘la W’ sobre Cartagena es verdad, pero la culpa no es solo del alcalde, es de su clase dirigente dinosáurica, de su clase política viciada y de todos los que tenemos la segunda residencia en ella y nos da maluquería meternos a ayudarla.

Como dice ‘la W’, el alcalde que tienen ahora es muy malito y hace cosas que lo hacen ver peor. El lío con los caballos cocheros, el de las fotos suyas cual benemérito padre de la patria colgada en todas las escuelas y la placa a los ingleses que masacraron a sus antepasados son apenas muestra de las muchas burradas que hace.

Pero en Cartagena ha pasado lo de Cali. Los cacrecos le dejaron la política a los dueños de unas pymes que convirtieron sus curules en ‘modus vivendi’ y ese divorcio los está matando.

El progreso va por un lado y la burocracia por otro. Las ideas surgen en el malecón de Castillogrande, pero se estrellan en la plaza de la Aduana.

El país se siente dueño de Cartagena y lo que allí pasa nos duele a todos. Pero si el alcalde y el concejo permiten que Catalina Zuluaga haga un cóctel en el parque Bolívar y después se tome la plaza de Santodomingo para la fiesta de su matrimonio, estamos seguros de que jamás se les ocurrirá incluir en el Plan de Desarrollo la construcción del muro perimetral que salve a las turísticas zonas de playa del crecimiento del mar por el deshielo de los polos.

Cartagena ha logrado volver rentable su turismo para ser la ciudad con menos desempleados, pero si no protege lo que ha conseguido, se le acaba la cuerda.

Por GUSTAVO ÁLVAREZ GARDEAZÁBAL

Tomado del diario ADN

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