La cruda realidad de la Educación


 

Las falencias del sector son la pésima formación de nuestros docentes, su baja remuneración y su pérdida de prestigio

El Presidente Santos en su discurso de posesión dijo que una de sus grandes apuestas para este segundo periodo seria la educación, incluso llego aseverar que Colombia sería la más educada en el 2025 de América Latina, pero como se dice del dicho al hecho hay mucho trecho.

El paro del magisterio que ya completa más de una semana, mostro la cruda realidad del sector de la educación, que tiene grandes problemas estructurales tanto en la media básica como en la superior, que obligan a realizar un gran esfuerzo para lograr los objetivos deseados. Por ahora es importante que tanto el Ministerio como los maestros no radicalicen sus posiciones que poco aportan a la solución de los problemas y solo los estudiantes y padres de familia terminan como los grandes afectados

Ya lo manifestaba el estudio de la Fundación Compartir denominado “Tras la Excelencia Docente”, en donde se demuestra que uno de los grandes falencias del sector es la pésima formación de nuestros docentes, su baja remuneración y su pérdida de prestigio; además que señala que no hay un actor más importante en el proceso formativo que el docente. La baja remuneración produce varios efectos, ya que los que ingresan a las escuelas de formación docentes no son los mejores estudiantes sino paradójicamente los más malos, igualmente no los incentiva a que se cualifiquen con maestrías y doctorados de calidad, ya que al terminar estos estudios no ven reflejados su inversión en tiempo y dinero en su salario, además para terminar de completar hoy en día el maestro no es reconocido por la comunidad como un actor social de importancia como lo es en muchos otros países.

Las grandes desigualdades entre la educación pública y privada, entre regiones, entre lo urbano y lo rural, entre las coberturas de educación media (casi universal) y la superior (solo un 45%) que produce que más de la mitad de los egresados de la media se quede por fuera del sistema, la alta deserción y los problemas de infraestructura entre otros obligan a realizar una gran cruzada, de largo aliento y muchos recursos para que corregir los problemas estructurales del sector.

Lo cierto es que parte del gran parte problema que vive el sector es culpa de los dos actores enfrentados; el estado que desde hace muchas décadas no ha visto al sector como estratégico para el desarrollo y crecimiento y un sindicato que tras un tema que no es debatible su baja remuneración, esconde grandes falencias igualmente como su animadversión a la evaluación y la de alcanzar incentivos económicos tanto para los docentes como para las instituciones por logros en indicadores de gestión y calidad.

Por Carlos Patricio Eastman Barona

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