El Mosaico de la Infamia

Álvaro Ramírez González

 

Por Álvaro Ramírez González.

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Hace algunos años en conversación telefónica que tuve con el ex ministro Sabas Pretelt, que estaba preso en la cárcel de Ternera en Cartagena me dijo que había cumplido una parte de la condena y que el fiscal de turno le dijo que aceptara los cargos y salía de inmediato para su casa.

“Prefiero terminar de pagar esta infame e injusta condena a aceptar un delito que no cometí.  Tengo familia y amigos y les merezco respeto!”. Esa fue su respuesta.

Hace unos días el Consejo de Estado, condenó a la Nación a pagarle una millonaria indemnización al ex Almirante Gabriel Arango Bacci por todos los perjuicios derivados de su detención abusiva y amañada y el burdo montaje desde el Palacio de Nariño que lo vinculaba al narcotráfico.

Ese montaje miserable, acabo con una impecable carrera militar de 36 años.
Arango fue finalmente absuelto por la Corte Suprema y por una votación unánime.

Luis Carlos Restrepo, ex comisionado de Paz del Gobierno Uribe, debió abandonar intempestivamente el país y buscar un asilo político en Canadá.

Restrepo desmovilizo 50.000 paramilitares y 400 de ellos eran falsos; unos narcos que compraron ese cupo y se colaron.

Pero era a la Fiscalía y no al Comisionado a quien le tocaba decir quien calificaba y quien no para esa desmovilización.

Aún así, el gobierno Santos decidió con el Fiscal de bolsillo, encarcelar a Restrepo.

Su carrera política terminó y hace 8 años; vive en Canadá como asilado político.

Andrés Felipe Arias ex ministro de Agricultura de Uribe, y llamado Uribito, lleva viviendo un calvario de 10 largos años.

Uribito “no se robó un centavo“, según todos los conceptos de la Fiscalía General de la Nación y tampoco le tocaba adjudicar los subsidios Agro Ingreso Seguro.

Pero el Fiscal de bolsillo de Santos y la Corte, la misma del Cartel de la Toga, lo procesaron y lo condenaron.

El infierno de Uribito y su familia está a punto de terminar pero fue una persecución abominable, despiadada y sin tregua.

Sabas Pretelt, Diego Palacio, Bernardo Moreno y Alberto Velázquez, ex ministros y altos funcionarios del gobierno Uribe fueron víctimas de la persecución de Santos, su Fiscal y su Corte.

A Yidis Medina que estaba condenada a 34 años por secuestró agravado y claramente probado, le fue extrañamente suspendida la condena por el Fiscal, con solo 2 años de cárcel, para que saliera a testificar contra estos cuatro personajes.

Después de retractarse y cambiar varias veces su testimonio, la Corte apoyada en ese baboso y dubitativo testimonio espurio, condenó a estos señores a 6 años de prisión.
Todos purgaron la pena.

El denominador común en todos estos casos de abuso y perversión, es la venganza de Juan Manuel Santos contra Álvaro Uribe, su antecesor.

El otro elemento común es que todos estos personajes han tenido una trayectoria personal y profesional impecable.

Y al terminar de pagar sus condenas, todos, ellos han recibido un gran reconocimiento social.

Poco tiempo pasó para desenmascarar la estrategia de Santos.

Un Fiscal como Montealegre y una Corte cartelizada y corrompida le sirvieron a Santos para descargar toda su ira sobre estas 6 personas Inocentes.

Fue un aberrante abuso de autoridad con un Fiscal como Montealegre a quien Santos le permitió derrochar $70.000 millones en una Universidad de la Fiscalía que jamás existió.
Un avión de $25.000 millones para uso privado del Fiscal.

Y una feria monumental de contratos inútiles como la asesoría de Natalia Springer, bella dama que embelesó al corrompido funcionario y nos costó más de $ 8000 millones a los colombianos.

El sufrimiento de estos hombres y sus familias fue descomunal.
Y todo su pecado fue haber trabajado con el gobierno Uribe.

Santos el miserable determinador de esos abusos y aberraciones de una justicia que el mismo corrompió, deberá pagar por eso.

Castigaron a unos Inocentes por sus bajos instintos políticos y por la venganza de Santos.

Un crimen!
Una deuda de ese tramposo con esas familias y con la sociedad.

Decimos lo que otros callan
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