El nuevo libro de Armando Martí: Viajero Interior: Un Camino Simple hacia la Serenidad Personal


 

Las palabras crean realidades, espacios en donde se nos permite como seres humanos interactuar con elementos de la cotidianidad para transmitir nuestros pensamientos, emociones y entablar vínculos con el entorno. Quizás, sea esta la cualidad que le permite a las palabras darle un sentido al entramado de mundos creativos, conocimientos, experiencias, sensaciones, recuerdos y demás, que yacen en las profundidades de la psique de cada individuo. Sin duda alguna la comunicación, es una herramienta que ha evolucionado a lo largo de la historia con base a los requerimientos del hombre, por eso, una palabra nunca es una sola palabra, sino una visión y una guía hacia la interpretación de los cuestionamientos, indagaciones y conclusiones que naturalmente nos planteamos a lo largo de la vida.

En épocas primitivas, esta necesidad de trascendencia el hombre la plasmó por medio del dibujo también conocido como pictografía; posteriormente se expresaron los hechos con objetos que tenían alguna analogía con las ideas tanto concretas como abstractas, dándole paso al simbolismo o la ideografía. Con el lenguaje hablado a través de sonidos articulados, se intentó que los signos gráficos representaran un significado formando la escritura fonética y después la alfabética, en donde cada sonido articulado representaba una letra. De estas combinaciones apareció el jeroglífico, una de las más antiguas escrituras conocidas en el mundo, que durante su evolución diseñó instrumentos para escribir como la piedra, el buril, el punzón, el metal, los estiletes de junco, el hueso, el pincel y las plumas de ganso.

Finalmente en el  siglo XVIII, el francés Arnaux fabricó las primeras plumas de metal y en 1797, el alemán Senefelder las fabricó con acero endurecido. En 1826, Josia Mason, en Inglaterra, inventó una máquina para la fabricación de plumas fuentes y estilográficas y en 1872 en Estados Unidos, se hizo primera máquina de escribir en los Talleres Remington. En la actualidad, el ordenador produce el milagro de transferir las ideas desde el cerebro del autor hacia el papel y de la edición del libro a las manos de los lectores.

   El arte de la escritura

Pero ¿cuál es el proceso de creación y construcción de una obra escrita? Es indispensable para cualquier escritor ser un lector empedernido y admirador de diversos libros. En mi caso estos han sido mis compañeros de viaje, desde las obras de Herman Hesse y Richard Bach hasta las poesías de Walt Whitman y los escritos espirituales de Thomas Merton y Teilhard de Chardin. Así a lo largo de los años he compilado diferentes textos, autores y temas en mi biblioteca personal con más de 4.000 ejemplares, los cuales han nutrido mi pensamiento e iluminado con maravillosas ideas mi mente inquieta.

Por eso la voluntad de creación, es aquella fuerza que impulsa al escritor a formar un bosquejo de lo que imagina puede plasmar en palabras, para darle vida a una temática especifica; ensoñaciones que toman forma al buscar un espacio privado y silencioso, una disciplina constante y paciente a la hora de escribir. De ahí que sea normal, que el escritor tienda a hacer uno o varios borradores del manuscrito, pues la reescritura permite evaluar aquellas cosas que todavía faltan profundizar. Para nutrir el proceso de escritura, el escritor está presto a observar las distintas aristas de la realidad a nivel visual, auditivo y perceptivo (emociones), alimentando su imaginación de detalles que pasan desapercibidos en la cotidianidad pero que contienen la clave para estar más cerca de la verdad. En mi caso, como periodista, Logoterapeuta, Practitioner en PNL y Coach de Vida, entre otros, por más de 30 años he podido durante mis asesorías, acercarme al interior de la esencia humana en los ámbitos e interacciones personales, familiares, profesionales, laborales, económicas y sociales, que permean la construcción del individuo generando expectativas, deseos, represiones y cortos circuitos en la elaboración de la personalidad.

La experiencia y los datos reales son uno de los motores primordiales del escritor: revelar desde su entendimiento los cuestionamientos que surgen en un determinado lugar, tiempo y espacio. De este modo, se aprende a convivir con las palabras, sentirlas, sufrirlas, amarlas, moldearlas, definirlas, expandirlas, reducirlas, ser un servidor de un propósito que traspasa toda barrera y le da un sentido al texto. Este rompecabezas de ideas va tomando forma en medio de la soledad, un diálogo interno que poco a poco moldea la esencia del libro entre los desafíos, abatimientos intelectuales y las obsesiones presentes en un escritor.

Este gratificante proceso es el que emprende un escritor cuando busca respuestas a sus preguntas, cuando intenta trascender las normas e ir más allá de lo obvio, poniendo en orden el sinnúmero de ideas que van fluyendo, adentrándose en lo aparentemente desconocido y encontrando la luz en medio del camino de transformación. En definitiva es volverse uno con la obra.

Viajero Interior

El nuevo libro de Armando Martí titulado Viajero Interior, Un camino simple hacia la serenidad personal.

Este ha sido el camino que decidí emprender hace dos años, con la creación y elaboración de mi más reciente libro titulado: “Viajero Interior: Un camino simple hacia la serenidad personal”. Un proyecto que tenía en mente, para crear una herramienta práctica y profunda, con el fin de que los lectores se plantearan preguntas básicas existenciales como: ¿quién soy yo? ¿Qué es lo que realmente quiero? Y ¿cómo lograrlo?

Fue esta la base para ensamblar cientos de páginas por medio de un estilo conocido como epifanías, un término que proviene del griego y significa “aparición” y “manifestación”, es decir, una repentina iluminación de algo que se muestra claro y evidente. En la civilización griega se utilizaba en la mitología para señalar los rasgos de la divinidad y luego en el cristianismo se adoptó para conmemorar las ofrendes de los Reyes Magos al Niño Jesús, adquiriendo desde entonces un carácter trascendente. En el ámbito literario, la epifanía es un “momento privilegiado”  de visión a un nivel individual, nunca colectivo, partiendo de la experiencia personal y subjetiva de cada persona.

El escritor irlandés James Joyce

Quien me inspiró a tomar este camino fue el escritor irlandés James Joyce, especialmente cuando tuve la oportunidad de leer su obra “Dublineses” (1914), en donde introduce la Epifanía como un hallazgo, por medio del cual puede espontáneamente observar un momento llevado a la eternidad, en otras palabras, un instante de parálisis que conduce al minuto de la verdad: único, intemporal y fracturado que permite que un acontecimiento dure, se repita y retorne. Ese era mi propósito, escribir Epifanías que le permitieran al lector abstraerse y dejar de reaccionar, para entrar en la reflexividad de las palabras en donde yace el tesoro más grande: su propia verdad. Con el fin de lograr una transformación real, quise romper un poco con la estructura convencional y le permito al lector abrir según su deseo cualquier página del libro, creando una libertad de relacionarse con el contenido de manera espontánea.

Ilustraciones del libro Viajero Interior a cargo del maestro German Tessarolo 

Un intento por descifrar la profunda fuerza que tiene el ser humano para descubrir el ser esencial por medio de textos, simbolismos, ejercicios prácticos, metáforas y reflexiones. La intuición es la brújula de esta búsqueda, su mapa de ruta es la inteligencia y el equipaje que acompaña al “Viajero Interior”, son los errores y aciertos aprendidos con las experiencias de la vida. Es decir: “El Viajero reconoce que las creencias irreales, exageradas expectativas y espejismos materiales, le han traído dolorosas caídas y grandes frustraciones, pues sigue bajo el dominio de su Ego enfermo y entiende que este no es el camino para trascender. Por fin está despertando y mira dentro de sí mismo abrazando su maravilloso centro de paz, que le permite conectarse con el alma de sus semejantes para empezar a sanar. Esta extraordinaria aventura, comienza identificando aquellas actitudes y comportamientos, que durante años ha limitado tu crecimiento personal y el derecho natural que tienes de vivir una existencia plena, serena y feliz”.

El entonces embajador de México en Colombia, Dr. Arnulfo Valdivia Machuca, quien escribió el prólogo del libro Viajero Interior, junto a Armando Martí en el Congreso de la República de Colombia. 

Esta es una sinopsis de la obra: el prólogo estuvo a cargo del entonces embajador de México en Colombia, Dr. Arnulfo Valdivia Machuca, Doctor en Economía de la Universidad de Cambridge, a quien el congreso de Colombia lo ratificó de manera unánime como “Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de México en la República de Colombia”. Asimismo, la valiosa dirección editorial estuvo a cargo de Catherine Rodríguez Duque; las místicas y bellas ilustraciones fueron diseñadas por el pintor y maestro Germán Tessarolo; la revisión gramatical y corrección de estilo estuvieron a cargo de la escritora y poetisa Maria Angélica Pumarejo y Alfonso Zamudio, la foto de carátula es realización de Juan Pablo Martí y Patricia Mora, el diseño de cubierta del artista Diego Yepes y la edición e impresión de la Editorial Carrera Séptima y Periódicas S.A.S a cargo de Carlos Alberto Jaramillo Uribe.

Escribir el libro Viajero Interior fue lograr mirarme a mí mismo sin miedo ni culpa, la aceptación de mi límite humano, así como también, desprenderme de las expectativas de búsqueda obsesiva de perfección, que lograron devolverme la paz a mi alma. Finalmente, queridos lectores, quiero dejar a su disposición mi obra.

Por: Armando Martí, Life Coach y Mental Trainer

http://www.armandomarti.com

 

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